Qué es el fraude del WhatsApp y cómo funciona la estafa del hijo en apuros
Aunque parezca una técnica un tanto burda, se trata de un tipo de estafa muy habitual porque funciona.

Zaragoza-
Nadie está exento de poder ser estafado. Nadie. Podemos creer que somos más listos que la media, que jamás caeríamos en una estratagema burda o que, algunos de los timos que se han extendido a raíz del uso de teléfonos móviles no funciona nunca. Sin embargo, si se siguen cometiendo es porque alguien siempre pica, ya sea por falta de atención, porque le pilla en un momento con la guardia baja o, simplemente, por puro desconocimiento. De todos los intentos de estafa que se realizan por WhatsApp, uno de los más habituales es el del hijo en apuros.
Es tan habitual que posee, que se sepa, al menos una víctima ilustre: Juanma Iturriaga. El exjugador de baloncesto contó en el podcast La Ruina cómo estuvo a punto de perder 10.000 euros al caer en el engaño. Lo que demuestra que, en un momento concreto, todo el mundo puede ser susceptible de picar en el anzuelo.
En qué consiste la estafa del hijo en apuros
El mecanismo de la estafa del hijo en apuros es muy sencillo. Básicamente, consiste en que los estafadores se hacen pasar por el hijo de una persona para intentar sacarle el dinero. ¿Cómo lo hacen? Muy sencillo, a través de un mensaje de WhatsApp en el que le dicen que han perdido su móvil y que necesitan X cantidad porque han tenido un problema. Estos mensajes suelen estar redactados de manera genérica, sin nombres propios o detalles concretos, pues se mandan iguales a todas las víctimas potenciales. En caso de que alguna responda, entonces comienza el trabajo de persuasión.
Este mecanismo se ve muy claro en el ejemplo de Iturriaga. El exjugador de la Selección española y el Real Madrid recibió un mensaje de alguien que se hizo pasar por su hija y le decía lo siguiente: “Hace tiempo pedí un crédito y tenía como fecha límite hoy para pagarlo. Como he cambiado de número, no tengo acceso a la cuenta y no puedo hacer pagos. Si no lo hago voy a tener un problema. ¿Puedes hacer una transferencia por mi?”. En total, le pedía 9.811 euros y, sin caer en la trampa, el exdeportista le propuso hacer tres transferencias de 2.900 euros y una última de 1.111 euros para alcanzar la cantidad.
Aunque los filtros antifraude del banco saltaron, e incluso se pusieron en contacto con Iturriaga para avisarle de que había movimientos raros en la cuenta, este no cayó en que estaba siendo estafado. “Hasta me pidieron leer tres palabras que me mandaron al correo electrónico”, contó en el podcast. En su mente estaba hablando con su hija, ésta tenía un apuro económico y no dudó en ayudarla.
A pesar de la insistencia de los estafadores, afortunadamente para Iturriaga las transferencias que hizo no eran inmediatas, lo que a la postre fue clave para no perder el dinero. Hay que tener en cuenta que en este tipo de estafa, los timadores siempre van a intentar tener el dinero en su cuenta ipso facto. Esto es así porque, la mayoría, utilizan lo que se conocen como mulas financieras, esto es cuentas bancarias de terceros que pueden ser o no conscientes de la operación. De esta manera, lo que buscan es hacer una retirada rápida del dinero y, para cuando la víctima reacciona, la cuenta ya está vacía y esa cantidad se convierte en muy complicada de recuperar.
¿Cómo terminó la historia de Iturriaga? Como decíamos, Itu no hizo las transferencias instantáneas por casualidad, lo que le permitió recuperar el dinero que había transferido a los estafadores. Se dio cuenta del engaño porque, después de comer, llamó a su hija para preocuparse por su estado, momento en el que ella le desveló que era completamente ajena a la petición de dinero. Para poder parar aquello, pues las transferencias ya habían salido del banco, el exjugador tuvo que presentar una denuncia ante la Policía. Con esta en la mano, su banco logró contactar con el banco de destino, bloquear la cuenta que estaban utilizando los estafadores y, a los días, los 9.811 euros regresaron a Iturriaga.
Cómo evitar caer en la estafa del falso hijo
Iturriaga contó la anécdota en un podcast de humor, haciendo guasa de sí mismo. Sin embargo, demuestra que cualquiera puede caer en un momento dado. Para evitar la estafa del falso hijo, lo recomendable es andar con ojo avizor a recibir mensajes de números desconocidos y, en caso de que digan ser tu hijo o un ser querido, llamar al número habitual para comprobar si es cierto. De hecho, el propio Itu asegura que llamó a su hija durante la mañana, pero que al no responderle creyó que podía ser que hubiese cambiado de número.
La mayoría de estafadores actúan a ciegas, por lo que una buena técnica para evitar caer en sus redes es pedirles datos personales o derivar la conversación a algo que solo tus hijos podrían saber. Es cierto que algunos pueden enmascarar la falta de información respondiendo con lugares comunes, pero lo habitual es que caigan rápidamente. Si las dudas persisten o no consigues contactar con él, la regla definitiva es simple: antes de enviar un solo euro a un número de cuenta desconocido, llama a su pareja, a un amigo o a su trabajo. La falta de respuesta en su móvil nunca debe tomarse como una confirmación de la urgencia.



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