Por qué huele mal tu casa y cómo solucionarlo
Una casa aparentemente limpia también puede oler mal, sobre todo si se descuidan estos puntos clave.
Zaragoza--Actualizado a
La adaptación nasal es un mecanismo de defensa por el cual dejamos de percibir un olor después de una exposición prolongada al mismo. Puede ser un buen olor, pero también un mal olor. Este es el fenómeno por el que, por ejemplo, dejamos de oler un perfume poco después de aplicarlo sobre nuestra piel. También por el que algunas personas pueden trabajar o vivir en entornos malolientes. Claro que este fenómeno abre una cuestión difícil de responder: ¿y si nuestra casa huele mal?
Se trata de una cuestión que no siempre podemos responder en primera persona pues, al fin y al cabo, nuestro sentido del olfato puede haberse acostumbrado al hedor. De hecho, esto genera ciertas preocupaciones, sobre todo a la hora de tener invitados en casa. En otras ocasiones sí detectamos el mal olor, pero no sabemos la fuente del mismo. Por ello es importante comprobar aquellas zonas suelen ser foco habitual de pestilencia para tenerlas lo más limpias posibles.
La cocina es uno de los puntos críticos cuando hablamos de los olores de una casa, no en vano se trata del lugar en el que se almacena y prepara la comida. Es por ello que una limpieza y ventilación de la cocina es crítica si queremos evitar los malos olores. También si queremos evitar la presencia de animales invasores, por cierto, pues la mayoría de especies se cuelan en los hogares en busca de calor o alimento. Una búsqueda que realizan por medio del olfato, por lo que es imprescindible evitar cualquier resto de comida en encimera o suelo que pueda servir de llamada.
Limpia el horno tras cada uso
No obstante, una cocina aparentemente limpia puede seguir desprendiendo malos olores. Uno de los puntos críticos es el horno (también el microondas o el tostador). Mantener limpios estos electrodomésticos es vital para evitar posibles pestilencias. Dada su naturaleza, los restos de migas, queso fundido u otros ingredientes pueden desprender mal olor debido a la combustión continua cada vez que se emplean. Se trata de una contaminación que puede ser muy visual si se manifiesta en forma de humo negro, además. Por ello, limpiar todos los recovecos del horno, incluidas las gomas, para eliminar cualquier posible resto es clave en un hogar limpio.
Ventilar la cocina, clave
Otro de los puntos clave para eliminar malos olores en la cocina es la campana extractora. Tener una, y que funcione perfectamente, es fundamental para que el olor no se extienda por el resto de departamentos. También hacer una limpieza de mantenimiento de vez en cuando, claro. No en vano, la grasa queda atrapada en el extractor y esta, debido a su acumulación, puede terminar derivando en malos olores perennes.
Desatasca los fregaderos con regularidad
Por la misma lógica, el fregadero también es una zona a tener muy en cuenta. Al fin y al cabo, por el desagüe suelen desprenderse restos de comida que pueden acumularse y, por tanto, ser foco de malos olores. Por ello, de vez en cuando es necesario limpiar las tuberías para evitar este efecto. ¿Cómo hacerlo? La manera más eficaz de hacerlo es con vinagre y bicarbonato. Se trata de un método tan simple como efectivo. Básicamente, primero se han de verter media taza de bicarbonato y media taza de vinagre, y dejar que hagan su efecto durante unos 15 minutos. Posteriormente, es preciso verter unos dos o tres litros de agua hirviendo para limpiar la zona, que ya no desprenderá ningún mal olor.
Este consejo también es útil para otros desagües de la casa, en especial los de la ducha y el lavabo. En ellos suelen acumularse otros restos, sobre todo pelos, que pueden bloquearlos. También generan malos olores, claro.
Limpiar los cubos de basura
Los cubos de basura son, en ocasiones, los grandes olvidados. Algo que no tiene sentido, pues son los que acumulan los restos de comida que pueden generar mal olor. Son un foco habitual de gérmenes y bacterias. También de malos olores, producto de la mezcla de desechos varios que por allí pasan. Es por ello que no solo hay que limpiarlos con frecuencia, además hay que tratar de desinfectar. Para ello es recomendable utilizar productos quitagrasas que tengan un efecto limpiador potente. Incluso se puede pensar en ir renovándolos cada cierto tiempo para evitar aquellos malos olores que quedan ya impregnados en el material.
El olor a humedad en el baño
Si el baño huele a humedad es, con toda probabilidad, a causa de los textiles que en él se encuentran. Fundamentalmente las toallas, pero también otros elementos como la alfombrilla de la ducha o las posibles cortinas. Es muy importante que estos elementos sean limpiados y renovados con frecuencia. Sobre todo en el caso de las toallas, que además son las receptoras de la suciedad del cuerpo. Además, es importante que estas estén bien ventiladas en todo momento, sino pueden favorecer la formación de moho al ser un elemento generalmente húmedo. ¿Esto qué significa? Pues que, a poder ser, se han de colgar en barras y no en ganchos para que el aire pueda circular mejor.
La lavadora está sucia
La lavadora es fundamentalmente una caja llena de agua y jabón. Sin embargo, es una fuente de malos olores más que habitual. Tiene sentido pues la mugre que sale de las prendas de ropa puede acumularse en su interior si no hacemos por limpiarla de vez en cuando. Por ello, de vez en cuando es importante realizar un ciclo caliente de desinfección junto a una pastilla limpiadora para lavadoras. No obstante, ahí no acaba la limpieza. Igual que sucede en el horno, es muy importante prestar atención a todos los recovecos del tambor. Sobre todo en la goma de la puerta, en cuyos pliegues suele acumularse la suciedad.
Libros y objetos antiguos
Los objetos antiguos tienden a oler. Sobre todos aquellos porosos y que tienen la capacidad de captar la humedad. Sucede mucho con los libros y muebles, también con alfombras u otros objetos de tela. Por ello es importante limpiarlos en profundidad. Si se puede en la lavadora, perfecto. Pero, ¿qué hacemos con los libros? Un truco para quitar el olor a humedad de los libros antiguos es introducirlos en una bolsa ziploc y meterlos en el congelador durante 72 horas. Posteriormente, dejarlos a temperatura ambiente, todavía dentro de la bolsa, durante otras 24 horas más. De esta manera se elimina el posible moho que se haya formado entre sus páginas.
Respecto al olor a humedad en muebles, estos pueden requerir de una solución mucho más drástica. Inicialmente se puede optar por limpiar la superficie con una mezcla de partes iguales de agua y vinagre blanco; o agua con bicarbonato de sodio. Después dejarlos secando al sol, utilizando deshumidificadores para absorber la humedad residual. Si esto no es suficiente, llegará el momento de lijar la superficie y volver a sellar la pieza. Claro que esto implica una restauración parcial que, quizá, no merezca la pena.
Hay que ventilar todos los días
Hablábamos antes de ventilar la cocina, aunque esto aplica a toda la casa: ventilar es fundamental. No solo para evitar posibles malos olores, que también, sino para prevenir la humedad y la formación de humedades y moho, el cual puede ser muy perjudicial para la salud.
Se ha de ventilar tanto en verano como en invierno, aunque haga frío en el exterior y tengamos el miedo de perder el calor del interior. Lo cierto es que para renovar el aire de una casa solo son necesarios unos 10 o 15 minutos de ventilación al día, a poder ser a primera hora de la mañana. No obstante, durante los meses más fríos se puede retrasar a las horas centrales del día para así aprovechar el mayor calor exterior.
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