Las mejores estrategias para ahorrar tras los gastos del verano
Después de las vacaciones muchas familias se enfrentan a la realidad de sus cuentas bancarias.

Zaragoza-
Las vacaciones de verano son un momento de desconexión, ocio y asueto, lo que casi siempre implica gasto. Muchas veces fuera del presupuesto. Incluso el consumidor más disciplinado corre el riesgo de pasar el limite establecido de antemano. Las excusas son de sobra conocidas por todos: “no pasa nada, que estamos de vacaciones”, “un día es un día”, “nos lo merecemos”…
Claro que después llega la vuelta a la realidad. Una vez esfumada la ilusión estival, el retorno a la rutina implica, en muchas ocasiones, la necesidad de apretarse el cinturón para recuperarse de los excesos económicos cometidos. Estas son las mejores estrategias para ahorrar tras el gasto de las vacaciones de verano.
1. Crear un presupuesto
Lo primero de todo es tener una foto lo más detallada posible de los ingresos y gastos mensuales que vamos a disponer una vez termine el verano. Solo así seremos capaces de discernir oportunidades de ahorro, que generalmente se encontrarán en las partidas destinadas a ocio u otros gastos más superfluos. Por norma general, el ahorro es una disciplina tremendamente metódica. Por ello, es importante establecer una meta de dinero que a salvaguardar a final de mes e intentar lograrla.
2. Evitar los gastos hormiga
¿Significa eso que no te puedes dar ningún capricho? En cierto modo. Los llamados gastos hormiga son aquellos que sobre el papel no parecen relevantes, pero que acumulados uno tras otro pueden generar un agujero en el presupuesto. Sobre todo porque son inesperados y suelen pasar por debajo del radar.
Evidentemente, siempre se puede destinar una partida del presupuesto para gastos inesperados (un café, una botella de agua, algo de picar…). No obstante, es importante no sobrepasar esta cantidad. De hecho, el objetivo debería ser dejar un cierto remanente en caja a final de mes.
3. Optimizar las suscripciones
El mundo actual funciona en base a suscripciones. Es hacia dónde va la economía y, poco a poco, ya lo hemos interiorizado. Suscripciones por servicios de streaming, música, videojuegos gimnasio… Son pagos recurrentes, que se realizan de manera automática y que, en ocasiones, podemos no estar aprovechando. Por ello, es importante dedicar un momento para evaluar qué servicios de verdad estamos utilizando y cuáles podemos suprimir.
Un ejemplo de ello son las plataformas de series y películas. La gran mayoría de ellas ofrecen la opción de darse de baja sin penalización alguna. Por ello una estrategia inteligente, aunque requiere de proactividad por parte del usuario, sería ir dándose de alta y baja según nos interese el catálogo o tengamos tiempo disponible para utilizarlas.
4. Planificar las compras con antelación
Realizar menús de comida detallados y ceñirse a ellos puede ser una gran herramienta para ahorrar en la cesta de la compra. Esto permite comprar al por mayor aquellos productos no perecederos que sabemos que vamos a gastar, también optimiza la compra de productos perecederos y ayuda a evitar el desperdicio.
Los supermercados poseen tácticas para fomentar la llamada compra por impulso, esto es los productos que no tenías pensado adquirir pero que una vez vistos en la estantería y presentados de cierta manera te generan una necesidad. La mejor manera de evitar este gasto imprevisto es acudir a las tiendas con una lista de la compra cerrada y ceñirse a ella.
5. Planificar ya las Navidades
En el ahorro hay que pensar en el medio plazo y, tras el verano, y aunque no lo parezca, las Navidades están a la vuelta de la esquina. Siempre que sea posible, que en ocasiones no lo es, la estrategia debe ser verlo como un todo. Es decir, de nada sirve apretarse el cinturón al extremo durante un par de meses si luego se va a despilfarrar los dos meses siguientes por falta de previsión.
El regreso de las vacaciones de verano es el mejor momento para comenzar a planificar las Navidades. Es decir, identificar posibles ventanas de compra en la que los objetos puedan estar más baratos: ofertas, rebajas, black friday… Es el caso de los regalos, también de alimentos no perecederos que van a ser más baratos ahora que cuando llegue diciembre, por ejemplo los congelados. La idea de fondo es transformar la economía doméstica de un modelo de picos y valles a algo más sostenido en el tiempo.
6. Controlar las deudas
Es posible que durante las vacaciones hayas contraído algunas deudas a pagar más adelante, como por ejemplo créditos o préstamos. En ese caso es importante hacer un control de las mismas y priorizar el pago de aquellas que tengan unos intereses más altos.
Del mismo modo, durante este tiempo es deseable no utilizar la tarjeta de crédito para realizar pagos del día a día. La misión es reducir las deudas y mejorar la situación financiera, no contraer nuevas.
7. Buscar actividades gratuitas
Ahorrar no debe significar vivir una vida miserable sin espacio para el ocio. En la mayoría de ciudades y pueblos existe una oferta de actividades gratis o de bajo coste que poder realizar en el tiempo libre. Desde bibliotecas en las que poder adquirir libros y películas hasta actividades dirigidas o deportes que practicar en la naturaleza. La idea es controlar el gasto, no amargarse por ello.



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