Pagar más por menos producto: qué es la reduflación
A la hora de hacer la compra hay que andar ojo avizor para no ser víctimas de esta práctica.

Zaragoza-
El concepto inflación está completamente asimilado en nuestro día a día; especialmente sus consecuencias. De hecho, es posible que mucha gente no conozca sus mecanismos o, incluso, qué es el IPC concretamente. Sin embargo, a la hora de hacer la compra, la factura lo aterriza de manera que se puede entender.
Desde luego, no se trata de una sensación o un hablar por hablar. Es un hecho factual respaldado por los datos. Concretamente, 2025 se cerró en España con un aumento del IPC medio del 2,7%. Un dato que incluso es engañoso, pues lo que más subió fueron los productos que más afectan a la economía doméstica, concretamente alimentos y bebidas. De esta manera, la cesta de la compra fue un 3% más cara en 2025 que en 2024. Una diferencia que, sin duda alguna, se nota en todo presupuesto familiar. Es en este escenario en el que entra en juego la reduflación.
Qué es la reduflación
La reduflación consiste en reducir la cantidad de producto que se ofrece al consumidor mientras se mantiene el mismo precio, generalmente en un contexto de inflación. Es decir, en lugar de subir directamente el precio, las empresas optan por disminuir el contenido del producto, de modo que la cifra en la etiqueta no cambia y el encarecimiento resulta menos evidente a primera vista. Esta práctica busca minimizar la percepción del aumento de costes y evitar una caída del consumo.
Veamos un ejemplo hipotético. Imaginemos que un paquete de 12 galletas cuesta 1 euro. Si el aumento del IPC obliga a la empresa a elevar el precio hasta 1,20 euros para mantener sus márgenes de beneficio, la reduflación ofrecería una alternativa: conservar el precio de 1 euro, pero reduciendo el contenido a 10 galletas. De este modo, el producto se encarece de forma indirecta, y el consumidor solo será consciente del cambio si presta atención a la cantidad indicada en el envase.
¿Es la reduflación una práctica legal?
En resumidas cuentas, se trata de mantener al consumidor anestesiado ante el incremento de los precios. Pero, ¿es esto legal? Lo cierto es que la reduflación sí es una práctica legal, tal y como por ejemplo reconoce la OCU. Siempre que no haya un engaño manifiesto, un fabricante puede vender la cantidad que desee en sus envases. Lo ha de notificar claramente en la etiqueta, claro. Sin embargo, se aprovechan de que la mayoría de personas no se fijan en las cantidades marcadas si ven, por ejemplo, el mismo envase que siempre han comprado.
Distintas asociaciones de consumidores como OCU o FACUA se han posicionado abiertamente en contra de esta práctica, al considerarla deshonesta para con los clientes. De hecho, ambas organizaciones han pedido que se regule de alguna manera, como por ejemplo se ha hecho en Francia. En España la Ley de Consumo Sostenible, que está en tramitación, si tiene previsto obligar a las empresas a informar claramente de estas prácticas en el punto de venta durante un tiempo determinado. Sin embargo, por el momento, no existe ninguna legalización específica sobre la materia.
Cómo detectar la reduflación
Mientras tanto, tanto OCU como FACUA suelen publicar listas actualizadas de aquellos productos en los que han detectado la práctica de la reduflación. Una manera de comprobar si nuestras marcas de cabecera incurren en dichas prácticas.
El artículo 7 de la Ley de Competencia Desleal prohíbe las omisiones relevantes de información si éstas inducen al consumidor a error. Por ello, la clave para evitar ser víctima de la reduflación es acudir al supermercado con una actitud proactiva. Así, actitudes como comprobar el peso o volumen de productos recurrentes en nuestra cesta o mirar el precio por kilo o litro son formas de saber en todo momento qué compramos. Un consumismo consciente que nos permita tener el gasto bajo nuestro control.
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