Qué es la regla de las 48 horas en finanzas personales
Ante un sistema diseñado para fomentar el consumismo resulta importante frenar para poder reflexionar.

Zaragoza-
El ahorro es uno de los grandes retos que posee la sociedad actual. Por un lado, los bajos sueldos y la crisis de la vivienda hace que muchos núcleos familiares lleguen con el agua al cuello cada final de mes. Por otra parte, la sociedad capitalista está articulada en base al consumo, algo que trata de potenciar por todos los medios. Aunque lo pudiera parecer, ambos factores no son excluyentes entre sí. Lo que genera un ecosistema en el que se hace muy difícil poder guardar unos cuantos euros en la hucha figurada.
Los problemas estructurales requieren de soluciones complejas, en muchas ocasiones fuera de la órbita personal. Sin embargo, hay pequeñas medidas que pueden ayudar significativamente a mantener las finanzas personales en línea. Una de las más importantes es no sucumbir ante necesidades creadas o compras impulsivas. Especialmente si no se tiene una capacidad de maniobra económica holgada. Es el llamado consumo consciente.
Qué es el consumo consicente
Podemos definir el consumo consciente como el acto de comprar en base a una serie de decisiones informadas, responsables y reflexivas. Por ello, al pasar por caja, no solo se ha de tener en cuenta el saciar carencias y necesidades personales, sino también el impacto social, ambiental y económico de los productos que se adquieren. O dicho en otras palabras: pensar lo que compramos.
Evidentemente, el consumo consciente va mucho más allá del ahorro, sí, pero también lo engloba. La idea es adquirir aquello que satisfaga nuestras necesidades, pero no a cualquier precio. Un impacto medido que afecta al exterior, pero también a la esfera más personal. Una de las herramientas clave a la hora de practicar el consumo consciente es la regla de las 48 horas. Sobre todo porque nos da tiempo para realizar esa reflexión necesaria para comprender las consecuencias que posee ese desembolso. También para nuestra economía doméstica, claro.
Qué es la regla de las 48 horas
La regla de 48 horas aboga por esperar un periodo de dos días antes de realizar una compra. Se trata de un tiempo de reflexión en el que valoraremos, entre otras cuestiones, si de verdad necesitamos ese producto o servicio. Es el antídoto por excelencia ante las compras por impulso o las necesidades creadas a través de la publicidad y el marketing. Básicamente, en el contexto de una sociedad acelerada, la regla de las 48 horas aboga por echar el freno de mano y reflexionar.
Pero, ¿por qué 48 horas? Lo cierto es que no se trata de una ciencia exacta, pero se considera que los dos días es un periodo equilibrado para frenar ese furor consumista sin ser impráctico. Las compras impulsivas se aprovechan del impulso dopaminérgico que la idea de adquirir un nuevo producto o servicio causa en nuestro cerebro. Está demostrado que antes de comprar, nuestro cerebro libera una dosis de dopamina que en muchas ocasiones es determinante a la hora de llevar a cabo la transacción. A su vez, la dopamina liberada ofrece al cuerpo una sensación de urgencia que reduce el pensamiento crítico.
Sin embargo, la dopamina posee unas características muy particulares. Igual que no necesitamos que se produzca la compra para producirla, sino que precisamente es el anticipamiento de la misma lo que pone el mecanismo en marcha, también desaparece rápidamente si no existe un refuerzo inmediato. Por ello, al esperar 48 horas antes de realizar la operación podemos evaluar con mayor claridad si de verdad necesitábamos dicho objeto, o si se trataba, por decirlo de alguna manera, de una trampa de nuestro cerebro..
La regla de las 48 horas es especialmente útil en época de rebajas o descuentos. Estos periodos de venta especial están diseñados específicamente para estimular la compra al generar un sentido de urgencia en los consumidores que, en muchas ocasiones, es irreal. Por ello, un tiempo de espera prudencial antes de realizar una adquisición ayuda a evitar el arrepentimiento postcompra que se produce en muchas ocasiones. Sobre todo al adquirir algo que realmente no deseábamos.
La regla de las 48 horas en otros contextos
La regla de las 48 horas no solo es útil en un contexto de consumo, sino que también se aplica en otras esferas de la vida personal. Por ejemplo, a la hora de tomar una decisión importante, también en nuestras relaciones interpersonales. Nuevamente se trata de gobernar las emociones y dar paso a la razón.
Un escenario habitual suele ser a la hora de manejar el conflicto con otra persona, generalmente un ser querido, aunque también puede suceder en la esfera laboral por ejemplo. La idea en este caso es reducir los niveles de cortisol y adrenalina, los cuáles se activan ante un posible conflicto emocional y pueden inducirnos a reaccionar de una manera explosiva. En este caso, las 48 horas son vitales ya que implican dormir una o dos noches. Este tiempo de descanso permite al corte prefrontal recuperar el control y, así, poder tomar una decisión más fría y calculada.

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