¿Sirve la Lista Robinson para dejar de recibir publicidad?
Las llamadas de 'spam' con una molestia que no cesa, por mucho que se legisle contra ellas.

Zaragoza-
Las llamadas o mensajes publicitarios son un incordio que todos en mayor o menor medida sufrimos en nuestro teléfono móvil. Son, además, increíblemente inoportunas. Tienen la habilidad de producirse en el peor momento: cuando te acabas de sentar, al echarte la siesta, si estás esperando otra llamada… Por no hablar de que resultan tremendamente intrusivas. Al fin y al cabo, no deja de ser lo que en el argot se llama puerta fría. Es decir, es el equivalente telefónico de presentarse en tu vida sin intención previa o invitación.
La molestia es tal que incluso el Gobierno se puso manos a la obra. La ley de Servicios de Atención a la Clientela (SAC) fue publicada en el BOE en el pasado diciembre de 2025 y prometía terminar con las llamadas de spam de una vez para siempre. ¿Cómo? Las empresas deben identificar sus llamadas comerciales con un prefijo diferente al que utilizan para las comunicaciones de atención al cliente, y las operadoras de telefonía tendrán que bloquear las que no usen ese prefijo, así como declarar nulos todos los contratos realizados en llamadas no consentidas. Sin embargo, en la práctica, esta nueva normativa no ha significado que el teléfono deje de sonar con llamadas indeseadas.
Qué es la Lista Robinson
Como se suele decir: hecha la ley, hecha la trampa. En este caso, la ley SAC invalida los contratos derivados de las llamadas comerciales, lo que ha hecho que muchas empresas hayan dejado de utilizar estas técnicas agresivas pues son inválidas. Sin embargo, las empresas con las que existía un contrato en vigor pueden continuar llamando a sus clientes. Algo de lo que se aprovechan para seguir descolgando el teléfono.
¿Y dónde queda la Lista Robinson dentro de este nuevo escenario? La Lista Robinson es un servicio gratuito gestionado por la Asociación Española de Economía Digital (ADigital) que permite a los mayores de 14 años inscribirse para no recibir comunicaciones comerciales. Las empresas de marketing directo están obligadas a consultar dicha base de datos antes de ejercer sus campañas, por lo que los números que en ella aparecían deben quedar fuera de los límites.
Sin embargo, con la nueva ley en vigor, la Lista Robinson queda superada de facto. El marketing directo está en desuso y prácticamente todos los supuestos para los que la Lista Robinson protegía a sus usuarios ahora son cubiertos por la ley SAC. Además, la Lista Robinson no interpela a aquellas empresas con la que poseemos una relación contractual vigente, o a las que hemos dado nuestro consentimiento expreso para que nos contacten. Por ello, su eficacia ha quedado minimizada gracias a la legislación actual.
¿Significa eso que no tiene ningún sentido apuntarse en ella? No exactamente. La ley SAC regula cómo deben realizarse las llamadas comerciales y las consecuencias de contratar sin consentimiento, pero no sustituye a la normativa de protección de datos ni al régimen de consentimiento publicitario. Ese es el campo de juego de la Lista Robinson, que sigue siendo el mecanismo mediante el cual los ciudadanos pueden ejercer de forma anticipada su derecho a no recibir publicidad de empresas con las que no mantienen relación alguna y a las que no han dado consentimiento expreso, ya sea por teléfono, SMS, correo electrónico o correo postal.
Por qué me siguen llegando llamadas de 'spam'
Además, hay que tener en cuenta un escenario relevante. Muchas de las llamadas o mensajes que recibimos y que identificamos como spam poseen, en realidad, intereses espúreos. Es decir, no son empresas tratando de vendernos un servicio legítimo, aunque sea por medio de unas técnicas dudosas o molestas. No; son directamente de intentos de estafa, los cuales obviamente no obedecen a ningún tipo de normativa.
Es por ejemplo el caso del phishing por SMS, en el que los estafadores se hacen pasar por una empresa con la intención de que el usuario entre en una página web maliciosa. También el caso de muchas de las llamadas que actualmente recibimos, en las que una persona, o ahora una inteligencia artificial, busca suplantar la identidad de una empresa legítima. Evidentemente, estos individuos cuya finalidad es ilegal no poseen cortapisas a la hora de no cumplir la Ley SAC, saltarse la Lista Robinson o cualquier otro cortafuegos pues su intención última es ilegal. Por ello, la regla general siempre es desconfiar de toda comunicación comercial que no hayamos iniciado nosotros.
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