Reutilizar tuppers no siempre es ahorrar: así afectan los microplásticos a tu cocina
Prácticamente no existe ninguna cocina en la que no se acumulen 'tuppers' de distintos tamaños; aun así, hay que tener cuidado con dónde guardamos la comida.

Zaragoza-
Comer de tupper es una práctica cada vez más habitual en nuestro día a día. Especialmente para las personas que trabajan fuera de casa, que muchas veces no pueden regresar al confort del hogar para disfrutar de una comida pausada. También como método de racionar el menú a lo largo de la semana. No en vano, cada vez son más las personas que practican el batch cooking, o lo que es lo mismo, preparar todos los platos semanales en una sola gran sesión de cocina.
De esta manera, cada vez son menos cocinas las que quedan sin un armario destinado a albergar la colección de tuppers. Recipientes de varios tamaños según necesidades, también de materiales. Porque existen los tuppers de plástico, pero también de cristal. Cada uno con sus ventajas e inconvenientes.
Qué son los microplásticos
Los microplásticos son partículas de plástico que poseen como máximo 5 milímetros de tamaño, aunque generalmente son más pequeños. Debido a este volumen microscópico, son capaces de infiltrarse en todos los aspectos de la vida humana. Es decir, consumimos plástico sin ser conscientes de ello, acumulándolo en nuestro organismo, algo que puede conllevar peligros para nuestra salud.
Existen dos maneras en las que se producen estos microplásticos: bien son fabricados así, como sucede por ejemplo con las microperlas presentes en productos de belleza o dentífricos, o directamente se trata del producto de la fragmentación de plásticos más grandes. En ese sentido, prácticamente todo aquello que ha sido fabricado en plástico es susceptible de generar microplásticos, incluidos los omnipresentes tuppers de cocina.
El plástico es ligero, barato y muy resistente. De ahí que parezca ideal para fabricar algo tan del día a día como un tupper. Sin embargo, en su debe, también se trata de un material que con el uso liberan microplásticos. Por ello, al ponerlos en contacto con nuestra comida, esta puede impregnarse de esos pequeños fragmentos, que terminan dentro de nuestro organismo.
Qué tuppers no deberíamos reciclar y por qué
Por ello, la OCU recomienda utilizar siempre tuppers de cristal en lugar de plástico. Claro que estos son más caros y se rompen más fácilmente. Por eso muchas personas siguen apostando por el plástico para guardar su comida. En ese caso hay que tener mucho cuidado, tanto con su estado como con su uso.
Por ejemplo, no se deben utilizar nunca tuppers de plástico para calentar comida en el microondas. Incluso aquellos que son resistentes al calor. Aunque no se fundan, con el calor los tuppers de plástico pueden liberar sustancias que son nocivas para el ser humano, como por ejemplo bisfenoles (incluidos los BPA) y los ftalatos. Sobre todo en contacto con alimentos grasos.
Pero además, con el uso, los tuppers de plástico se desgastan y van soltando los indeseables microplásticos. En el momento que un tupper presenta rayones, está desgastado, ha perdido su color original o cuenta con manchas de alimentos que son imposibles de quitar, hay que deshacerse de él. Además, desde la OCU recomiendan no reutilizar los containers pensados para un solo uso, siendo las botellas de agua el ejemplo más claro de ello.
Cuáles son las alternativas
La alternativa más clara a los tuppers de plástico son los tuppers de cristal. Se trata del material más inocuo ya que se puede lavar en el lavavajillas, meter en el microondas y, además, son aptos para muchísimos más usos. Además no influyen en el sabor de los alimentos, algo que algunos recipientes de plástico sí pueden hacer. El único debe que tiene es que son más caros y, sobre todo, más frágiles, ya que se pueden romper fácilmente si se caen al suelo, por ejemplo.
Como alternativa a los tuppers de cristal se encuentran los containers de aluminio. Tienen varias ventajas, como que conservan la comida durante más tiempo y son muy cómodos de transportar. Por eso son muy utilizados por los restaurantes de comida para llevar, por ejemplo. Sin embargo, se trata de envases desechables, de un solo uso, por lo que para uso doméstico quizá no son tan eficientes como lo es el cristal.

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