¿Son malos todos los carbohidratos?
Cada vez son más las personas que deciden cuidar su alimentación, aunque algunas directrices pueden ser confusas.

Zaragoza-
Probablemente el fitness y los hábitos de vida saludables no hayan estado más en boga que en la actualidad. Tanto por estética como por bienestar físico y emocional, el ejercicio se ha ido incorporando a la rutina de muchas personas para las que antes era impensable. Un esfuerzo que, eso sí, debe ir acompañado de una alimentación acorde para que sea provechoso.
De hecho, la comida se ha convertido en uno de los grandes caballos de batalla de la sociedad actual. Cada vez se conocen más las propiedades de cada alimento, tanto beneficiosas como aquellas que pueden ser perjudiciales. De un tiempo a esta parte, en muchos foros se ha puesto la diana sobre los hidratos de carbono. Unos macronutrientes que están muy presentes en el día a día de todos, pero a los que muchos dietistas les han puesto la cruz.
Qué son los carbohidratos
Los carbohidratos son unas sustancias químicas que se encuentran de manera natural en muchos alimentos. Suponen una de las principales fuentes de energía para el ser humano, junto a las grasas y las proteínas. Además tienen otras funciones beneficiosas como ayudar a la digestión o ayudar a absorber algunos nutrientes como el calcio.
Entre los alimentos en los que se pueden encontrar los hidratos de carbono destacan el arroz, la pasta, el pan, las legumbres, frutas como el plátano o la manzana o alimentos almidonados como la patata, los guisantes o el maíz. La gran mayoría de ellos omnipresentes en todas las cocinas.
Por si fuese poco, los carbohidratos son los encargados de suministrar al cerebro las sustancias energéticas que necesita para funcionar. Es decir, su consumo es necesario cien por cien. Entonces, ¿son buenos o malos?
Tipos de carbohidratos
Los carbohidratos no son malos per se, aunque sí que existen algunos tipos de carbohidratos cuyo consumo masivo puede ser nocivo. Es decir, podríamos distinguir entre carbohidratos buenos y malos, aunque con algunos matices.
Por norma general, los hidratos de carbono buenos son los que encontramos en la naturaleza. Esto es, los que están presentes en: legumbres, verduras, frutas, la avena, la quinoa, las nueces o las patatas. Además del arroz o la pasta integrales. Porque este es el principal quid de la cuestión, los hidratos de carbono malos son aquellos que proceden de alimentos procesados.
Fundamentalmente porque los alimentos procesados tienen un mayor aporte calórico sin tener un valor nutricional. Hablamos del arroz y la pasta blancos, también de productos como el azúcar refinado, la harina blanca, la bollería industrial, las patatas fritas, el alcohol o los refrescos o cualquier producto azucarado. Son, precisamente, los responsables de la mala reputación que tienen los carbohidratos.
Consumo diario recomendado
Por lo tanto, queda claro que los carbohidratos son una parte indispensable de una dieta equilibrada. Eso sí, es necesario tomarlos con moderación, siempre según la actividad física y el desgaste que vaya a realizar cada uno. Hay que tener en cuenta que los hidratos son, principalmente, una fuente de energía para el cuerpo. Por ello, aquellos perfiles más activos son los que precisan de más combustible, mientras que otros más sedentarios deberán reducir su consumo.
Además hay que tener en cuenta que no todos los carbohidratos buenos son iguales. Podemos diferenciar entre: monosacáridos (fructosa y glucosa), disacáridos (lactosa y celobiosa), oligosacáridos y polisacáridos. Cada uno con sus propiedades y, por lo tanto, recomendaciones.
Tanto los monosacáridos como los polisacáridos son fuentes inmediatas de energía, por lo que se pueden utilizar cuando se necesite de un aporte instantáneo. Un ejemplo claro de esto es el plátano que suelen consumir los deportistas durante una pausa de avituallamiento, como los descansos en los partidos de tenis. Por su parte, los hidratos de carbono más complejos, como el arroz o la pasta, tienen una absorción del organismo más lenta, por lo que sacian más.
Además, es importante tener en cuenta que algunos carbohidratos malos pueden ser convertidos en buenos si se tratan correctamente. Estamos hablando de alimentos como el arroz o la pasta blancos, también algún pan refinado. Para ello es preciso cocinarlos y, después, dejarlos enfriar. Es decir, si cocinas la pasta, la guardas en la nevera y luego la calientas en el microondas; o si pasas el pan por la tostadora, estarás incrementando la ingesta de carbohidratos buenos.


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