Trump juega con un dólar débil: no le importa que su moneda pierda el trono si EEUU puede vender más
La moneda estadounidense lleva un año perdiendo valor y está en su nivel más bajo respecto al euro desde mediados de 2021.
Trump siempre ha preferido un dólar débil y no está incómodo con la situación porque así Estados Unidos exportará más y ganará más dinero, según justifica de forma recurrente.

Madrid--Actualizado a
Hace ya algunos meses que analistas, expertos e inclusos instituciones financieras como el Banco Central Europeo (BCE) advierten de que las políticas de Donald Trump implican serios riesgos para la economía mundial y los mercados financieros.
Parte de esos riegos se están materializando en los mercados de divisas: el dólar estadounidense lleva un año perdiendo valor y está en su nivel más bajo respecto al euro de los últimos cuatro años y medio: cotiza a 1,20 unidades por cada euro. En 2025, el dólar perdió un 12% de su valor y en lo que va de 2026 todavía ha caído un 2% más.
Todos los analistas tienen las orejas tiesas ante las consecuencias que arrastra un dólar débil. Sin embargo, a Donald Trump la situación no parece preocuparle en absoluto, a tenor de lo que dijo el pasado martes tras la nefasta semana que tuvo la moneda de Estados Unidos frente a las principales divisas del mundo: "Mejor, así venderemos más".
"El dólar estadounidense es ahora la divisa del G10 [el grupo de las diez monedas más comercializadas y seguras del mundo] con peor rendimiento en lo que va de año, incluso inferior al yen. El dólar está atravesando sus peores semanas en meses", certifican desde Ebury, consultora especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas.
El dólar baja por varias razones. Los aranceles de Trump, su agresiva política internacional, con Groenlandia como objetivo prioritario, y la guerra —incluida una ofensiva en los tribunales— contra Jerome Powell, el todavía presidente de la Reserva Federal, para forzarle a bajar los tipos están intensificando la incertidumbre política y la degradación institucional en Estados Unidos y en el resto del mundo. Ante este escenario, los inversores diversifican su cartera y ya no creen tanto en el dólar como moneda de reserva y referencia internacional. En los últimos meses importantes gestoras de fondos como JP Morgan AM, Pimco, Allianz o Amundi se mueven para reducir la exposición a la divisa estadounidense.
Sin embargo, no son pocos los analistas que sospechan que detrás de la caída del dólar también hay una estrategia impulsada por el Gobierno de Estados Unidos. Esa sensación afloró el pasado martes, 27 de enero, cuando el hombre de negocios que Trump lleva dentro se congratuló de que el dólar estuviera bajo porque así "venderemos más".
"El dólar empezó a perder valor ante el temor de que los aranceles pudieran provocar una desaceleración de la economía estadounidense o una recesión que obligara a la Reserva Federal de Estados Unidos a bajar los tipos de interés", confirma Matthew Ryan, director de Estrategia de Mercado de Ebury en un informe al que ha tenido acceso Público.
El plan de Trump
Lo cierto es que Trump siempre ha preferido un dólar débil. Nunca lo ha ocultado. Sus declaraciones desde 2017, el año en que llegó por primera vez a la Casa Blanca, siempre han ido en la misma dirección: la de que no está incómodo con un dólar devaluado porque así Estados Unidos ganará más dinero, una idea recurrente en su discurso. Prueba de ello es que durante el primer año de su primer mandato el dólar también se devaluó: entonces cayó un 10,5% frente al euro y un 8,9% frente a la libra esterlina. Y tanto es así que este pasado jueves el diario The Wall Street Journal titulaba un artículo así: Un dólar más débil siempre ha formado parte del plan de Trump.
En este sentido, a Trump no parecen preocuparle el prestigio de su moneda ni el hecho de que pierda su aura de excepcionalidad y se deje jirones de prestigio en su papel como moneda de reserva: el dólar ya no es el refugio al que acuden los inversores en los momentos difíciles. Ese papel lo han adoptado los metales preciosos, en especial el oro, cuyo valor creció un 64% en 2025 y ya lo ha hecho un 18% en lo que va de 2026. La onza de oro alcanzó a principios de esta semana un precio de 5.111 dólares, cuando hace un año se situaba en 2.943 dólares. Este rally del metal dorado ha llevado a los inversores a buscar rápidamente ganancias, y el viernes se produjeron masivas ventas que desplomaron su cotización un 9%, hasta situarse nuevamente por debajo de los 5.000 dólares.
Los expertos apuntan que un dólar más débil, menores rendimientos reales y la persistente incertidumbre política han reforzado el apetito inversor por los activos tangibles para explicar esta nueva fiebre del oro.
Cuando Trump dice que con un dólar débil Estados Unidos ganará más dinero, en parte tiene razón, pero parece ignorar los riesgos
Cuando Trump dice que con un dólar débil Estados Unidos ganará más dinero, en parte tiene razón. Un dólar devaluado impulsa las exportaciones del país al abaratar los productos Made in USA, y las empresas de Estados Unidos que prestan servicios en el extranjero también se benefician al ofrecer precios más competitivos para el comprador foráneo.
Pero al igual que las monedas físicas, la debilidad del dólar también tiene su reverso y consecuencias no tan positivas. Hace unos días, The Wall Street Journal también publicó un editorial en el que advertía de los peligros de una mayor depreciación del dólar.
La primera de esas consecuencias no deseadas es el riesgo de una mayor inflación en Estados Unidos. La deuda pública del país también podría verse afectada: un dólar fuerte ayuda a mantener bajos los costos de endeudamiento del país, pero con un dólar debilitado la deuda ya no será tan rentable, lo que podría conducir a una salida de capitales de Estados Unidos.
Las consecuencias también cruzan fronteras y salpican, sobre todo, a la Eurozona. Si el dólar cae, el euro sube y un euro fuerte encarece las exportaciones europeas, y todo ello en un contexto muy marcado por los aranceles de Trump y la guerra en Ucrania. Además, la inflación en la Unión Europea podría bajar, algo que inquieta al BCE, que ya ha expresado su temor a que la caída de dólar podría obligarle a revisar su política de tipos de interés.
El BCE quiere que la inflación en Europa ronde el 2%, situación en la que está ahora, pero si la inflación baja, la autoridad monetaria europea se vería obligada a bajar los tipos. "Ese es uno de los elementos que guiará nuestra política monetaria y nuestras decisiones sobre los tipos de interés en los próximos meses", dijo el pasado 28 de enero François Villeroy de Galhau, gobernador del Banco de Francia (BdF) y miembro del consejo de gobernadores del BCE.
François Villeroy de Galhau: "Un dólar débil es un signo de menor confianza frente a la imprevisibilidad de la política económica estadounidense"
François Villeroy de Galhau también resumió la postura de Europa ante la depreciación de la moneda estadounidense: "El dólar baja significativamente frente a la mayor parte de divisas, incluido el euro, lo que es un signo de menor confianza frente a la imprevisibilidad de la política económica estadounidense".
Los analistas de Ebury, al igual que una gran mayoría, no creen que el dólar vaya a apreciarse en los próximos meses: "Seguimos pensando que la trayectoria más probable para el euro es al alza frente al dólar, ya que los inversores internacionales siguen cubriendo su exposición a los activos estadounidenses vendiendo dólares".
En los mercados de futuros de divisas muchas apuestas son a la baja. Trump no disimula ni oculta nada: muestra el camino que quiere transitar. En este sentido, algunos analistas financieros sostienen que quizás lo mejor sea dejarle la vía expedita a Trump: "Si los operadores han decidido aumentar su cobertura del dólar ante el riesgo político estadounidense y la sensación de que Washington quiere un dólar más débil, no tiene sentido interponerse", señalan los de ING.


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