Un experimento concluye qué le puede ocurrir a tu perro si le hablas con voz alegre o de enfado
Un estudio de la revista 'PLOS One' concluye que las voces enfadadas se asocian más fuertemente con la desestabilización en los perros, tal vez al provocar una excitación emocional.

Madrid-
Los perros experimentaron tanto estabilización como pérdida del equilibrio al oír voces humanas enfadadas o alegres, pero las voces enfadadas se asociaron con los mayores efectos desestabilizadores. Nadja Affenzeller y sus colegas de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, en Austria, presentan estos hallazgos este miércoles en la revista de PLOS One.
Tanto en humanos como en animales, una postura estable es la base para poder permanecer de pie, caminar y realizar otras actividades sin caerse. Para mantener la estabilidad, los músculos se apoyan en señales visuales, así como en el sentido del propio cuerpo sobre su posición. Investigaciones recientes en humanos sugieren que los sonidos externos también pueden influir en la estabilidad, con las altas frecuencias vinculadas a la desestabilización y el "ruido blanco" a la estabilización.
Sin embargo, pocos estudios han examinado cómo afecta el sonido a la estabilidad postural en animales. Para ayudar a aclararlo, Affenzeller y sus colegas midieron cambios en el equilibrio de 23 perros de compañía al escuchar grabaciones de voces humanas alegres frente a enfadadas. Utilizaron una técnica estándar de investigación en la que los perros permanecían sobre una plataforma con sensores de presión que detectaba pequeños movimientos correspondientes a cinco parámetros relacionados con el equilibrio.
En comparación con no oír ningún sonido, escuchar una voz humana enfadada se asoció con valores más altos de un parámetro conocido como superficie de apoyo: el área de la plataforma ocupada por la trayectoria de balanceo del centro de presión del perro. Valores más altos de superficie de apoyo indican desestabilización, con mayores movimientos corporales para mantenerse equilibrado.
Ninguno de los otros cuatro parámetros de estabilidad se asoció de forma consistente con voces enfadadas o alegres. Al tener en cuenta los cambios individuales de todos los perros, las respuestas variaron considerablemente entre ellos. Las voces alegres se vincularon con desestabilización en el 57% de los perros y, de forma sorprendente, con estabilización —o "congelación" (freezing)— en el 43%. Por su parte, las voces enfadadas se asociaron con la desestabilización más intensa en el 30% de los perros, aunque en el 70% no se observaron cambios de estabilización.
Estos hallazgos sugieren que las voces humanas enfadadas y alegres pueden provocar una activación emocional que puede tanto estabilizar como desestabilizar el equilibrio. Más investigación podría profundizar en la comprensión explorando, por ejemplo, si las experiencias previas influyen en las reacciones de cada perro y si la “congelación” ante voces alegres podría estar relacionada con ajustes anticipatorios como preparación para movimientos voluntarios, como acercarse.
Referencia:
Affenzeller, N. et al. (2026) "Effects of happy and angry human voice recordings on postural stability in dogs: An exploratory biomechanical analysis". PLoS One. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0339979.
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