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Mega bichos

Los mayores animales que han existido cuentan con una peculiar ingeniería evolutiva

 

DANIEL MEDIAVILLA


Hace unos 100 millones de años vivió el animal más grande que jamás ha caminado sobre la Tierra. El Argentinosaurus medía 40 metros de largo y pesaba alrededor de 80 toneladas. Las ventajas de su tamaño están claras: los depredadores eran prácticamente inexistentes y la lucha por comida o sexo, más favorable. Pero lo que no es tan fácil explicar es dónde encontraban alimentos o cómo lograban obtener el oxígeno necesario para hacer funcionar sus descomunales cuerpos.

En marzo, el investigador de la Universidad de Bonn Martin Sander, que ha dirigido durante seis años un equipo internacional dedicado a resolver este misterio, aseguraba en New Scientist que ya se cuenta con una teoría para explicar el gigantismo.

Poner huevos era una de sus ventajas. El mayor animal terrestre de la actualidad, el elefante, pare cada cuatro años. En ese tiempo, un Argentinosaurus podía poner cientos de huevos. Además, los saurópodos tenían un metabolismo muy rápido. Al contrario que en la mayoría de los dinosaurios, no se encuentran en sus esqueletos marcas de crecimiento similares a las de los árboles, un signo de metabolismo lento. Se ha calculado que en su momento de mayor crecimiento podían llegar a ganar dos toneladas de peso al año.

Por último, el sistema respiratorio de estos animales prehistóricos, más parecido al de las aves que al de los mamíferos, les proporcionaba el oxígeno suficiente para alimentar sus enormes organismos. Junto a los pulmones, contaban con bolsas de aire repartidas por su cuerpo que también se llenaban cada vez que respiraban. Después, cuando estos gigantes expulsaban el aire gastado de los pulmones, el aire fresco de las bolsas lo reemplazaba. Así, había un abastecimiento continuo de aire fresco en los pulmones.

El medio marino también ha contado con inquilinos gigantes. Recientemente, científicos noruegos publicaron el hallazgo de Predator X, el mayor reptil marino conocido; siguen tratando de explicar cómo vivía y se movía.

Un caso coetáneo es la ballena azul, que puede llegar a pesar más de 150 toneladas. Dentro del agua salada, la fuerza de la gravedad se hace mucho más llevadera y los bancos de krill pueden comer varias toneladas al día proporcionan una fuente de alimento de calidad sin parangón en tierra.