No mires el eclipse si no tienes las gafas adecuadas o te quemarás la retina
'Público' habla con voces expertas para resolver las dudas sobre qué lentes deben emplearse el próximo 12 de agosto para poder mirar al cielo con seguridad durante el eclipse total de Sol.

Madrid-
Se acerca la fecha para uno de los fenómenos astronómicos más esperados en la península ibérica. El próximo 12 de agosto tendrá lugar un eclipse solar total, el primero visible en esta zona desde hace más de un siglo, según afirma el propio Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España. El evento ha generado la más alta expectación entre la ciudadanía, y buena parte ya se ha hecho acopio de los materiales necesarios para poder observar el cielo cuando la Luna se ponga por delante del Sol. En concreto, es necesario contar con unas gafas adecuadas. ¿Pero qué pasa si no se utilizan las homologadas?
Muchas personas tienen pensado acudir a zonas altas y despejadas, como los montes, para asegurarse de que nada les obstaculiza la vista cuando miren hacia arriba. En realidad, en esta clase de eventos hay una larga franja de espera, antes de que ocurra el efímero solapamiento de ambos astros. Los asistentes pueden impacientarse y habrá quien quiera mirar hacia arriba antes de tiempo. Se puede hacer, pero siempre que se pongan las gafas primero. De lo contrario, "se te quema la retina", declara Público Cristina Garay, del Planetario de Madrid.
"Como bien sabe cualquiera que haya jugado con una lupa a quemar papelitos u hojitas, una lente –como la lente frontal del ojo humano– concentra la luz solar y puede causar una quemadura en su punto focal, donde concentra la luz, en este caso sobre la retina", añade David Galadí, quien organiza el equipo de trabajo sobre medios de observación seguros en la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses. El experto señala que solo existe una muy reducida ventana en la que se puede mirar al cielo de forma segura: el momento de la totalidad. Es decir, "durante los breves instantes en que el Sol queda oculto por completo por la Luna. Esto solo ocurre desde los lugares donde el eclipse es total, y tan solo durante el intervalo de la fase total del fenómeno".
Peligros de mirar al Sol (con o sin eclipse)
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha habilitado una plataforma con toda la información necesaria sobre los eclipses que tendrán lugar en el Estado español tres años seguidos. En ella, informa de que mirar directamente al Sol sin ningún tipo de protección puede provocar una retinopatía solar. Se trata de "una lesión por energía solar que puede causar visión borrosa, distorsión y/o un punto ciego central". Asimismo, no utilizar la protección adecuada puede provocar problemas que a la postre requieran cirugía. Desde la plataforma también recuerdan que los daños son acumulativos y que "no se notan en el momento". De hecho, las lesiones se desarrollan progresivamente y pueden tardar horas o incluso días en aparecer.
"No te va a doler", expresa a este medio Ignacio Alcalde, investigador en ciencias de la visión en la Universidad de Oviedo (UniOvi). El científico apunta que los daños oculares y su gravedad dependen tanto del tiempo de exposición como de la intensidad de la radiación. En el caso del eclipse de este 12 de agosto, la duración aproximada es de algo más de una hora y 40 minutos. De igual modo, recuerda que mirar al Sol directamente implica una gran intensidad "haya eclipse o no". La diferencia es que, con la Luna solapando parte de la superficie solar, hay menos luminosidad y parece menos peligroso porque tampoco molesta a la vista. "Pero incluso en esos momentos, la cantidad de energía que llega a la superficie de la Tierra es suficiente para dañarnos la retina", recalca.
En la misma línea se expresa Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional y del Real Observatorio de Madrid: "El riesgo es muy grande pues el ojo no siente dolor mientras se produce el daño, de modo que una persona puede estar mirando al Sol durante demasiado tiempo sin darse cuenta de que se está lesionando los ojos. En algunos casos, las lesiones son temporales, pero también pueden ser permanentes y afectar de forma irreversible a la visión central".
Por su parte, Garay advierte de que "la radiación del Sol es muy nociva". Tal y como indica el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la cantidad de radiación que llega del 1% de la superficie de la estrella es suficiente para dañar la vista. "Las gafas de eclipse homologadas lo que hacen es que dejan pasar uno de cada 30.000", indica la experta. Esto equivale a reducir la luz a un cuarto de Luna. "Quitan parte de la luz infrarroja, toda la ultravioleta y dejan pasar esa pequeña cantidad. Es muy importante tenerlo en cuenta porque otros filtros no lo hacen".
Gafas de sol o de eclipse no homologadas
De hecho, los expertos defienden la importancia de contar con gafas homolagadas, ya que estas garantizan que se cumplen los parámetros normativos de seguridad ocular. En concreto, deben llevar la inscripción "EN ISO 12312-2:2015". Esta norma internacional establece que como máximo traspase un 0,0032% de la luz visible y como mínimo un 0,000061%. "Si las gafas no cumplen esta norma, o si se usan medios caseros, es posible que la radiación no eliminada dañe la visión, con consecuencias irreversibles", destaca David Galadí.
También Bachiller pone el foco sobre las lentes que no cuenten con la certificación adecuada. "Las gafas no homologadas o de procedencia dudosa suponen un gran riesgo, pues puede que no filtren adecuadamente la intensa luz del Sol. El problema es que, aunque la imagen parezca más oscura, eso no garantiza que la protección sea suficiente". El astrónomo insiste en que "si el filtro deja pasar demasiada radiación, la retina puede sufrir daños que van desde una disminución de la visión hasta lesiones permanentes". Por este motivo, "hay que desconfiar de productos sin información sobre el fabricante o vendidos por canales de procedencia incierta", defiende.
De igual modo, tanto Garay como Alcalde recomiendan cerciorarse de que los anteojos adquiridos no tienen ningún tipo de rayadura, doblamiento o perforación. "Si tienen algún defecto, no van a valer", subraya el científico de la visión. De suceder, lo mejor es desechar el material y comprar unas gafas nuevas. En caso de no disponer de ellas, Galadí indica que "lo mejor es seguir las fases parciales del fenómeno con medios indirectos, como observar la proyección del Sol a través de agujeros pequeños –coladores de pasta, espumaderas, huecos entre las hojas de los árboles– sobre el suelo o sobre sábanas o pantallas".
Aunque las gafas de sol –que se rigen bajo la norma ISO 12312-1–también reducen la luz, no están preparadas para mirar a la estella de forma directa. Según Alcalde, el tipo de filtrado se clasifica en cuatro categorías. En la primera, aunque puedan estar tintadas, permiten pasar toda la luz. La segunda y tercera son las más comunes, donde permiten de un 10% a un 20% de luz solar. Las de categoría 4 son especiales para deportistas, como esquiadores o montañistas, ya que apenas dejan pasar un 2%. De todos modos, incluso estas gafas no estarían preparadas, ya que no se filtra suficiente luz.
Con las lentes homologadas para eclipses, en una habitación normal "no ves nada", indica el experto de UniOvi. Y es que precisamente están preparadas para observar los eclipses con seguridad. Cuando tenga lugar el esperado evento astronómico, el científico recomienda, en cualquier caso, mirar al cielo de manera intermitente. Es decir, si se espera que el fenómeno dura durante más de hora y media, lo más saludable sería realizar pausas: levantar la cabeza en cortas ventanas de tiempo y volver a bajarla para mirar alrededor para descansar la vista.
Máxima expectación por el primer eclipse solar del siglo
El espectáculo celeste ha despertado una auténtica fiebre por los lugares desde donde será visible como por la infraestructura necesaria para poder mirarlo con seguridad. Se podría decir que no es para menos. La última vez que la península ibérica observó un eclipse de Sol total fue en el año 1912 –en Canarias se pudo ver el último en 1959–. Tendrá lugar el próximo 12 de agosto y comenzará en Galicia hacia las 19.31 horas, en la provincia de A Coruña. Su estado máximo podrá observarse a las 20.28 horas y concluirá a las 21.22 horas. El último lugar al que llegará son les Illes Balears. En Palma comenzará a las 19.32 horas, alcanzará su máximo a las 20.31 horas y finalizará a las 20.49 horas. En la mitad sur también será visible, pero de manera parcial.
El eclipse se verá de manera total en Galicia –en Ourense y Pontevedra de manera parcial–, Asturias, Cantabria, Euskadi –excepto Gipuzkoa, donde se verá de forma parcial–, La Rioja, Castilla y León –excepto Ávila y Salamanca–, Aragón –en Huesca aparecerá parcial– y Balears. En Catalunya se verá de forma total en Lleida y Tarragona. En el País Valencià, será visible desde Castelló y València. Desde Castilla-La Mancha, se podrá observar en Cuenca y Guadalajara. En el resto de territorios el eclipse aparecerá de manera parcial.
Un 'trío ibérico' de eclipses
La razón por la que estos fenómenos suceden es una confluencia de varios factores que, si bien se puede calcular matemáticamente, rara vez suceden. La órbita lunar alrededor de la Tierra está inclinada cinco grados con respecto a la órbita terrestre alrededor del Sol. Esto hace que el satélite pase por encima o por abajo la mayoría de las veces. Además, cuando de hecho sucede esta alineación de los astros, también debe coincidir que sea visible desde un determinado punto geográfico.
En el caso de la península ibérica, estas coincidencias no se suman desde hace un siglo. Y, sin embargo, arranca un tren de eclipses solares que se podrán observar durante los próximos tres años. En 2027 sucederá otro evento de las mismas condiciones el 2 de agosto, observable en su totalidad desde el sur –Cádiz, Ceuta, Málaga y Melilla–.
El 26 de enero de 2028 habrá uno nuevo, pero no será un eclipse total, sino anular. En este caso, la Luna se encontrará más lejos de la órbita de la Tierra, por lo que su disco será más pequeño que el solar. Esto dejará un anillo de luz visible alrededor del borde. En realidad, este tipo de eclipse ya fue visible desde la península el 3 de octubre de 2005, pero en esta ocasión culminará con el trío de eventos celestes que se vivirán de manera excepcional en la península.



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