Ni con el móvil ni con gafas falsas: cómo observar el eclipse de agosto sin peligro para tu vista
El eclipse de sol total del 12 de agosto promete ser un fenómeno espectacular, pero tiene sus riesgos.

Zaragoza-
El eclipse de sol total del 12 de agosto promete ser un espectáculo natural, por lo que nadie se lo quiere perder. Sobre todo, porque tenemos la suerte de que se podrá observar en su plenitud en casi toda la Península Ibérica e Illes Balears. Además, en las Comunidades Autónomas que quedan fuera de la franja de incidencia directa, con excepción de Canarias, el fenómeno será parcial, sí, pero con un porcentaje de ocultación muy elevado.
Sin embargo, para ver el eclipse no basta con salir a la calle, ni siquiera buscar un punto de observación que permita divisar el cielo sin interrupción alguna. Si se desea mirar directamente, el único método de hacerlo con seguridad es con gafas homologadas EN ISO 12312-2:2015. De lo contrario, existe el riesgo de sufrir quemaduras irreversibles en la córnea. Puede haber una alternativa, que es utilizar una careta de soldador del número 14 o superior, pero aún así este método no está recomendado. Todo lo demás es potencialmente peligroso para la salud.
Cómo ver el eclipse de manera segura
Una forma de poder ver el eclipse con seguridad es observarlo de manera indirecta. Para ello, se puede fabricar una cámara oscura de una manera sencilla, un método que está especialmente indicado para los más pequeños. Solo se necesita una caja de cartón, mejor si es alargada, un folio blanco y un papel de aluminio.
El primer paso es asegurarse que la caja está completamente sellada. Es decir, que una vez cerrada no deja pasar la luz. En caso de que exista alguna rendija, estas se han de sellar con cinta aislante u otro método. Posteriormente, en la parte interior de la caja, se pegará el folio blanco, que hará de pantalla. Es ahí donde veremos el fenómeno ocurrir. A continuación, se abren dos pequeñas ventanas en el lado opuesto: una servirá para mirar al interior y la otra, cubierta con papel de aluminio, será por donde entrará la luz solar. En esta última se hace un agujero muy pequeño en el centro del papel de aluminio.
El funcionamiento es el siguiente: deberemos colocarnos de espaldas al eclipse. Así, la luz entrará por el diminuto agujero situado en la ventana cubierta con papel de plata. Dentro de la caja, en la pantalla que hemos fabricado con un folio blanco, la luz se reflejará con la silueta del eclipse, que podremos observar a través de la otra ventana. De esta manera, los ojos no está expuestos nunca a la radiación directa, mientras se puede ver cómo la silueta de la luna va opacando el sol hasta ocultarlo por completo.
Errores comunes (y peligrosos) al mirar el eclipse
Existe la creencia errónea de que hay varios métodos caseros que son seguros para poder mirar al eclipse de manera segura. Entre ellos, el más extendido es el mirar hacia el fenómeno cósmico a través de una radiografía. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, pese a que la visión se oscurezca, los rayos ultravioletas e infrarrojos procedentes del sol continúan penetrando. De ahí que no se trate de un filtro solar eficiente. Por norma general, no se debe confundir entre ver menos brillo y ser una opción segura, motivo por el que las gafas de sol tampoco sirven para mirar directamente al astro rey.
Tampoco es seguro mirar al eclipse a través de prismáticos, una cámara de fotos o un telescopio si estos no llevan un filtro solar en la parte frontal. De hecho, resulta peligroso observar el fenómeno con estos instrumentos llevando, incluso, las gafas homologadas, pues la óptica concentra la luz en un haz muy intenso que puede deteriorar el filtro de las gafas y permitir que la radiación alcance tu retina en muy poco tiempo.
¿Y grabarlo a través del móvil? Nuevamente, el peligro reside en mirar de manera directa a la luz solar. Por ello, técnicamente, mirar la pantalla del teléfono mientras se graba el eclipse no debería suponer un peligro. Sin embargo, en la práctica resulta muy complicado que al encuadrar el dispositivo hacia el astro rey, o al corregir su posición, no se termine exponiendo los ojos al disco solar. Por ello, salvo que el dispositivo esté en un trípode y encuadres siempre desde la sombra o desde el interior, esta práctica no es recomendable como método “seguro”.
Por qué no sirve cualquier gafa para mirar al eclipse
Evidentemente, estas prohibiciones no son un capricho, sino que responden a las particularidades del ojo humano, una zona tan necesaria como compleja en su funcionamiento.
En declaraciones a Europa Press, Elena Salobrar, investigadora del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo de la Universidad Complutense de Madrid, lo explica de la siguiente manera: "Nuestro sistema de lentes del ojo, formado por la córnea y el cristalino, está diseñado para enfocar la imagen en la retina actuando como una lupa natural. Cuando dirigimos la mirada al Sol, se concentra toda la energía luminosa y térmica en un punto minúsculo de la retina, la zona llamada fóvea, que es precisamente donde nuestra visión es más nítida. El resultado es devastadoramente simple: una quemadura irreversible localizada en el tejido más precioso de nuestro sistema visual".
El peligro queda agravado por un hecho notorio: la retina no posee receptores del dolor. Esto es, nuestro cuerpo no nos avisa de que se está produciendo una quemadura, por lo que podemos estar dañándonos la visión sin ser conscientes de ello hasta que es irreparable.
Además, durante los eclipses, la reducción de la luz ambiental engaña al cerebro. Es decir, la escena se oscurece y, en consecuencia, la pupila se dilata buscando más luz. Como no hay dolor, sentimos que podemos mirar sin molestias, derivando en lo que se conoce como una retinopatía solar.



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