Masaje perineal en gestantes: ¿sí o no? ¿a partir de cuándo?

Diana Jiménez Ciriero
Matrona del Hospital Quirónsalud San José de Madrid
Por muchas futuras madres es desconocido el masaje perineal. No obstante, se trata de una práctica cada vez más extendida y, de hecho, los estudios existentes ponen de manifiesto un alto grado de satisfacción en aquellas mujeres que lo han realizado.
De hecho, de media, el 79% de las mujeres volvería a practicar masaje perineal durante el embarazo si tuviera una gestación futura; mientras que el 89% de las gestantes se lo recomendaría a otras mujeres. Y es que tal y como destacan, esta práctica permite participar a la pareja en la preparación al parto, a la ve que mejora el autoconocimiento anatómico de la mujer.
Además, no hay que olvidar que la incidencia de los traumatismos perineales (entendiendo por tales cualquier lesión en los genitales durante el parto -OMS) es alta, y actualmente se calcula que entre un 80 y un 85% de las mujeres sufren desgarros en esta zona (el 70% de ellos precisan sutura), tanto de forma espontánea, como causados por una episotomía (corte en los tejidos del perineo que rodean la vagina con el fin de aumentar el tamaño del introito vaginal en el período expulsivo del parto).
En qué consiste
Asimismo, y junto a ellos, el dolor perineal y la incontinencia urinaria son afecciones comunes del suelo pélvico tras el parto. Por eso, hoy en día son numerosos los expertos que recomiendan la práctica de los masajes perineales, una de las principales medidas para prevenir estas lesiones.
Consisten en la estimulación táctil de la piel y de los tejidos perineales, con el fin de hacer más flexible la zona, y de estirar la musculatura para protegerla durante el parto. Estos masajes los puede realizar tanto la propia embarazada, como otra persona -habitualmente su pareja-.
Mantener la integridad del periné o facilitar el expulsivo
A su vez, entre las principales ventajas que se han descrito -siempre que se realice correctamente y en los plazos y con la duración indicados-, figuran el mantenimiento de la integridad del periné, la disminución de traumas perineales como consecuencia del parto (desgarros y episotomías), la disminución significativa del dolor y de otras molestias (tanto intraparto como en el puerperio hasta los tres meses posteriores al parto), así como una menor tasa de partos vaginales instrumentales.
Otro efecto positivo observado -sobre todo en primíparas- sería una mejor recuperación de la función sexual al disminuir la probabilidad de presentar dispareunia (relaciones sexuales dolorosas). Algunos estudios incluyen también, entre las ventajas, el que el masaje perineal favorece el acortamiento de la segunda parte del parto (fase expulsiva).
Además, el masaje perineal también se asocia con mejor cicatrización de las heridas, por incremento de la vascularización en la zona, y menor necesidad de analgesia tras el parto.
Frecuencia con la que realizarlo
Para ser eficaz a la hora de poner en marcha esta práctica, debe comenzarse a partir de la semana 34 de embarazo, durante el tercer trimestre, y realizarse al menos dos veces por semana. Su duración debe rondar entre los 5 y los 10 minutos, aunque nada impide que pueda realizarse a diario.
Eso sí, el masaje perineal no es apto para todas las pacientes, sino que está contraindicado en casos de varices vulvares, de lesiones, de infecciones vaginales o urinarias, si hay amenaza de parto prematuro, así como rotura de bolsa amniótica, o bien hemorragias vaginales.
Ante cualquier duda no dudes en contactar con tu matrona de referencia, quien podrá enseñarte cómo se realiza adecuadamente este masaje perineal, y las posibles contraindicaciones, en caso de haberlas.
