Qué sabemos sobre la retirada masiva de leche en polvo para bebés
La posible presencia de una toxina ha llevado a la retirada preventiva de estos productos en más de 60 países. Foodwatch denuncia que Nestlé fue conocedora de la contaminación a principios de diciembre, pero pasaron semanas antes de que anunciase las retiradas a gran escala.
Nestlé explica a Público que fue en diciembre cuando descubrió que la causa raíz era el aceite ARA y sostiene que hasta entonces no pudo conocer que había más países perjudicados.

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La leche de fórmula para lactantes se encuentra en el centro de una amplia alerta sanitaria que ha llevado a la retirada preventiva de estos productos en más de 60 países. En España, al menos ocho bebés han sufrido vómitos y desajustes gastrointestinales –cinco de ellos llegando a ser hospitalizados-.
El motivo es la posible presencia de cereulida, una toxina producida por determinadas cepas de la bacteria Bacillus cereus, que puede causar vómitos, diarrea y otros trastornos gastrointestinales. Los efectos son especialmente preocupantes en bebés menores de seis meses, el grupo de mayor vulnerabilidad y el principal consumidor de estos productos.
La crisis comenzó a finales de noviembre, cuando Nestlé detectó trazas de la toxina durante controles rutinarios en su planta de Nunspeet (Países Bajos). La compañía suiza decidió esperar unos días para realizar un análisis de riesgo interno, de forma que no fue hasta el 10 de diciembre cuando notificó a las autoridades holandesas y europeas, iniciándose la retirada de lotes en 16 países europeos, según informa AFP.
En España, la alerta aparece registrada en la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) el 12 de diciembre, cuando se ordenó la retirada de un lote de Nidina 1 de Nestlé. El 5 de enero, la agencia amplió la notificación tras detectar más productos afectados: 36 lotes correspondientes a 16 marcas distintas. Aunque buena parte de las retiradas están relacionadas con marcas de Nestlé, otras compañías también han adoptado medidas similares como Danone, Lactalis, Vitagermine, Hochdorf o Granarolo.
Según explica la AESAN, Bacillus cereus es una bacteria presente de forma habitual en el medio ambiente y que puede encontrarse en algunos alimentos, incluida la leche. Tiene la capacidad de formar esporas resistentes al calor, que pueden sobrevivir a los procesos normales de cocción. Estas esporas pueden activarse y producir toxinas como la cereulida. La intoxicación puede manifestarse con vómitos poco tiempo después del consumo o, en otros casos, con diarrea y dolor abdominal horas más tarde. En personas adultas sanas, los síntomas suelen ser leves, pero en lactantes el riesgo es mayor.
Nestlé ha señalado que la presencia de cereulida en las fórmulas infantiles estaría relacionada con un problema de calidad en el ácido araquidónico (ARA) -un ácido graso añadido a muchas leches de bebés- que habría sido suministrado por un proveedor externo. Este compuesto está presente de forma natural en la leche materna y ayuda al desarrollo neurológico e inmunitario del lactante. Por ello, se añade de forma habitual en estas fórmulas con el objetivo de aproximar su composición a la de la leche humana.
Las autoridades francesas investigan además si la muerte de dos bebés, que supuestamente habían consumido la fórmula infantil afectada, es debido a esta contaminación. Según informó el Ministerio de Salud de Francia, uno de los fallecimientos se produjo en la localidad de Pessac, en el suroeste del país, y el bebé había sido alimentado con leche en polvo Guigoz, fabricada por Nestlé. Además, al menos cinco menores han sido hospitalizados en Francia por la ingestión de leche infantil.
Por su parte, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) comunicó el pasado lunes, tras una solicitud de la Comisión Europea, los primeros límites científicos para determinar cuándo una leche infantil que contenga cereulida debe ser retirada del mercado. Los expertos han fijado concentraciones máximas de 0,054 microgramos por litro para preparados de lactantes y 0,1 en leche de continuación, por encima de estos se considera que la toxina podría superar los niveles seguros para su consumo.
Retiradas tardías en algunos países
La organización en defensa de los consumidores Foodwatch denuncia que las alertas llegaron tarde a muchos países. Según sus investigaciones, en el caso específico de Nestlé, la empresa fue conocedora de la contaminación a principios de diciembre, pero no fue hasta que pasaron semanas cuando anunció las retiradas a gran escala en 60 países.
La asociación ha presentado una denuncia penal en París en nombre de ocho familias cuyos hijos enfermaron tras consumir leche contaminada. "La falta de transparencia de Nestlé hacia los consumidores de todo el mundo en este caso plantea interrogantes. ¿Por qué no supimos hasta enero de 2026 que 60 países se vieron afectados por la retirada de leche en polvo para bebés debido a la presencia de Bacillus cereus, cuando había nueve en diciembre? ¿Cómo explica Nestlé, que se supone que debe garantizar la trazabilidad inmediata de productos sensibles para bebés, la difusión fragmentada de información y las retiradas tardías en muchos países?", declaró Nicole van Gemert, directora de Foodwatch Netherlands.
¿Por qué no supimos hasta enero de 2026 que 60 países se vieron afectados, cuando había nueve en diciembre?
Nestlé explica a Público que a finales de noviembre, tras controles rutinarios detectaron "niveles muy bajos de cereulida en muestras de producto" en su fábrica de Países Bajos. Ante ello, decidieron detener la producción, desmontar la línea y enviar muestras para análisis más exhaustivos. Detallan que a principios de diciembre los resultados confirmaron la presencia de esta toxina en lotes de productos terminados. "Como precaución, decidimos retirar todos los productos fabricados desde la instalación del nuevo equipo, y el 10 de diciembre de 2025 informamos a las autoridades neerlandesas, a los países potencialmente afectados y a la Comisión Europea y coordinamos una retirada pública y voluntaria de todos los lotes distribuidos en 16 países de Europa", incluyendo España.
La compañía explica que fue durante diciembre cuando descubrieron que la causa raíz era el aceite ARA. Por lo que justifican que no pudo ser hasta entonces cuando pudieron conocer que había más países perjudicados. "Entre el 23 de diciembre y el 3 de enero realizamos más de 400 análisis de las mezclas afectadas, lo que permitió trazar el alcance del problema e identificar los lotes a retirar. A partir del 5 de enero, iniciamos la retirada pública voluntaria, validada por las autoridades en cada país afectado", añaden.
"La seguridad y el bienestar de los bebés es nuestra máxima prioridad (...) Nestlé fue la primera empresa en identificar el problema (semanas antes que otras), en ponerlo en conocimiento de las autoridades y en alertar de forma proactiva y oficial a toda la industria, actuando en un asunto que hoy afecta a muchas compañías", destacan.
En el caso de Lactalis, la empresa ha explicado a Público que tuvo conocimiento del posible riesgo de Bacillus cereus a través de una alerta de la asociación francesa de nutrición infantil sobre trazas de cereulida en un ingrediente (ARA omega‑6) suministrado por un proveedor internacional. Tras recibir la alerta, la compañía realizó análisis propios y con laboratorios independientes. Los primeros resultados fueron conformes, pero tras realizar análisis complementarios sobre el producto reconstituido, recibidos el 20 de enero, confirmaron la presencia de cereulida, y Lactalis activó inmediatamente la retirada preventiva y notificó inmediatamente a las autoridades españolas y francesas.
Explican que en España la comunicación con las autoridades fue inmediata y se realizó siguiendo estrictamente el protocolo oficial. “El 21 de enero, una vez recibidos los resultados de los análisis complementarios, antes de las 10.30 h, Lactalis Nutrición Iberia efectuó dos comunicaciones formales a la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA), organismo competente por ser la empresa una sociedad con sede y CIF en Cornellà de Llobregat (Barcelona)”, apuntan. Aseguran que las comunicaciones se realizaron por teléfono y por correo electrónico, cumpliendo con los procedimientos establecidos para alertas alimentarias. Tras esta notificación, la autoridad competente inició el procedimiento establecido, que derivó en la posterior publicación de la alerta en la web de AESAN, organismo al que dicen que también se dirigieron, en paralelo, proactivamente.
“Actuamos tan pronto como tuvimos evidencia científica que probara la incidencia. Nuestra prioridad siempre ha sido preservar la seguridad de los lactantes y actuar con máxima transparencia”, señalaron. Lactalis aclara que la toxina cereulida -proveniente del ingrediente ARA que provino de un proveedor externo- no formaba parte de los controles reglamentarios obligatorios en productos infantiles, lo que explica que no pudiera detectarse a través de los análisis rutinarios.
“Actualmente, solo continuamos la fabricación con ARA procedente de proveedores que no están afectados por la alerta. Exigimos a estos proveedores que certifiquen la ausencia de cereulida en las materias primas suministradas, como complemento a los controles que realizamos internamente”, manifiestan.
Mientras, Hochdorf ha aclarado a Público que su retirada preventiva voluntaria se ha aplicado exclusivamente a un lote específico de un producto (Leche de Cabra Bimbosan 1) distribuido únicamente en Suiza.
Público también ha contactado con Danone, Vitagermine y Granarolo para saber cuándo tuvieron conocimiento de la presencia de la toxina y cuándo informaron a las autoridades para su retirada; cómo se pudo producir la contaminación; qué medidas tomarán para evitar que vuelva a ocurrir y qué responden a las críticas de algunas organizaciones de consumidores europeas, que consideran que tardaron demasiado en avisar a la población. Al momento de publicarse este artículo, este medio aún no había recibido respuesta.


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