Estas son las pautas para decir que no a las dietas rápidas y comer con moderación

Mantener una alimentación saludable es fundamental para nuestra salud. Es uno de los pilares fundamentales para gozar de buena salud, junto con el ejercicio, y con un buen descanso nocturno.
Así, si queremos empezar a cuidarnos, el primer paso para recuperar una dieta equilibrada es adoptar un enfoque integral que abarque no sólo la alimentación, sino también la actividad física y el descanso adecuado. Por ello, es fundamental elegir una actividad física con la que disfrutemos, ya que eso te ayudará a mantenerla en el tiempo y no la abandonaremos.
Una de las ideas que hay que tener claras es que no se trata de hacer cambios drásticos, ni de eliminar alimentos de golpe, sino de recuperar el equilibrio poco a poco en nuestras pautas de alimentación.
Planificar dietas es imprescindible
A este respecto no hay que olvidar que la planificación es fundamental si queremos mantener un patrón alimenticio equilibrado. Es por ello por lo que una de las recomendaciones más útiles que solemos aportar los expertos es la de dedicar tiempo a planificar las comidas semanales.
Suele ser útil el elegir un día, como el domingo, por ejemplo, para organizar el menú de toda la semana nueva que va a empezar, y realizar la compra necesaria ese lunes con la lista de los ingredientes que sean necesarios para conformarla ayuda a mantener una alimentación variada y equilibrada durante toda la semana. Además, esta práctica también evita el desperdicio de alimentos.
Con ello, es importante tener claro que la clave está en variar las opciones semana a semana para no caer en la monotonía. Por ejemplo, si una semana se han preparado lentejas, la siguiente podría optarse por garbanzos o alubias, combinándolos con diferentes verduras.
Evitar las dietas rápidas y restrictivas
Otro de los puntos importantes a tener en cuenta en este plano es que hay que aprender a vivir con los excesos ocasionales que, si lo piensas bien, representan tan sólo el 5% del total de días del año. Lo importante, siempre, es saber retomar los buenos hábitos sin caer en restricciones drásticas que podrían ser contraproducentes.
De hecho, los especialistas subrayan que las dietas rápidas y excesivamente restrictivas no sólo son ineficaces a largo plazo, sino que también fomentan una relación poco saludable con la comida.
Es más, este tipo de dietas generan una sensación de privación en la persona que genera un malestar a la larga, y convierten ciertos alimentos en una especie de recompensa, lo que dificulta mantener una alimentación equilibrada, y una relación sana con la comida y con nuestra dieta.
Qué se considera como plato equilibrado
En cuanto a la alimentación, hay que reorganizar progresivamente los platos, dando prioridad a alimentos ricos en proteínas y verduras. No hay que olvidar que un plato equilibrado podría componerse de una ración de brócoli cocido como guarnición, y unos filetes de pollo a la plancha como fuente de proteína.
Por último, es conveniente priorizar alimentos saciantes que ayuden a controlar el apetito. Las proteínas son el nutriente más saciante, por lo que deberían ocupar un lugar destacado en nuestra dieta. En concreto, las fuentes de proteína recomendadas incluyen carnes magras como pollo y pavo, así como los pescados, los huevos, y las opciones vegetales como las legumbres, los frutos secos, y las semillas.

