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Bonaparte toma el Círculo de Bellas Artes

Los catalanes Standstill presentan desde hoy y hasta el miércoles el espectáculo musical 'Rooom'

JESÚS ROCAMORA

A estas alturas, la carrera de los catalanes y muy mutantes Standstill es más difícil de predecir que el precio del petróleo. En 2004 dejaron colgados y bien doblados los hábitos de banda punk (después de crecer alrededor del sello barcelonés Bcore), se pasaron al castellano como idioma para expresarse, bajaron considerablemente el contador de revoluciones y se lanzaron a una aventura que todavía está por ver a dónde les lleva. Lo último: el año pasado lanzaron en su propio sello el disco conceptual Adelante Bonaparte, dividido en tres piezas (EPs) que recorría 'un íntimo viaje por la vida de un tal Bonaparte'. Y ahora les toca experimentar con él: hoy, mañana y pasado traen al Círculo de Bellas Artes el proyecto Rooom, una 'adaptación escénica del disco' que busca crear 'un espacio mental en el espectador', según contaba a Público.es la semana pasada Enric Montefusco, cabeza del grupo.

'Se trata de traducir el disco a imágenes. Y el disco es la historia de un personaje llamado Bonaparte, dividida en tres partes, que se traducen en tres actos en escena, lo que nos sirve para hablar de temas muy elementales para cualquiera: la vida, la muerte, el amor, la familia...', dice Montefusco, que asegura que está completamente detrás del tal Bonaparte: 'Primero uno vomita una serie de cosa que necesita explicar porque está viviendo una etapa muy concreta en su vida que hace que se interese por unos temas concretos. Y una vez tiene unas canciones desarrolladas, toca darles un poco de orden y forma, de coherencia interna. En este caso, esa forma vino dada por un personaje que me representa a mí pero que también representa a los otros miembros del grupo y al espectador'.

Rooom tiene poco de concierto de rock, como ya se pudo ver el año pasado en el Primavera Sound y en Madrid en octubre, en el Teatro Circo Price. La música es el hilo, pero quien se acerque a ver el espectáculo debe atender a las imágenes, que es de donde surge la historia. 'Nosotros tenemos en realidad una función casi de músicos de orquesta, sentados a contraluz, medio de espaldas, sin dar la cara al público. Queríamos rescatar y defender al máximo el espíritu muy íntimo que tiene el disco y llevarlo lo más lejos que podamos. Esto nos permite no tener que atender a todos los requisitos típicos de un concierto de rock. De hecho, en cuanto a aplausos y feedback con el público, por ejemplo, son unas reglas diferentes. Se trata de romper el código', cuenta Montefusco.

Junto a un músico de apoyo, los cuatro miembros de Standstill hacen una versión 'más cruda' de las veinte canciones de Adelante Bonaparte, sin arreglos de cuerda ni percursiones , algo que el espectador agradecerá: si el disco requiere atención e implicación para pillar los detalles escondidos tras una segunda y tercera capa, la idea es que Rooom entre directo, por los ojos, en un espectador mucho más pasivo.

La influencia de Rodrigo García
El acercamiento de Standstill a las artes escénicas no ha ocurrido ni de pronto ni por casualidad. En 2001, el grupo entró en contacto con Rodrigo García y La Carnicería Teatro para participar en el montaje A veces me siento tan cansado que hago estas cosas, y 'se nos abrió la perspectiva de lo que es una banda y de lo que es un proyecto artístico, qué se puede hacer y cómo se puede comunicar con el público a través de muchas disciplinas. El teatro es como el cine, un arte total, que puede utilizar otros elementos, como música, letra, y las imágenes para explicar una historia, un posicionamiento. García nos enseñó a sacar el máximo de nosotros'. Después vinieron otros proyectos audiovisuales, como Desencuentros: con miedo pero con hambre y 1,2,3, que les sirvieron de presentación respectivamente de los discos Standstill (2004) y Viva la guerra (2006).

Hoy resulta difícil no verles metidos en algún fregado sin coartada artística. Precisamente a partir de este viernes participan, junto con otros artistas locales, en la exposición Genius Loci en la Fundació Miró de Barcelona, donde tienen a su disposición una estancia llena de posibilidades para explicar qué es Standstill. 'La idea exponernos a nosotros mismos. Montar una pecera, como si fuera en zoo, e instalarnos a trabajar cada día y hacer todo lo que tiene que ver con el grupo y nuestro día a día, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a tomar una copa', desvela Montefusco.

Así, sin abrazar los clichés del rock y acercándose sin sonrojo a la palabra 'artístico', Standstill siguen haciendo su camino y abrazando nuevos proyectos. 'Nunca nos ha interesado las inercias y tópicos del rock, de sexo, drogas y somos lo más. Siempre nos ha caído muy lejos, en parte por herencia del punk: fue una de las lecciones que sacamos. Nunca nos ha gustado vender más que nuestra realidad más cruda y frágil. Y qué más frágil que ver a un músico trabajar en su ordenador o echando una siesta delante del público. Entiendo que es darle al rock y a la música el lugar que ocupa. A veces todo es muy ciego y muy miope, uno ve grupos en la tele y parece que se limita a ser un estilo y un peinado. Y detrás de un grupo puede haber una vida, un posicionamiento'.

Música y política
Otra de las herencias de su pasado punk es la autogestión y el control total de su trabajo. 'Nunca fuimos un grupo político explicitamente. Siempre estuvimos en un ámbito más ínitimo y existencialista, de estar cabreado pero de exigirse cosas a uno mismo, más que quejarse. Hemos salido de ese ámbito y ahora, nuestro posicionamiento político es obvio por la manera de gestionar la banda, la autoproducción, haber sido siempre tozudos con muchas cosas y tener el control sobre nuestra obra, como nos vendemos, qué imagen tenemos, y las mil cosas que rodean una banda. Es una lección que aprendimos desde pequeñitos, tener ese Do It Yourself como un ideal. Lo complejo es mantener esa esencia y estar a la altura cuando se necesita. Eso nos permite no caer en eso que es tan fácil en la música de querer correr demasiado, querer vender lo que no eres. Todo eso que da tantos dolores de cabezas a muchos grupos, nosotros nos lo ahorramos'.

Sobre la Ley Sinde y el papel de Internet en los nuevos modelos culturales, Montefusco no duda: 'No se puede competir con la tecnología. La tecnología marca el pulso de la cultura y la sociedad, de cómo organizarnos y cómo se montan las industrias. Competir contra eso es absurdo, es un parche y siempre acabará mal. Si ahora toca un cambio de estructura en la industria hay que abrazarlo y verle las cosas positivas. Y quien tiene intereses entiendo que lo quiera defender, pero un grupo como nosotros somos muy ágiles y podemos ser muy dinámicos a la hora de readaptarnos y entender que esto puede ser una ventaja y una manera de que corra el aire, de que se ordenen las cosas de una forma más justa. Lo veo más como una oportunidad que como una amenaza'.

A Standstill también los veremos pronto en el escenario contrario, en la próxima entrega de los Premios de la Música que se celebran el próximo 18 de mayo, donde son candidatos al premio al mejor disco de rock alternativo, junto a Los Planetas (Una ópera egipcia), Triángulo de Amor Bizarro (Año Santo) y José Ignacio Lapido (De sombras y sueños). '¿Cómo nos lo tomamos? Con distancia. No hay que darle importancia. La lectura de siempre es práctica: somos un sello pequeño que no puede invertir un duro en publicidad, y todo esto nos va bien y nos ayuda a seguir creciendo y que la gente nos conozca'.

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