Hirokazu Koreeda se pregunta en 'Kakeru' a quién pertenecen los muertos
El maestro japonés vuelve a profundizar en la familia y el duelo en esta película, en la que reflexiona sobre las posibilidades de la IA para mitigar la ausencia de los que ya no están. Estrenada en Cannes, está presente ahora en el Festival de Sitges.

El negocio de las empresas dedicadas a la llamada tecnología del duelo avanza a pasos agigantados en el mundo, con China a la cabeza. Aprovechando las posibilidades de la IA, hoy se puede revivir digitalmente a un muerto, creando mensajes de texto, audios, incluso vídeos de los que ya no están. Estos clones digitales mueven ya miles de millones de dólares prometiendo un recorrido por el duelo mucho menos doloroso. Conocer la popularidad de estos griefbots, sobre todo en Asia, produjo un profundo malestar en el cineasta Hirokazu Koreeda, quien, unido a su fascinación por Frankenstein y al deseo de contar una historia de muertos que vuelven a la vida, se lanzó a crear la historia de Kakeru (Sheep in the Box).
Estrenada en Cannes, en Sección Oficial, en esta película el maestro japonés regresa a la familia, pero también se cuestiona si la tecnología puede traer de vuelta a los que no están y, sobre todo, se pregunta a quién pertenecen en realidad los muertos. Lo hace a partir de una historia ambientada en un futuro muy próximo con la que da la vuelta a la ciencia-ficción, o más bien, desprecia la estética del género, y no cae en los fatalismos de las distopías. La IA, en este filme, no augura ninguna catástrofe. Lo que domina aquí, una vez más, es el humanismo de su cine.
Adoptar un humanoide
Una pareja que perdió a su hijo de siete años en un accidente "adopta" a un humanoide creado con IA. Es idéntico al niño, pero al mismo tiempo, es una presencia extraña en la familia. Está programado para que crezca un poco más deprisa que un humano, lo que permite al cineasta profundizar en el tema recurrente favorito de su filmografía, la familia. Kakeru plantea debates filosóficos alrededor de la pérdida y, más allá, investiga el abandono y la manera en que los padres se resisten o dejan marchar a sus hijos cuando estos crecen. Por supuesto, la película profundiza en la posibilidad, real o no, de mitigar el dolor de esta manera.
"La IA podría usarse para aliviar el dolor de quienes sufren una pérdida, pero, por otro lado, también podría utilizarse para posponer el duelo que uno debe afrontar. Solemos intentar ver las cosas en blanco y negro, pero no es tan fácil. Toda tecnología contiene una especie de dualidad, esto también se aplica a la IA, que no tiene nada que ver con el duelo", dijo el cineasta en declaraciones a Screenanarchy durante su estancia en Cannes.
El título original de la película, Hako no Naka no Hitsu, se refiere al cordero dentro de la caja (Sheep in the box) de El Principito, alegoría de la capacidad y el poder de la imaginación, todo lo que un niño puede imaginar. Aquí, la caja es el humanoide y en él esos padres, sus familiares, los amigos que conocieron al Kakeru humano pueden fantasear con la esperanza a pesar de la muerte.
La IA generativa
Protagonizada por Haruka Ayase, magnífica en el papel de Otone Komoto, la madre, y por Daigo, el padre, la película regala, además, el descubrimiento del sorprendente pequeño actor Rimu Kuwaki, en el papel del humanoide, al que Koreeda no pidió que actuara como un robot, sino como lo que es, un niño. Sí exigió el director a los actores adultos que mostraran en sus interpretaciones la incomodidad de sentirse ante una criatura que no es humana. Y de esta forma, Koreeda pone un espejo ante una realidad que ya estamos viviendo, la de la convivencia en este mundo de las personas y la IA.
El cineasta, sin embargo, ha subrayado en varias ocasiones y a propósito de esta película, que la percepción de la inteligencia artificial es completamente diferente en Oriente y Occidente y que ello provocará que su película se vea de manera distinta en unos países u otros. Entre los occidentales se extiende la idea de que los seres humanos somos el centro del universo, la especie señalada para dominar la naturaleza y el mundo. Ahora, sin embargo, tememos que sea la IA generativa quien termine dominándonos.
"La IA, los muertos e incluso los árboles y los bosques que aparecen en esta historia suelen considerarse en las culturas occidentales como amenazas o como fuerzas que se contraponen a la vida humana. En las culturas orientales, sin embargo, estos conceptos tienen connotaciones ligeramente diferentes", escribe Koreeda en las notas de dirección de Kakeru, donde añade: "Es probable que esa mentalidad esté profundamente arraigada también en mí, así que creé esta película preguntándome si podría llegar a un tipo de historia diferente, y a un final distinto, al de una distopía típica. Aunque la película está ambientada en un futuro cercano, espero que también pueda verse como una historia universal sobre cómo los hijos acaban superando a sus padres".



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