'Mickey 17', el manifiesto anti-millonarios dementes y déspotas de Bong Joon Ho
La película es la historia más antifascista, anti-Trump y anti-millonarios del cine reciente. Protagonizada por Robert Pattinson, es una parodia que denuncia las condiciones laborales de la clase obrera.

Madrid--Actualizado a
Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia en la nueva película del cineasta coreano Bong Joon Ho, Mickey 17. Aventura de ciencia-ficción, parodia política y social, denuncia salvaje de las condiciones laborales de la clase obrera hoy, es la historia más anticolonialista, anti-Trump, anti-ultracapitalistas y antifascista del cine reciente.
Estrenada en el Festival de Berlín y protagonizada por un espléndido Robert Pattinson, divertido y conmovedor, es una adaptación de la novela Mickey 7, de Edward Ashton, en la que el cineasta se toma algunas libertades, como transformar al personaje principal, Mickey Barnes en un obrero un poco simple, en lugar del intelectual que es en el relato original. Al fin y al cabo, este es un cuento de "personas tontas", en palabras de Bong Joon Ho.

"Es la primera vez que profundizo en lo tontas que pueden ser las personas, y cómo esa tontería puede hacerlas más adorables", dice el director, que soporta toda la historia, precisamente, en esa estupidez humana, en una ignorancia que puede ser fatal.
"Es muy gracioso. No es una gran epopeya espacial donde la gente dispara rayos láser. Se trata más bien de estos perdedores tontos -ha escrito en las notas de producción-. La película está repleta de gente que es entrañablemente tonta".
Dispuesto a morir por el trabajo
Mickey 17 sucede en el 2045 después de Cristo, cuando riadas de personas desesperadas quieren huir de la Tierra. Una de ellas es Mickey Barnes. Perseguido por un matón de la mafia al que debe dinero -apostó por lo macarrones en lugar de por las hamburguesas-, la única solución que encuentra es presentarse voluntario como ‘prescindible’ para colonizar un planeta helado, que el excéntrico multimillonario Hieronymous Marshally su esposa Gwen Johansen quieren colonizar y convertir en "un planeta con una raza humana pura".
Ser ‘prescindible’ en la colonia Niflheim es, desgraciadamente, lo mismo que en nuestro mundo. Es estar dispuesto a morir por el trabajo -"Acostúmbrate a morir, ese es tu trabajo. Demuestra que tienes fe en el sistema"-. Pero en este planeta, este potentado demente dispone de una especie de impresora 3D que devuelve a la vida a los ‘prescindible’ que mueren una y otra vez haciendo el trabajo que nadie querría hacer.
Así, Mickey muere una y otra vez, tras ser utilizado como conejillo de indias o enviado a misiones imposibles. Son muertes terribles, hasta que la especie alienígena que puebla el planeta le salva. Mickey 17 vuelve a la base, donde ya han reimpreso a Mickey 18. Ahora son ‘múltiples’ y eso no está permitido.
Una película política
Junto a Robert Pattinson, en la película están Naomi Ackie, que interpreta a Nasha, una soldado con la que Mickey encuentra el amor; Mark Ruffalo dando vida al autoritario Hieronymous, mucho más Trump y Elon Musk que Hitler, un fantoche siniestro, y Toni Collette, que encarna a su ambiciosa mujer.
Obreros, esclavos, cómplices, matones, alienados,malvados... la galería de personajes es fantástica y se completa con los miles de alienígenas, los creepers, que viven en Niflheim, a los que el villano desprecia y con los que Mickey empatiza.
"Todas las cosas que le suceden a Mickey, su situación y la forma en que lo tratan en la película son políticas en sí mismas. Tiene que ver con cómo tratamos y respetamos a un ser humano.
No es que haya una gran capa política separada en la historia. Si observas todas las luchas por las que atraviesan Mickey 17 y Mickey 18, naturalmente te haces una idea del contexto político", dice Bong Joon Ho, que consigue desde la parodia y la comedia elaborar una atinadísima fábula social y política.
Gente de clase trabajadora
La carcajada se confunde con la emoción y con la furia en Mickey 17 una película divertidísima, premeditadamente ingenua, en la que, paradójicamente, parte del humor se congela, como en Niflheim, al ser tan obvios los paralelismos que propone.
Es verdad que Bong Joon Ho confía en el ser humano y no se deja arrastrar por el pesimismo, pero el retrato que hace de las condiciones laborales y de la estupidez humana resultan dolorosamente reales.
"Dejar la Tierra y emigrar a otro planeta parece una opción bastante común", reflexiona el cineasta que, con ésta, firma su octava película, su vuelta a la ciencia-ficción y a rodar en inglés.
Mickey Barnes somos un poco cualquiera de nosotros y, como dice el propio Bong Joon Ho, podemos convertirnos en héroes involuntarios en estos tiempos oscuros.
“Es una historia de jóvenes, gente de clase trabajadora. Se trata de alguien que es impotente, pero inesperadamente se convierte en un héroe. Se puede decir que es una historia sobre una persona promedio que, sin querer, se convierte en un héroe de repente. Y la forma en que se convierte en ese héroe también es única. Pensé que era el tipo de historia que el público contemporáneo querría ver".




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