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'La decisión' La guerra, desde el corazón de una mujer

‘La decisión’, la nueva película de Mohamed Al Daradji y la primera que se estrena comercialmente en Irak desde hace 27 años, muestra al mundo la realidad que acompaña al país: violencia, huérfanos en la calle, mujeres sometidas y miseria

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Imagen de la película 'La decisión'.

Pusieron bombas alrededor de sus cuerpos y unos hombres las hicieron detonar a distancia. Más de setenta muertos en un mercado de Bagdad, la capital iraquí, entre ellos, aquellas dos mujeres con capacidad intelectual deficiente a las que convirtieron en contra de su voluntad en terroristas suicidas. Han pasado diez años del atentado y aún hoy, el terrorismo sigue utilizando a las mujeres para sus ataques.

Acompañadas en el trayecto previo por hombres, las obligan y las manipulan y, si en algún caso están convencidas, son una rara excepción al lado de ellos. La guerra y la violencia son de los hombres.

Sara es, en el devastador panorama del terrorismo islámico, una de esas excepciones. Angustiada por las muertes y el sufrimiento que ha provocado EEUU en su país, Irak, está dispuesta a inmolarse en el nombre de Alá el día de la reapertura de la Estación Central de Bagdad, en 2006. Es la historia de La decisión, nueva película del cineasta iraquí Mohamed Al Daradji, que utiliza este relato para mostrar al mundo la desgraciada realidad en que viven los habitantes de un país aniquilado por la guerra. Es el primer filme que se estrena de manera comercial en Irak desde hace 27 años.

Tres años de guerra y devastación

Protagonizada por la actriz Zahraa Ghandour, que en este trabajo impresiona cuando detiene su mirada en alguno de los seres humanos que ella está dispuesta a asesinar cuando haga detonar la bomba, la película es un recorrido agobiante por la estación, acompañada de un rehén, Salam (el actor Ameer Jabarah), un vendedor ambulante (estafador que coloca prótesis usadas como nuevas), que intenta disuadirla de su plan.

Han sido tres años de guerra y devastación, ahora es su momento:
-Estoy aquí para purificarte de los americanos. Voy a purificar este lugar y a hacer justicia.
-¿Matarías a tu madre si estuviera aquí?

La coraza de convicción de Sara comienza a resquebrajarse. ¿Por qué han de morir ahora también esos niños huérfanos que intentan sobrevivir limpiando zapatos, vendiendo flores a los viajeros? ¿Por qué hay que terminar con la vida de ese anciano o ese hombre que por fin ha conseguido un trabajo? ¿Por qué hay que silenciar a esos periodistas que intentan contribuir a la recuperación de Irak? ¿Tendría que morir su madre si estuviera allí?

Huérfanos de la calle

Mohamed Al Daradji muestra el dolor del pueblo iraquí a través de los personajes que deambulan por la estación de Bagdad y a los que se ve desde los ojos de esta mujer, otra víctima que ahora contempla la desesperación de una joven casada a la fuerza, la tristeza de un músico que vuelve a la vida después de 22 años en un campo de concentración y, sobre todo, la realidad violenta y bárbara que tienen que soportar los niños huérfanos que viven en la calle.

Inspirado en la historia real de una adolescente de 17 años a las que arrestaron con un cinturón de explosivos, el cineasta comenzó a hacer investigaciones. “Miré la fotografía de esa mujer. Era un ser humano; era bella e inteligente. La pregunta que planteo en la película es la posibilidad de redención para los kamikazes”, explicó en unas declaraciones recientes a un periódico de Los Ángeles.

Imagen de la película 'La decisión'

Dedicado a hacer películas de denuncia de la guerra, de cualquier guerra, Al Daradji, además, da voz en sus historias a mujeres y niños. “Cuando pienso en mi infancia, nadie me escuchaba; por eso hay niños en mis películas, y mujeres también, para darles la palabra. A través de mis películas grito y proyecto toda mi ira, mi frustración”.

Sangre, violencia, muerte

La cólera y la decepción de un país entero aplastado por la violencia y la muerte. En 1979 Sadam Husein inició ocho años de guerra contra Irán y aprovechó para masacrar a los kurdos. En 1990 comenzó la Guerra del Golfo y con ella la ofensiva de EEUU contra Irak. Aquello facilitó la represión y tortura de las minorías chiíes y kurdas. En 2003 una coalición internacional asesina inició la funesta Guerra de Irak. Hasta 2011 no se retiraron las tropas americanas, pero ya se habían sumado a la violencia los yihadistas de Al-Qaeda.

Solo en 2006, año en que se desarrolla la película, 34.452 civiles iraquíes murieron asesinados y otros 36.000 resultaron heridos, según datos de la ONU, que alertó de los cuerpos no identificados en Bagdad, muchos de ellos con signos de tortura.

Las cifras de la guerra son espeluznantes, más de medio millón de iraquíes muertos entre 2003 y 2006. Al finalizar la ocupación, 2 millones de niños sufrían malnutrición, 600.000 niños fueron desplazados, casi un millón no iba a la escuela, el 40% de la población infantil no tenía acceso a agua potable, había casi cinco millones de huérfanos, de los que unos 500.000 vivían en la calle.

La decisión tristemente sigue de plena actualidad. En el Irak posterior a Isis, a un año de la victoria sobre el Estado Islámico, hay casi tres millones de desplazados que tienen muy difícil su regreso, y entre ellos, niños secuestrados y vendidos, muchos más huérfanos, mujeres violadas y asesinadas… sangre, violencia, muerte. Una decisión que nunca es de las mujeres.