Público
Público

Podría destruirte 'Podría destruirte', una invitación abierta a reflexionar sobre el consentimiento sexual

HBO estrena hoy la nueva serie de la británica Michaela Coel, creadora y protagonista.

Podría destruirte, la nueva serie de HBO sobre los delitos sexuales se estrena este lunes. | HBO
Podría destruirte, la nueva serie de HBO sobre los delitos sexuales se estrena este lunes. | HBO

Abordar cómo afronta una víctima el trauma provocado por una agresión sexual y, además, explorar el consentimiento sexual en su sentido más amplio es lo que se propone Michaela Coel con Podría destruirte. Una serie coproducida por HBO y BBC compuesta por una primera temporada de 12 episodios de corta duración –rondan la media hora– en la que ella, una de las voces del movimiento #MeToo en Reino Unido, ejerce como creadora y protagonista. El resultado es una invitación abierta a la reflexión en forma de ficción televisiva.

Michaela Coel se dio a conocer al gran público como guionista en 2015 con la comedia Chewing Gum. Unos años después, en el Festival Internacional de Televisión de Edimburgo de 2018, contó que cuando se encontraba en el proceso de escritura de aquella serie sufrió una agresión sexual. Su testimonio lo recogieron numerosos medios británicos. Ahora estrena Podría destruirte, donde se mete en la piel de una superviviente con lagunas en su memoria que le hacen dudar de lo que recuerda.

Escritora millennial de referencia para toda una generación, Arabella Essiuedu se encuentra con la presión de tener contrato con unos editores que han confiado en ella y en su masa de seguidores –de esos que paran por la calle a sus ídolos para hacerse un selfie– para repetir el éxito de ese primer libro que la lanzó a la fama. Ha estado tres idílicos meses en Ostia (Italia), con vistas al mar y una relación con un camello de buen corazón. Pero aquello se ha acabado. Debe volver a la realidad en Londres y cumplir con su fecha de entrega.

La presionan con los plazos, así que decide encerrarse en la oficina de la editorial toda la noche para terminar el manuscrito. No logra concentrarse, la tentación de quedar es poderosa y su fuerza de voluntad flaquea. Sale solo para un rato respondiendo a la llamada de un amigo, pero acaba dejándose llevar. A la mañana siguiente tiene una fuerte resaca fruto de las drogas y el alcohol; una herida en la frente y una pantalla de teléfono rota sin saber por qué y unas últimas páginas escritas que ni ella misma llega a entender.

Lo que parecía solo consecuencia de una noche que muchos calificarían de excesos se convierte en una confusión mayor cuando le viene a la cabeza la imagen de un hombre al que no conoce jadeando sobre ella. ¿La han violado? ¿La han agredido sexualmente y no lo recuerda? Ese fragmento de su dañada memoria parece apuntar a que sí. Aunque ella, al no recordarlo con nitidez, intenta darse otra explicación obsesionándose con la búsqueda de información sobre cómo funciona el cerebro.

El hilo central de la narración de Podría destruirte gira en torno a la investigación que la víctima hace de lo que ocurrió dentro de su propia muerte y contrastando la poca información que –al menos en los cuatro primeros capítulos vistos antes del estreno– recibe de quienes estuvieron con ella; de cómo afronta el daño psicológico provocado y de cómo su entorno lo gestiona. Ella es el centro y Coel logra transmitir al espectador su propio desconcierto, su desorientación y cómo esta va aumentando a medida que la serie avanza a través de su mirada perdida, asustada y herida.

Pero Cole no se queda ahí. Viaja atrás en el tiempo en su empeño por hacer un retrato completo de Arabella. Para conocer cómo era antes y comprender hasta qué punto un acto violento de este tipo puede cambiar a quien lo sufre. Sin embargo, y aún siendo ella la figura principal de la historia, no es la única. Tras los dos primeros episodios, la serie se abre de lleno a abordar y a plantear cuestiones y situaciones relacionadas con el consentimiento en situaciones diversas a través de sus amigos más cercanos. Lo que pone sobre la mesa es sencillo: si el acuerdo mutuo para mantener una relación sexual se ve alterado por una de las partes sin el conocimiento y consentimiento de la otra, la aceptación previa queda anulada.

Los aciertos compartidos con 'Creedme' y 'Liar'

En Podría destruirte el foco y el punto de vista se pone en quienes sufren ese acto de violencia física y/o psicológica. Los supervivientes llevan la voz dominante en esta serie, como ocurría en Creedme, disponible en Netflix y que mostró con un acierto y sensibilidad sobresalientes que, incluso en el caso de un violador en serie, no hay dos violaciones iguales. Porque cada persona es única y, como tal, reacciona de manera distinta. Por eso en delitos como los sexuales la manera en la que quien los sufre reacciona, les hace frente y vive después no debería ser puesto en tela de juicio o ser utilizado en su contra para poner en duda su relato.

Los creadores de Unbelievable respondieron, en solo ochos episodios, a todos aquellos que preguntan por la ropa que llevaba, si iba acompañada o sola, qué hora era, si había bebido… En definitiva, a quiénes juzgan a la víctima. La forma de llevar los casos de la pareja formada por las agentes Karen Duvall (Merritt Wever) y Grace Rasmussen (Toni Collette) es vista como un tratado de cómo debería hacerse una investigación de este tipo. La de quienes llevaron la denuncia de Marie (Kaitlyn Dever), una chica que denunció antes que las atendidas por Duvall y Rasmussen, un ejemplo de cómo no ha de hacerse. Intentar desmontar el testimonio de la persona que denuncia y basarse en las posibles incongruencias de alguien que acaba de sufrir un trauma así para desacreditarla no es el camino.

Tanto Creedme como Podría destruirte ponen ponen en relieve que el único culpable de un delito sexual es quien lo comete. Algo de eso había también en Liar (disponible en HBO), aunque de manera distinta. En su caso, la forma de mostrarlo era planteando de entrada que puede no haber una única verdad y que esta depende de quién haga el relato. Además, sacaba a relucir prejuicios muy arraigados en ciertos sectores de la sociedad. ¿Cómo podía ser un médico de éxito, rico y guapo un violador? ¿Cómo creer a alguien que había denunciado antes y luego se desdijo y que, además, parece algo inestable emocionalmente?

Los hermanos Jack y Harry Williams sembraban la duda en el espectador en los primeros capítulos. Tendida la trampa, quitaban la careta a Andrew Ellis (Ioan Gruffudd) convirtiendo a Laura Newell (Joanne Froggatt) en alguien que, pese a estar destruida por dentro, logra sacar fuerzas para resolver un caso en el que la policía no es capaz de hallar pruebas. No lo hace por ella misma, aunque también, sino por la necesidad de que se haga justicia y evitar que otra mujer vuelva a pasar por el calvario que a ella ya nadie puede borrarle de su cuerpo y su mente.

La crítica que se desprende de Podría destruirte, de Creedme y de Liar va dirigida hacia una sociedad y un sistema llenos de comportamientos nocivos en los que el consentimiento es una asignatura pendiente y aún hay quien cuestiona a las víctimas poniendo en duda su credibilidad. Estas tres series, cada una a su manera –sea en clave de thriller o de drama–, se aproximan de una manera mucho más acertada y desde el punto de vista correcto a la cuestión.