Público
Público

Entrevista a Javiera Mena "Estoy acostumbrada a crear en la vorágine"

La chilena presenta 'Espejo', quinto álbum de estudio y nueva trinchera desde la que plantar cara a un presente hiperestimulado: "Todo va encaminado a decir y a hacer, es importante rescatar lo contrario: no hacer, no decir, esperar..."

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La cantautora y productora chilena Javiera Mena.- JAIRO VARGAS

La cantautora y productora chilena Javiera Mena (Santiago de Chile, 1983) gira por España con su último trabajo discográfico, Espejo (Sony, 2018). Un disco en el que ha decidido mirar hacia dentro, entregarse a esos mil dolores pequeños que hacen de lo cotidiano una pugna veloz y desigual. "Quería abordar temas incómodos que antes no había sabido tratar", confiesa. Le da así un respiro a lo amoroso y se entrega, sin abandonar del todo lo festivo, a esa otra mirada que por lo general esquivamos y que, solo a veces, conviene afrontar: la propia. 

Trae bajo el brazo un disco menos pasional y explosivo de lo que acostumbra... ¿Qué pasó?

Llevaba un tiempo queriendo abordar determinados temas, pero no sabía cómo hacerlo. La idea era escribir canciones que fueran más allá del sentimiento amoroso y hablaran de uno mismo. Creo que de algún modo siempre me sentí cómoda instalada en la canción romántica y quería romper con eso. Si mi anterior disco [Otra Era] fue tildado de hedonista sin serlo, en este último creo haber profundizado en aspectos como la soledad, el sufrimiento o el miedo

¿Disco de madurez?

Ojalá. Me encantaría madurar... Me gusta esa etiqueta pero no sé ponderar hasta qué punto este es mi disco más maduro. Es obvio que he crecido, tengo ya 35 años, pero mentiría si te dijera que no tengo un punto muy infantil a veces.

Combina letras profundas y mitológicas con la ligereza del pop... ¿Le preocupa que la forma pueda condicionar el contenido?

Ocurre a veces que se quedan en el envoltorio; ven bailarinas y su cerebro les dice que están ante algo liviano, sin fuste. En mis letras hay influencia de intelectuales como Gastón Soublette o Gabriela Mistral, me gusta pensar que la profundidad de sus ideas tiene un cierto eco en lo que canto. Lamentablemente ese ambiente festivo o beat de mis temas induce a considerar que lo que hago es liviano. 

Por su edad está a medio camino entre la generación X y los 'millennial'... ¿Cómo influye esto en su música?

Me siento un poco bisagra entre esas dos generaciones; por un lado ese mundo pre-Internet de los 90 con My Bloody Valentine o Los Planetas sonando de fondo, y por otro el mundo millennial, una realidad que no me es ajena por completo y que también está presente en cómo hago las cosas. Desde ahí, en ese paréntesis, siento que puedo decir algo diferente a lo que se está diciendo. 

Y qué sale del nihilismo noventero y la hiperconexión 'millennial'

El discurso que me gustaría entregar es el del autoconocimiento. Quizá no se valore tanto como un alegato político explícito, pero considero clave reivindicar la necesidad de parar un poco, tratar de entender qué nos sucede. Hoy día todo va encaminado a decir y a hacer. A mí me parece importante rescatar lo contrario: no hacer, no decir, esperar...

Paren que yo me bajo...

Es que creo que la gente se está volviendo un poco loca. ¿Acaso no te parece una señal que los padres se olviden a sus hijos dentro de los coches? Creo que hablar de contemplar, de parar un poco la máquina y buscar esa pasividad tiene mucho valor en la actualidad. 

Está usted muy espiritual...

Tuve hace poco en México, durante el festival Cumbre Tajín, un encuentro con un indígena totonaca que me marcó. Me dijo que la música expresa lo que está detrás de todo, lo indecible, aquello que algunos llaman dios, pero que yo prefiero llamarlo tao porque dios está muy manoseado. La frase me inspiró mucho porque implica también la responsabilidad de dar un contenido, de transmitir un algo espiritual. Creo que se habla demasiado de números y éxitos, cuando la música es, sobre todo, lo que le estamos transmitiendo a alguien.

Javiera Mena.- JAIRO VARGAS

¿Se siente una díscola en el paraíso de la música urbana?

Obviamente mi música allí es etiquetada de alternativa. Trato de darle otro color a la paleta musical latinoamericana, una auténtica mina de talento que está dominando la industria de los llamado ritmos urbanos. Me parece muy bien que esto sea así, pero claro, mi música carece de ese ímpetu sexual y mis letras hablan de otras cosas...

¿Y no se anima?

He hecho algunas colaboraciones, es una música que me interesa desde que era adolescente. En aquella época escuchaba música con tinte tropical, pero los chilenos nos somos nada tropicales, somos como fríos. En todo caso me gusta coquetear con estos ritmos, pero siempre manteniendo la autenticidad que pueda tener y que me identifica. 

¿Le pesa esa responsabilidad para con sus seguidores más jóvenes?

Trato de no ir diciendo la primera cosa que pasa por mi cabeza en Twitter o Instagram. Soy una persona muy voluble, no tengo grandes verdades claras, voy mutando y construyendo mi propio discurso a lo largo del tiempo. En lugar de hablar en las redes prefiero hacerlo en mis canciones, es el lugar al que le doy mi tiempo y mi cariño. Creo que con mi arte, con la gente de la que me rodeo, con la ropa que visto o con haber salido del closet en un país como Chile, estoy comunicando bastante a las chicas que vienen.

¿Le resulta complicado crear en ese torbellino de lo cotidiano?

No, lo cierto es que estoy acostumbrada a crear en la vorágine, tenemos que estar preparados para crear en pleno caos.

Eso es muy 'millennial'...

Totalmente, hay es donde me sale la vena...

Javiera Mena.- JAIRO VARGAS