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Icíar Bollaín Icíar Bollaín: "Si tienes familia y trabajo, la última que tiene tiempo libre es la mujer"

La cineasta crea, con la guionista Alicia Luna, uno de los personajes femeninos más inspiradores, vitales y lúcidos de los últimos tiempos. Con 'La boda de Rosa' recupera, además, una tradición de cine español "divertido, mediterráneo y alegre".

Las actrices Candela Peña y Paula Usero / FILMAX
Las actrices Candela Peña y Paula Usero / FILMAX

Begoña Piña

¡Sí, me quiero! Miles de mujeres en todo el mundo se casan con ellas mismas. El movimiento, que ya se conoce con el nombre de sologamia, es en realidad un compromiso con una misma. El compromiso de escucharse, respetarse y quererse para siempre, todos los días de la vida. "Es una manera de empezar una nueva vida, de comprender que la felicidad no depende de los demás, que depende de una misma", afirma Icíar Bollaín, creadora, junto con la guionista Alicia Luna, de Rosa, uno de los personajes femeninos más vitales, inspiradores y lúcidos de los últimos tiempos.

Dispuesta a echar horas y horas en el trabajo si hace falta, entregada a cuidar y acompañar a su padre, lista en cualquier momento para atender a sus sobrinos si su hermano se lo pide, preocupada para no quitar tiempo a su hermana, preparada para lo que necesite su hija… Rosa es servicial, generosa, vital… se pasa el día corriendo de una obligación a otra, pero, en su papel de perfecta cuidadora, se ha descuidado a ella misma, está a punto de que, como dice la cineasta madrileña, "la vida le pase por encima".

Así que un día Rosa se para, piensa y toma una decisión, la de comprometerse con ella misma. ‘La boda de Rosa’, película que inaugura el 23 Festival de Málaga, es una especie de reconstituyente para tiempos difíciles. Una historia muy seria narrada en positivo y con las dosis de drama y sentido del humor que acompañan a la vida misma, una obra luminosa que, además, lleva consigo la mejor tradición de un cine español "divertido, mediterráneo, alegre".

La cineasta Icíar Bollaín, con Sergi López y Candela Peña, en el rodaje. / FILMAX

Candela Peña, Sergi López, Nathalie Poza, Ramón Barea y Paula Usero acompañan a Icíar Bollaín y Alicia Luna en esta película, una invitación a aprender a decir que no, igual que hace Rozalén en la canción que ha compuesto para La boda de Rosa. "Que no que no. Yo no nací solo para complacer. Y si no me sale del corazón, voy a aprender a decir que no; si quiero mejorar el mundo, primero voy a mimarme yo".

¿Esta es la historia de una persona demasiado generosa?

Toda la vida ha habido personas así. Siempre ha habido y habrá personas que se echen encima los problemas de los demás. Mi padre decía que había dos tipos de personas, las que iban con la carretilla cargándola de problemas ajenos y las otras, que iban con la carretilla boca abajo. Lo que pasa es que tradicionalmente a las mujeres nos caen siempre más cosas, culturalmente tenemos el papel de cuidadoras.

De los hijos y de los mayores…

En el caso de Rosa el detonante es el padre. Cuando éste le dice que se va a vivir con ella… Rosa piensa que si lo asume, la vida le va a pasar por encima y nunca hará lo que ha soñado siempre. Si te descuidas a ti misma, la vida te pasa por encima.

¿Ha heredado el papel que asumió su propia madre?

Sí. Su hermana, en un momento se lo dice, "mamá ya renunció por nosotros". Su madre era una modista que renunció a su sueño y Rosa ha hecho lo mismo, decidió renunciar para sacar adelante a su hija. Pero su hermana es la que le abre los ojos: "Muy bonito. ¿Qué ejemplo vas a dar a tu hija? Otra vez la renuncia".

Un personaje como Rosa puede inspirar a miles de mujeres. ¿El cine puede ayudar a ello?

Sí, creo que el cine y la televisión pueden ayudar mucho. Ahora hay ya por fin unas cuantas series en las que aparecen mujeres con hijos y que son profesionales con mando y con autoridad. Es un referente, que tenemos muy pocos. El cine no podrá cambiar el mundo, pero puede ayudar a presentar otros roles. El mundo está lleno de mujeres que hacen de todo.

Y lo hacen con alegría o, por lo menos, sin dramatismo.

Sí, nosotras queríamos contar cosas muy serias pero estar siempre en la comedia, el humor y la alegría. Estos temas entran mucho mejor así. Si se hacen más densos no llega el mensaje de la misma manera.

¿Candela Peña, Sergi López y Nathalie Poza han ayudado a conseguir ese humor?

Y el personaje de la amiga de Rosa, que desdramatiza mucho. Sergi López y Nathalie Poza, también están hechos polvo, necesitan un contacto con esa ligereza. Y Candela tiene ese candor… Ha ayudado mucho también la música de Vanessa Garde, que marcaba los momentos de drama o comedia.

En La boda de Rosa usted ha recuperado la magnífica tradición de un cine muy español. ¿Qué otras referencias ha tenido?

Sí, la tradición de Berlanga, con esas familias disfuncionales, surrealistas, a veces, que son una maravilla. También hay algo de ese cine italiano con la música de Nino Rota, divertido, mediterráneo, alegre. Hay una película que nos inspiró mucho, Locas de alegría (Paolo Virzi, 2016). Queríamos hablar en positivo de las cosas duras y difíciles. Además, rodar en Valencia era sumar luz, luminosidad y poder poner petardos en una boda.

¿Cuánto hay de usted y de Alicia Luna en los personajes?

Creo que estamos ahí las dos. Mujeres de 45, 50... Como nosotras. Para mí ha sido terapéutico y me he hecho preguntas y me he preguntado si yo me comprometería a esto. Hemos hablado con mujeres que lo han hecho, con psicólogas que nos han hablado de la crisis de la mediana edad. Hay cosas de las dos, de las amigas…

Haciendo la película, ¿ha pensado más en su propia vida?

Te afecta, claro. El compromiso que hace Rosa… Bueno, ella aprieta el botón nuclear y cambia de vida, pero esa nueva vida, en el fondo, son pequeñas cosas, pequeñas decisiones. En la vida hay que aprender a decir que no, como dice Rozalén en su canción. Y cuando ya hay algo que no quieres hacer, no hay que seguir agradando y hay que permitirse cosas a una misma, darse un tiempo libre. Muchas veces la última que tiene tiempo libre es la mujer, si tiene familia y trabajo. Son cosas chiquititas que, sin embargo, cambian toda la dinámica. Ahora todos los días me pregunto: ¿He hecho algo por mí hoy? La película te anima a pararte y pensar, como hace Rosa.

La pandemia y el confinamiento nos ha llevado un poco a lo mismo ¿no?

Pues sí, la pandemia nos ha obligado a pararnos y a pensar. Ha sido una pausa obligatoria, pero cada uno tiene ahora una respuesta. No hablo, por supuesto, de la gente que ha estado enferma. He oído reflexiones de todo tipo, pero muchas eran esas de ¡qué de cosas que no me gustan hago normalmente!

Volviendo a la familia, la de Rosa es bastante normal…

Sí, son todos muy majos y se quieren. En la vida a lo largo de los años la gente va encontrando otras familias en otros lugares, pero cuando vuelves a casa, el rol que tenías te cae de nuevo, el mediano sigue siendo el mediano... seas quien seas fuera de eso. Los hermanos de Rosa van más a lo suyo porque están mal. Y la verdad es que todo empieza por uno mismo. Si tú no estás bien, es difícil que estés bien con los otros. En esa familia hay mucho amor, pero cada uno tiene su vida.

¿Ha aprovechado La boda de Rosa también para hacer un retrato de la realidad de hoy?

En cierto modo. La película recoge un poco la realidad, pero sobre todo la realidad de los jóvenes y los de mediana edad de cuando tiras para adelante y sigues y sigues y casi sin darte cuenta te pillan los cincuenta. Cuando Rosa se para, se da cuenta de que no está bien y los otros se dan cuenta también de que ellos tampoco están bien. A cada uno le toca lo suyo. La hija, por ejemplo, es consecuencia de esa presión social de estudia, trabaja… y de repente los planes no le salen. Rosa le pone esa presión, que parece que si no te salen bien las cosas, la culpa es tuya.

La decisión de estrenar ahora es muy generosa con el cine, ¿hubo mucho debate sobre ello?

Hubo muchas reuniones y estuvo el estreno en el aire. Creo que es una película que parece hecha para ahora y que en este momento de miedo, trauma, angustia, la gente la va a recibir bien. Tengo la sensación por lo que me dicen los que ya la han visto que la película se agradece. El primero que ha disparado ha sido Santiago Segura, nosotros teníamos también que intentarlo.