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Javier Castillo: "A veces es necesario hacer pausas y el mundo no se acaba por ello"

Javier Castillo
El escritor Javier Castillo. Marta Ramírez Castillo

Tras vender más de 1.000.000 de ejemplares de 'El juego del alma' y convertirse en uno de los autores más leídos en la pandemia, vuelve por todo lo alto con la presentación de su sexta novela y la adaptación en Netflix de 'La chica de nieve'. Acoge con una cálida sonrisa y con un fondo repleto de libros en 'La Estación'- apodo cariñoso de su oficina - abriéndose de par en par para hablar de conciliación familiar, cambios personales y, por supuesto, sus futuros proyectos.

¿Qué ha cambiado del Javier Castillo de 2017 que publicó 'El día que se perdió la Cordura' al que va a publicar su sexto libro?

Profesionalmente he cambiado un montón, estoy más presionado conmigo mismo. Me he vuelto más temeroso, le doy más importancia a todo lo que hago. A la hora de escribir diría que me he vuelto más enfermizamente friki, reviso y controlo todo muchísimo, y claro, intento tener a la vez una familia. En el ámbito personal soy el mismo, sigo viviendo en la misma zona y tengo dos hijos, a punto de nacer un tercero. Mi círculo es mi familia y amigos de siempre, aunque hay cosas que me he dado cuenta de que antes disfrutaba y ahora no puedo seguir haciendo, como pasearme tranquilamente por una feria del libro.

¿Tiene manías que siga conservando?

Hay una que nunca cambia. Me preparo un café, empiezo a escribir y hasta que el café no se ha puesto frío, no me lo tomo. Es una cosa muy tonta. También antes de escribir un capítulo, escribo primero los diálogos y luego las descripciones, aunque ya sepa lo que va a pasar en el capítulo. Y solo puedo escribir o tomar notas con un tipo de boli en concreto porque me gusta la sensación de haberme manchado mucho el lado de la mano cuando he estado toda la mañana escribiendo.

Ahora que va a tener su tercer hijo, ¿cómo visualiza la conciliación familiar con tantos proyectos?

Me considero un privilegiado. Sé que lo soy porque al final trabajo desde casa, me puedo organizar como quiera y eso es algo que no mucha gente puede hacer. Intento conciliarlo ahora con dos hijos trabajando muchísimo por la mañana y por la noche, para que por las tardes pueda estar con ellos. Los llevo a actividades extraescolares y jugamos juntos. Pero claro llegará un momento en que se juntarán el estreno, la promoción, el lanzamiento del libro, el tercer bebé… Creo que voy a tener que renunciar a cosas como hacer menos firmas. Seguramente mi pareja necesitará mucha ayuda en esos momentos y a nosotros nos gusta estar los dos. Va a ser un poco caótico, pero creo que lo llevaré bien.

Hace poco reveló en su Instagram la nueva portada y el título de su próxima novela.

He puesto oficialmente la cuenta atrás. Hablé con la editorial de solo enseñar la portada cuando estuviese cien por cien seguro. Y, a pesar de esto, en las revisiones me cuestiono si debería hacer cambios de última hora. Al final genera presión porque la gente empieza a reservarla ya sin yo haberla terminado, pero es muy bonito al mismo tiempo porque miles de personas se lo compran sin saber ni la sinopsis, es alucinante.

No se conoce la sinopsis de 'El Cuco De Cristal', ¿es parecida a sus anteriores novelas?

Soy de empezar a complicarlo todo con distintas líneas temporales, enigmas y giros inesperados. Pero es una novela muy distinta a las anteriores. Ocurre en Estados Unidos como todas y forma parte del universo de La Chica de Nieve y El Juego del Alma, pero no está Miren de por medio. Es una trama muy compleja, como una trenza de misterio: hay un enigma, de repente surge otro que lo cubre, y luego otro y se van entrelazando todo el tiempo. Hay mucha tensión.

¿Y si tuviera que definirla para sus lectores con tres palabras?

Compleja, enigmática y reveladora.

¿Hay algún momento con un lector o lectora que le haya marcado?

"Te sorprende la compañía que tiene un libro sin tú saberlo"

Hay uno que me destrozó y no he contado nunca. Estaba firmando en la carpa de la Feria del Libro de Madrid y de repente vino una chica en silla de ruedas muy mal, literalmente, se estaba muriendo. Creo que su nombre era Sofía y vino con su madre. Me dijeron que había salido del hospital porque su sueño era que yo le firmara un libro antes de morirse. Me quedé un rato llorando. Estuve toda la firma temblando porque era durísimo pensar que alguien pida salir del hospital para eso. Te sorprende la compañía que tiene un libro sin tú saberlo.

Sobre 'La Chica de Nieve' en Netflix, ¿cómo ha sido trabajar con ellos y con intérpretes como Coronado o Milena Smit?

Trabajar con Netflix ha sido una pasada. Al principio no te lo crees y conforme te vas involucrando y empiezas a debatir casi cada escena, vas siendo consciente de todo. También es muy duro porque tienes que renunciar a ciertos detalles, pero al final el resultado es un espectáculo. Milena es un amor, creo que tiene una imagen exterior radicalmente distinta a como es. Tiene un talento bestial y transmite una fuerza brutal, pero a la vez una fragilidad extraña y es una persona muy dulce. Y Coronado… ¡Es que es Coronado! Recuerdo que aparecía en el plano y automáticamente era el centro de la cámara, es todo.

¿Alguna vez se hubiese imaginado algo así?

"Escribí la primera novela pensando que no la iba a leer nadie"

En la vida. Tenía el camino muy marcado, estudié empresariales y un máster de finanzas, estuve trabajando siendo consultor financiero. Sabía de verdad lo que iba a ser en la vida. Escribir era mi hobby, escribía cuando tenía tiempo. Y de repente, esta explosión loca. Escribí la primera novela pensando que no la iba a leer nadie: yo, mis tres o cuatro amigos, mi pareja y ya está. E inesperadamente esta barbaridad, teniendo detrás mil productoras queriendo comprar los derechos de mis libros. Esto es inimaginable y quien se lo imagina antes de escribir es porque tiene aires de grandeza. De hecho, de cada 100 escritores, uno tiene éxito y de cada 1.000 escritores de éxito salen 3 o 4 películas.

Hace poco decía por redes sociales que quizás se animaba a escribir relatos infantiles.

Me invento historias o les cuento libros a mis hijos cada noche y hace poco pasó algo que nunca había pasado. Tenía una idea muy original en la cabeza y un día decidí contársela. Ellos estaban fascinados, con un nivel de atención inaudito. Desde ahí, me animé a crear un esquema con esa historia concreta. Faltaría convencer a la editorial, ya que sería algo demasiado diferente a lo que los lectores están acostumbrados.

¿Cuál sería el género literario que jamás escribiría?

No me veo capaz de escribir novela histórica, me parece que requiere conocer mucho sobre una época y zonas concretas. Tengo que sentirme muy cómodo con el entorno en el que escribo, moviéndome entre Estados Unidos o Europa. Y, en general, la época actual. Pero el resto de géneros me gustan casi todos. De hecho, mis libros mezclan muchos a la vez, tiene la historia de amor pura y única, suspense, terror y una parte de fantasía.

¿De qué tema nunca hablaría en sus libros?

Quizás la política. Me da la sensación de que se mete en absolutamente todo de forma dañina, me enfadaría que también se metiese en mis libros. Aunque a la gente le llama la atención y sé que vendería muchísimo, personalmente escribiría muy enojado.

La lección más importante que haya aprendido como escritor en todos estos años.

Hay dos. Una es disfrutar muchísimo escribiendo, pero también frenando, a veces es necesario hacer pausas y el mundo no se acaba por ello. La otra es ser agradecido: hay miles de escritores con sus miles de libros y que la gente me siga escogiendo a mí es brutal. No recuerdo cuando fue la última vez que he tenido diez horas para dedicarle a un amigo, pues hay personas que se quedan diez horas leyendo mis libros, metidos en mi cabeza y me parece maravilloso. Ojalá siga pasando mucho tiempo. Yo, mientras tanto, a currar.

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