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El cómic madura

No sólo de dibujos vive el cómic nos dicen los profesionales del sector tras nombrar a los cinco autores españoles candidatos al premio a la mejor obra de 2007, en el próximo Salón del Cómic.

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En un mes sabremos cuál de los cinco libros de Miguel Gallardo, Paco Roca, Alberto Vázquez, Miguel Brieva, Raule y Roger Ibáñez se lleva el galardón. Hasta entonces se confirma que la tendencia concede voto a todo lo que sea género pensado para lectores no iniciados. Es uno de los síntomas más destacables de estos años: las lecturas se alejan de los fanáticos y buscan al público generalista, que quiere pasar un buen rato con historias que encandilen.

“Hay temas interesantes para que sean leídos por todo el mundo”, confirma Paco Roca (Valencia, 1969) al valora estos cinco libros. Paco es el autor de Arrugas, un relato sobre el alzhéimer con despuntes humorísticos y maneras de crónica, que retrata la dolencia. Un tema duro, alejado del género más amable, que hoy en día sigue tirando del carro de la industria.

Al rico drama

No es el único, María y yo, de Miguel Gallardo (Lleida, 1955), hace pública la relación del propio autor con su hija autista. “El secreto está en la proximidad de un asunto complicado, en normalizar algo que a la gente le cuesta comprender”, dice Gallardo, que ha limitado el drama -como Paco Roca- de un tema dramático. Tanto Roca como Gallardo son dos casos de lo que podríamos llamar memorias de lo crudo, que rastrean problemas de grave alcance cotidiano.

Junto a este compromiso, hay otros dos autores nominados que plantean al lector una crisis total contra lo establecido por sistema. Primero, Alberto Vázquez (A Coruña, 1980) monta en El evangelio de Judas la vida alegórica de una ardilla católica muy buena pero con graves debates existenciales. Obra personal, oscura y original. Segundo, Miguel Brieva (Sevilla, 1974) y Bienvenido al mundo, una enciclopedia que sale para descubrir los grandes secretos del ser humano y sus contradicciones. Puede ser un cómic, pero puede ser cualquier otra cosa siempre y cuando le acompañe otra etiqueta que diga “obra maestra”.

Los libros de Roca, Gallardo y Vázquez son producto de una editorial que suple la falta de recursos económicos con sobredosis de criterio: Astiberri. Es la editorial de moda este año en el Salón del Cómic de Barcelona, gracias a su apuesta por autores españoles. Esta editorial, como Sins Entido o De Ponent, han conseguido abrir el género a mucha más gente. Con el tiempo también abrieron el apetito de las grandes editoriales que hace años no veían las posibilidades del cómic. Así, Miguel Brieva ha pasado de autoeditarse a recibir los cariños de Reservoir Books, la colección de Mondadori dedicada a este producto.

Amado público

“Se ha recuperado a un lector que había abandonado el cómic porque no estaba a la altura de sus expectativas”, explica Gallardo tratando de buscar el porqué del éxito del cómic hoy. Para Carles Santamaría, director del Salón del Cómic, esta selección de cinco por parte de los profesionales demuestra el “triunfo del cómic de autor, con historias propias al margen de modas”. “Este año han aparecido cosas especiales. Las editoriales que se premian no se decantaron por lo fácil, sino con asuntos con compromiso”, remata Miguel Gallardo al señalar otro de los principales atractivos.     

La única pareja que actúa a la usanza más tradicional, uno hace el guión, otro los dibujos. Raule y Roger Ibáñez firman Jazz Maynard. Home Sweet Home (Diábolo Ediciones). Fórmula extendida en Francia, pero menos frecuente en España, la tierra del autor todoterreno.

Dargaud, una de esas editoriales francesas con las que sueña todo autor de cómic, les llamó para confirmar que les gustaba, que era digna de figurar en su exquisito catálogo. Raule, escribe la historia y Roger Ibáñez (Barcelona, 1977) dibuja las peripecias de un individuo nacido en el mítico y marginal barrio barcelonés del Raval que, un buen día, decidió abandonar todo para desembarcar en los Estados Unidos. Una huida a la épica. Diez años después se verá obligado a volver al barrio que le vio crecer, con unas consecuencias inesperadas. Esta es la primera parte de la trilogía dedicada a este peculiar personaje y a la amistad.

El autismo, con toda naturalidad Además de aparecer en las páginas de este periódico, Miguel Gallardo tiene tiempo también para ilustrar en La Vanguardia y diferentes revistas nacionales e internacionales como el Herald Tribune o el New Yorker. Además de ser uno de los creadores de Makoki, ha publicado otras obras como Perico Carambola, Tres viajes y Un largo silencio, una novela gráfica sobre la guerra civil. En rojo y negro, sobre fondo blanco, este libro es una reflexión que le ha costado años plantear su publicación hasta encontrar la forma y la vía. Él mismo dice que con humor y sentimientos muy cerca de la piel, porque es un libro de exaltación al cariño y al amor. 'Mi intención no era hablar sobre el autismo, sino mi relación con mi hija, que es autista', explica. Su libro favorito para ganar el premio es Arrugas, de Paco Roca.

Emilio llega a la residencia a regañadientes, porque está al final de su vida y no quiere entenderlo. Se aferra a los mínimos recuerdos que día a día menguan. Emilio todavía recuerda lo diligente que fue en su trabajo, un profesional de la oficina bancaria al tanto de lo que pasa. Tampoco ha olvidado su infancia, que está tan fresca. Todo está vivo, claro y definido... Él en esa clínica está rodeado de vejestorios que no saben quiénes son. Él termina olvidándolo también. 'El género de autor dignifica el cómic, hablando sobe temas actuales', nos reconoce Paco Roca, a quien la muy notable editorial Delcourt publicó este libro en Francia. Arrugas es un libro documental al punto del cuento que encanta. Su favorito para el galardón es Gallardo, porque 'tiene una sensibilidad especial y un juego gráfico inigualable'.

Con Psiconautas ya avanzó de hasta dónde podía llegar con un poco de tinta negra, una hoja en blanco y toda esa mala baba, con la que se hurga en los deseos y en las frustraciones. Alberto Vázquez no se dedica a esto profesionalmente, pero es una de las grandes esperanzas de la disciplina en España. Como no le da de comer, cada vez que publica nuevo libro lo deja todo atado y bien atado: desde el diseño, a las tapas o al papel. 'Estoy muy contento por haber hecho algo con mucho sentido dramático y humor al tiempo', cuenta Vázquez. Ha bebido, como Brieva, de las fuentes underground estadounidenses. Podríamos considerarle uno de los primeros dibujantes trasnacionales, sin fronteras por todo lo que ha leído. Asegura que el premio lo ganará Miguel Brieva porque es destructivo y potente.

Ojo, la portada engaña. Podría pasar por una revisión de Alicia en el País de las maravillas y lo que resulta es una feroz y ácida crítica al sistema y a las verdades más falsas, con las que cargamos desde pequeños. Tan pequeños como el chico que se asoma a la vida en dicha portada. Es 'Bienvenido al mundo' una enciclopedia deliciosa, comprometida con hacer trizas a las conciencias más tranquilas. Pero esas nunca llegarán a abrir este libro, así que todas tranquilas. 'Es un libro que llevaba tiempo que quería hacer. No es un cómic al uso, hay viñetas, pero es un híbrido entre humor gráfico y texto', añade el propio Miguel Brieva. Desde luego es la deriva política más apegada a la realidad, hasta que Mondadori publique en abril Dinero. Su favorito para el premio es Alberto Vázquez.