El gazapo de Ana Torroja en una canción de Mecano o por qué los españoles hablamos tan mal (o no)
El error en la letra de 'La fuerza del destino' ha sido motivo de burla, pero tiene una explicación. La lingüista Carlota de Benito justifica en su libro por qué hay que ser comprensivos con el uso del lenguaje.

Madrid-
A Carlota de Benito (Madrid, 1985) no le interesa tanto lo que le cuentan, sino cómo se lo cuentan. Está a punto de arrancar rumbo a Beire y Santacara, en la merindad de Olite, para hacer una encuesta sociolingüística, cuyo objetivo es comprobar el estado de salud de los usos dialectales del lenguaje en ambos pueblos navarros. Licenciada en Derecho y en Filología Hispánica, la lingüista encenderá la grabadora y les preguntará a los paisanos sobre la vida en el rural —con el rabillo del ojo en las redes sociales, otra de sus especialidades— en busca de algún tesoro dialectal.
Una vez escuchó en Liétor (Albacete) la frase "habemos gente más tonta, retontas y tontas del todo" y se quedó maravillada. Concordado en primera y —no en tercera— persona en una construcción impersonal, el hablante no solo pluralizaba el verbo, sino que se incluía en esa pluralidad. Donde usted aprecia un fallo, Carlota de Benito aplaude el hallazgo. ¿Por qué decir "hay gente más tonta" o "había gente más tonta" cuando su autor no tiene ni un pelo de tonto? Eso sí, como diría el Gallo cuando supo que el oficio de Ortega y Gasset era pensar, "hay gente pa to". Aunque, dada su profesión, ¿por qué no "habemos gente pa to"?
Si afinamos más, no resulta tan extraño. Es decir, cuando usamos sustantivos colectivos —singulares, pero con referencia plural— menos indefinidos: familia o equipo en vez de gente. La lingüista pone un ejemplo: "La familia viajamos a Sevilla", que no suena tan mal, pese a que Carlota de Benito elude la corrección académica y defiende la excepción, la rareza y la intuición en el uso de la lengua, que no es ni bueno ni malo. O sea, no habla de error, fallo o vulgarismo, sino de una voz diferente. Sustantivos singulares, como pueblo, cuyos verbos en plural apelan al colectivo y a la comunidad: "El hablante es consciente de que en ellos caben muchas personas, de modo que el significado prima por encima de la forma".
Podríamos seguir con otros casos curiosos. Por ejemplo, si le preguntasen a qué sabe usted, respondería: "Yo sepo a…" o "yo sé a…". Quizás no sepa por qué, aunque para salir del entuerto Carlota de Benito ha escrito un libro fascinante, El ingenio de tejer palabras (geoPlaneta), donde revela la lógica que hay detrás del uso de la lengua. Usted sabe, claro, pero "yo sé", no "yo sepo". ¿El motivo? La lingüista dedica un capítulo a explicarlo, aquí lo aclara con brevedad: "Porque sí, o sea, es un avatar histórico. Podría haber sido una u otra, sin embargo ganó la forma se por semejanza con el he del verbo haber". Una cuestión, quizás más embarazosa, es a qué sabe uno.
Mecano y el gazapo del destino
Lo que habrá tenido que escuchar y soportar Ana Torroja desde que Mecano publicó La fuerza del destino en 1989, un éxito rotundo incluido en el disco Descanso dominical. "Te dije nena dame un beso. / Tú contestastes que no", ¿recuerdan? Aunque tal vez desconozcan el origen de esa ese perversa, pero de uso asiduo: por analogía con la segunda persona del singular, que acaba en ese, excepto el imperativo y el pretérito perfecto simple. Una lanza a favor de Ana Torroja: la letra de la canción no es suya, sino de Nacho Cano, que escogió como pareja para su videoclip a Penélope Cruz, que por entonces tenía quince años.
"Resulta curioso, porque en un momento en el que estamos muy concienciados con el respeto y la igualdad social, resulta discriminatorio reírnos de alguien por su forma de hablar, cuando tiene que ver con su nivel de formación o con su procedencia. Como sociedad, deberíamos comprenderlo y no ser un motivo de escarnio al asociarlo con una falta de cultura o conocimientos. En ese sentido, la crítica del uso de la lengua podría ser clasista, pese a que se haga de manera inconsciente", reflexiona Carlota de Benito, quien se compadece de la cantante de Mecano: "Pobre Ana Torroja".
Ana Torroja suena en el ‘arradio’
¿Por qué decimos amoto o arradio? ¿Por qué a los jóvenes les puto flipa el reguetón? ¿Por qué tenemos cero ganas de trabajar presencialmente en Navidad? Carlota de Benito tiene la respuesta —al menos a la primera pregunta—, aunque la lengua evoluciona a tal velocidad que en sus próximos libros podrá explicar por qué un bar es mítico si abrió anteayer o qué ha tenido que suceder para que puto —un adjetivo convertido en adverbio— se haya empotrado en otras palabras, caso de teputomazo en vez de temazo, un ejemplo que la lingüista madrileña se encontró en Twitter.
La autora de El ingenio de tejer palabras deja claro que las contestaciones y soluciones a tantas preguntas corresponden al lóbulo lenguaraz, una metáfora o truco narrativo que se ha sacado de la manga para definir al "conjunto de reglas y procesos lingüísticos que almacena nuestro cerebro". Por eso, no debería extrañar que algunas personas digan "haiga" y sí que otras se lleven las manos a la cabeza al escucharlo, cuando tiene su lógica y encaja en el sistema del español. A modo de aperitivo, un par de interrogantes más.
- ¿Hablamos tan mal?
- Al contrario, hablamos mucho mejor de lo que pensamos.
- ¿Contempla las redes sociales como el escenario donde se destroza la lengua o le resulta tan interesante como el de las hablas rurales?
- Con las redes sociales, ahora escribimos y leemos más que nunca, pero otras cosas. Es legítimo tener una preocupación acerca de si ese cambio de hábitos, sobre todo en la lectura, tiene un efecto en las habilidades lingüísticas o si puede alterar nuestra capacidad de escribir un texto complejo. Puede ocurrir, aunque las conversaciones coloquiales por escrito despiertan la creatividad de los hablantes, pues recurren al juego lingüístico y añaden un significado extra.
- Usted disculpa el error popular. En cambio, quizás no sea tan benévola con el fallo fruto de la pedantería.
- Porque siempre cuesta más perdonarlo. Hay casos en los que la novedad se produce por intentar ser más culto. En realidad, todos los casos son disculpables, porque nos parece más reprochable querer parecer más de lo que somos, pero en el fondo lo que se intenta es algo honroso, o sea, tratar de llegar a un registro más culto. Depende de quién lo diga y de cómo nos caiga: si un político dijese espúreo, me parecería peor. Ahora bien, desde un punto de vista objetivo, como lingüista, me parecen interesantes los dos procesos.
- ¿Qué podemos hacer cuando un verbo se nos atraganta y no sabemos cómo se conjuga?
- Pues nada, simplemente decirlo y, si no queremos que se rían de nosotros por miedo a equivocarnos, preguntar: ¿sabéis cómo se dice?
- Considera que el reguetón es un vergel de rarezas o mutaciones lingüísticas.
- Es una fuente interesantísima, hasta el punto de que se podría enseñar el grado de Filología Hispánica usando solo canciones de reguetón.
- ¿Cuáles son los fallos más comunes o sorprendentes?
- Las faltas de concordancia son muy comunes. Y me parece muy interesante el uso en Canarias de "lo más que me gusta" en vez de "lo que me gusta más" o "lo que más me gusta". En las islas hay otros muchos casos realmente complicados, que suponen un reto para el lingüista.
- ¿Qué errores o fallos no disculpa?
- La puntuación descuidada. No leer bien un texto dos veces antes de publicarlo es una falta de respeto al lector. Y si no está bien escrito, leer se convierte en una pesadilla.
- ¡Con el punto y coma hemos topado!
- La puntuación es muy complicada, por lo que habría que trabajarla muchísimo en clase.
- ¿Es puntoycomista?
- Pese a que se usa poco, no es el signo de puntuación más necesario y muchas veces se puede prescindir de él, yo soy puntoycomista.
- Aunque nunca la llevó, ¿el café solo o con tilde?
- Me encanta que se la hayan quitado, porque es una regla mucho más simple y coherente con el resto del sistema de tildes del español.
- ¿Manito o manita?
- Es un caso curioso, porque las dos formas existen en español y, además, dan lugar a sendas interpretaciones teóricas distintas. No resulta fácil explicarlo, pero espero que en el libro se cuente más o menos bien. Yo digo manita, aunque siempre me gusta más lo que dicen los otros, porque me parece más interesante [risas].


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