La maleta perdida del legendario brigadista que inspiró a Hemingway
Robert Merriman, comandante del Batallón Lincoln y jefe de Estado Mayor de la XV Brigada Internacional, abandonó documentos y objetos personales cuando huía de las tropas franquistas en Teruel.

Madrid-
"Robert Merriman, antiguo profesor de la Universidad de California y jefe de Estado Mayor de la Quince Brigada, fue el líder en el asalto final. Sin afeitar, con la cara ennegrecida por el humo, sus hombres explican cómo avanzó sin dejar de lanzar granadas", escribe Ernest Hemingway en una crónica publicada en The New York Times sobre la toma de Belchite. "Herido seis veces por esquirlas de granadas en las manos y la cara, rechazó que le vendaran las heridas hasta que la catedral fue tomada".
Merriman se encontraba en Moscú investigando las granjas colectivas soviéticas cuando, a finales de 1936, decidió trasladarse a España para combatir el fascismo. Su mujer, Marion, siguió sus pasos en marzo de 1937 después de que el economista estadounidense resultase herido en el Jarama. Permaneció en zona republicana hasta noviembre, trabajando en un hospital y como administrativa de la XV Brigada Internacional, aunque también acompañó a su marido en algunos desplazamientos.
Entre ellos, una reunión en el Hotel Florida de Madrid con Ernest Hemingway y John Dos Passos para preparar una emisión de radio para Estados Unidos. El premio Nobel pudo inspirarse en Merriman para modelar al protagonista de Por quién doblan las campanas, Robert Jordan, un profesor que combate en el bando republicano como dinamitero. "Líder magnético, intelectual estudioso, proletario devoto: todo parecía demasiado bueno para ser verdad, pero lo era", escribe Cecil D. Eby en Between the Bullet and the Lie.
"E incluso Ernest Hemingway, reacio a admitir la destreza militar de los estadounidenses que luchaban en España, encontró a Merriman irresistible. Hemingway le cambió el nombre a Merriman por el de Robert Jordan, le regaló un saco de dormir y lo convirtió en el héroe de su romance pastoril Por quién doblan las campanas", asegura el profesor de la Universidad de Michigan en su libro, donde lo califica como "probablemente el mejor cartel de reclutamiento que el Batallón Lincoln jamás tuvo".
Sin embargo, el 17 de marzo de 1938 Robert Merriman huye de Alcorisa (Teruel) ante el avance de la IV División de Navarra y deja atrás una maleta. Días después, la noche del 2 de abril, es capturado por las tropas franquistas y ejecutado, aunque el brigadista Fausto Villar asegura que fue tiroteado cuando trataba de romper el cerco entre Gandesa y Corbera d’Ebre. También corrieron los rumores infundados de que había sido internado en un campo de concentración o en una cárcel. Su cadáver nunca fue encontrado. Tampoco la maleta.
Casi un siglo después, en julio de 2025, los hermanos Javier y Fernando Pérez Gómez buscaban datos de soldados que habían luchado en la guerra civil en el Archivo General Militar de Ávila cuando se produjo el hallazgo de su vida. "Estábamos allí aprovechando las vacaciones cuando nos preguntamos si, por casualidad, habría algo sobre Merriman. Y, de repente, encontramos el contenido de la maleta. Lo curioso es que llevaba allí varios años, pero nadie le había prestado atención", recuerda Javier.
Cuando los rebeldes tomaron Alcorisa, le entregaron la documentación y los objetos de Merriman al coronel Francisco Hidalgo de Cisneros, uno de los mandos de la IV División de Navarra. Décadas después, en 2008 la familia del militar franquista cedió el material al Archivo de Ávila. Hoy no se conservan ni la propia maleta, ni dos uniformes sin estrenar del brigadista, ni tampoco las banderas de la XV Brigada Internacional y del Batallón MacKenzie-Papineau. Sin embargo, hay efectos personales que perfilan el lado humano de Merriman.
"La pérdida de la maleta revela lo cerca que estuvieron de ser capturados los miembros del Estado Mayor de la XV Brigada Internacional", explican a Público los hermanos Pérez Gómez, quienes en un libro recién publicado resaltan que "la captura de las banderas y de las pertenencias del comandante estadounidense muestra claramente la situación crítica en que se encontraban él y sus hombres". El hallazgo, según ellos, permite "conocer con algo más de exactitud cómo fueron los últimos días de Robert Merriman".
También aspectos de su vida íntima, a través de misivas, caricaturas —incluida una suya— y fotografías de carácter personal, inéditas hasta ahora. "Las cartas son muy interesantes, porque revelan aspectos íntimos de su círculo amistoso y universitario. Para un investigador es muy especial descubrir qué llevaba en su maleta justo antes de ser fusilado", confiesa Javier, quien describe el contenido como "una reliquia", al tiempo que lamenta que no se haya encontrado la segunda parte de su diario.
"La primera se la había llevado Marion a Estados Unidos y esta fue escrita a partir de finales de noviembre de 1937. Creemos que un capitán de la IV División de Navarra le entregó el diario a un ayudante de campo del general Francisco Gómez Jordana. Sin embargo, pese a haber emprendido una indagación casi policíaca, tirando de un hilo y de otro, desconocemos su paradero", afirma Javier, autor junto a Fernando Pérez Gómez del libro El legendario comandante Robert Merriman (Espasa).
El hallazgo de los hermanos no consiste solo en el contenido, sino también en haber identificado que esos documentos procedían de la maleta de Merriman. Porque, al margen de los objetos personales y los documentos inéditos, la mayoría de las 77 fotografías ya eran conocidas, aunque no se sabía que habían formado parte de sus pertenencias requisadas en Alcorisa. No obstante, subrayan que algunas imágenes, tomadas por la Unidad Fotográfica de la XV Brigada Internacional, fueron poco difundidas.
"Tres fotos inéditas muestran probablemente al matrimonio Taylor y su bebé, unos amigos del comandante que en una carta le explican los rumores infundados que corrían sobre el paradero de los Merriman, pues decían que habían vuelto a Estados Unidos. Y otra es de una pareja amiga en la residencia de estudiantes Casa Internacional de la Universidad de Berkeley", detalla Fernando, quien señala que la correspondencia refleja cómo "intentaron recabar apoyos para la Segunda República española".
Entre los objetos personales también destaca el poema Reflexiones de un rojo en el frente. "Se trata de una burla del Ejército republicano que pudo ser escrita por un militar franquista o por un republicano muy autocrítico. Sorprende que Merriman lo guardara, ya que podría haber levantado las sospechas del servicio de inteligencia de las Brigadas Internacionales por su contenido derrotista", opina Fernando, convencido de que la anécdota "nos remite al espíritu más independiente de Merriman respecto a otros mandos comunistas de las Brigadas".
Además del programa de una fiesta de hermanamiento en Guadalajara, la maleta contenía informes y documentos militares con todos los detalles de la XV Brigada Internacional. También propaganda y revistas, entre ellas Ships and Spain, publicada por el Comité de Marina de Ayuda a la Democracia Española, pues "muchos marineros estadounidenses formaron parte del Batallón Lincoln", recuerdan los hermanos Pérez Gómez. Precisamente, el 17 de septiembre de 1937 se hace eco de la crónica de Hemingway publicada en The New York Times.
Tras la semblanza heroica del comandante, el autor de Por quién doblan las campanas publicaría otra crónica el 4 de abril de 1938 en la que sigue el rastro de los hombres de Merriman tras la caída de Gandesa. Acorralados, un explorador logra escapar, pero escucha a lo lejos un "¡manos arriba!", lo que lo lleva a pensar que sus compañeros podrían haber sido capturados, aunque en ningún momento da por muerto a Merriman. "Sobre Hemingway, la maleta no aporta nada", concluye Javier. O sea, que Robert Jordan fuese él.




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