entrevistas imposibles
Matilda: "La maldad es ver la injusticia y no hacer nada"
Entrevistas imposibles a personajes de ficción. Hoy 'hablaremos' con el personaje de Matilda sobre educación e infancia.
El verano llega a su fin. Observo la escuela que tengo enfrente: un edificio de ladrillo rojo visto, tristón. Hay demasiado silencio. A pesar de que veo las copas de algunos árboles por encima de los muros, en lo que supongo es el patio de recreo, no escucho ningún pájaro. Mientras subo las escaleras y abro la puerta del centro, dejo atrás un cartel: Escuela Primaria Crunchem.
En menos de una semana estos pasillos estarán llenos de niñas y niños de cinco a 11 años. Miro a todos lados. Debo de tener cara de asustada, porque una cría de rostro pequeño, cabello oscuro y complexión menuda aparece en una esquina. Me mira con sus ojos grandes y castaños:
No te preocupes. No se ha visto a la señorita Trunchbull por aquí desde hace mucho. No desde que se desmayó del susto. Tú no te irás a desmayar, ¿verdad?
No era esa mi intención. Tú debes de ser Matilda. Perdona, es que en la película parecías mucho más grande.
Las películas raramente son mejores que los libros, aunque existen excepciones. Tengo seis años, ¿y tú?
Yo treinta y cinco.
¿Sabías que el número 6 y el 35 son coprimos? Eso significa que no tienen más divisores en común que el 1. Que si hiciésemos, por ejemplo, uno de esos problemas que tanto gustan en los manuales de matemáticas: quiero cortar una cuerda de 6 metros y otra de 35 metros de manera que todos los trozos sean iguales y lo más largos posibles, ¿cuánto debe medir cada uno y cuántos habrá? La primera respuesta sería 1 metro y la segunda, simplemente la suma de 35 y 6.
Sí, hice muchos de esos. De niña y de profesora.
¿Eres profesora? Es un trabajo maravilloso. U horrible. O más bien: puede provocar los mejores efectos o tener las peores consecuencias. Todo el mundo recuerda a alguna persona que jamás debería haber sido maestra y que por desgracia tuvo que sufrir en carne propia, pero también a otras que le hicieron amar sus materias. Cuando aprender se vuelve una tortura, prefieres la ignorancia. Y cuando eres ignorante, solo tienes que dar un paso más para cruzar la línea que te separa de la maldad.
Pero hay mucha gente malvada a lo largo de la historia que ha sido inteligente.
Tener ganas de aprender no es lo mismo que ser inteligente. El que se considera inteligente, ya cree saber mucho y bien; el que quiere seguir educándose, es consciente de todo lo que le falta por conocer. Una persona inteligente, nace; una persona formada, se hace.
Pero tú naciste inteligente. O como lo definió la señorita Honey: un niño precoz es el que demuestra una inteligencia asombrosa muy pronto, y tú eres una niña increíblemente precoz.
Precoz por mi capacidad de aprender. No porque haya nacido con todos los conocimientos en mi cabeza.
Y también puedes hacer maldades. Le pegaste el sombrero a tu padre en la cabeza, le decoloraste el pelo, hiciste que la señorita Trunchbull se desmayase al engañarla para que creyese que un fantasma le escribía en la pizarra...
No me siento orgullosa, pero tampoco me arrepiento. Se lo merecían. Eran personas que hacían maldades todo el tiempo, era necesario que probasen de su propia medicina. Jamás en ninguna circunstancia me he comportado mal con alguien que no lo hubiese hecho primero. Sé que a los más pequeños nos dicen que no debemos responder con la misma moneda, pero ¿acaso la gente adulta no lo hace?
Pero se supone que vosotras, las nuevas generaciones, venís a mejorar lo presente.
¿Y cómo se mejora a la gente mala? ¿Cómo se responde a alguien que te pega? ¿Cómo se responde a alguien que te roba todo lo que tienes? Y no me refiero a una pelea o un robo puntual, que las personas que hacen maldades no siempre son malas, sino a cómo se puede responder ante las injusticias del mundo. Yo me rebelé ante lo que consideraba injusto, nada más. La maldad es ver la injusticia y no hacer nada. "Que lo haga otro", piensan muchas personas adultas. No luchar por lo que es justo para todo el mundo y no solo beneficio de unos pocos es lo que ha provocado que el mundo esté como está, ¿no crees?
No lo sé. A mí siempre me han dicho que si un niño me pegaba, tenía que ir a decírselo cuanto antes a un adulto.
Pero la mayoría de las personas adultas no son responsables. Se fijan mucho en lo que hacemos los y las niñas, pero poco en lo suyo. No por cumplir años el sentidiño, como decís en Galicia, aparece por arte de magia. Antes de que llegases estaba leyendo una noticia sobre unas calles peatonalizadas en Barcelona en donde los críos han empezado a jugar a la pelota, lo que ha provocado muchas críticas de las vecinas y vecinos. Es cierto que quizás podrían leer un libro sin moverse de una silla durante horas, yo lo hago y me encanta, pero te recuerdo mis poderes de telequinesis. Cuando la energía no se canaliza de forma correcta, sale por el lugar menos esperado. La infancia es molesta porque se mueve. Mucha gente tiene hijos, pero lo que querían en realidad eran estatuas. O robots que obedeciesen sus órdenes y no les llevasen la contraria nunca. Y los que se quejan de la pelota suelen ser los que también se quejan de que ahora los progenitores nos enchufan a las pantallas para que no molestemos. En qué quedamos: ¿les molesta que molestemos o les molesta que no lo hagamos? Me recuerdan a cuando la señorita Trunchbull dijo que nadie debería ser pequeño. Que habría que ocultarnos de la vista de la gente y guardarnos en cajas, como las pinzas del pelo y los botones. Que ella nunca había sido pequeña. Sé que se han puesto de moda los sitios en los que no se permiten niños ni niñas, y yo me pregunto: ¿para cuándo los lugares en los que se prohíba entrar a los y las adultas?
Tengo que irme ya, pero no tengo claro quién le ha hecho la entrevista a quién. Creo que no te he hecho ni una sola pregunta directa, mientras que tú a mí muchas.
Es que la gente adulta os habéis olvidado de que para llegar a saber muchas cosas primero es necesario no saberlas. ¿Cómo se aprende, si no? Si no preguntas lo que desconoces, ¿cómo vas a mejorar como persona?

Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.