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De Wonka a Matilda, los clásicos de Roald Dahl que siempre regresan
La nueva película del legendario chocolatero Willy Wonka, protagonizada por Timothée Chalamet, se suma a las últimas adaptaciones cinematográficas y teatrales de la pequeña Matilda, demostrando que el escritor británico escribió historias que no caducan.

19La historia de Willy Wonka, el joven que se convirtió en una estrella gracias a su fábrica de chocolate, lleva años adaptándose al cine. Roald Dahl escribió este cuento en 1964 y casi 60 años después sus personajes siguen cautivando a jóvenes y mayores. Ocurrió en 1971 con Un mundo de fantasía, dirigida por Mel Stuart. Más tarde fue Tim Burton el que adaptó la historia en Charlie y la fábrica de chocolate (2005). Ahora es el turno de Paul King y su versión Wonka (2023), que lleva en cines desde el pasado 6 de diciembre.
La última adaptación de una de las obras más míticas de Dahl es la última de las evidencias que confirman que el escritor británico escribió durante su vida historias imperecederas. Más allá del legendario chocolatero, el novelista creó mundos que aún hoy siguen siendo un éxito, como el de Los Gremlins o la pequeña Matilda. Este último no solo ha sido adaptado al cine, sino también al teatro. Hasta Wes Anderson se ha atrevido a adaptar La maravillosa historia de Henry Sugar. Aunque dentro de tanto éxito también ha habido lugar para las críticas y la polémica, siendo el creador acusado de racismo, misoginia y antisemitismo.
Nueva vida a Willy Wonka
Este diciembre todo el mundo habla de Wonka (2023). En la nueva película sobre el chocolatero más famoso del mundo, el director Paul King ha querido diferenciarse del resto de adaptaciones. En esta conocemos a Wonka en sus años de juventud y su llegada a la fábrica de chocolate. Interpretado por Timothée Chalamet, conocemos a un Willy ambicioso que, pese a no tener recursos, quiere erigir su propio imperio chocolatero.
La elección del actor protagonista ha sido uno de los aspectos más queridos y odiados de esta nueva adaptación. Conocemos a Chalamet por sus personajes serios y con cierta profundidad dramática. A la vista están sus papeles en Call Me by Your Name (Luca Guadagnino, 2017) o Dune (Denis Villeneuve, 2021). La excentricidad de Willy Wonka entonces parece no casar mucho con sus trabajos anteriores, aunque hay diversidad de opiniones.
“Chalamet no está a la altura del chocolatero original. Es plano y chirriante, y no puede cantar una melodía. Está mejor en las arenas de Dune”, sentenciaba Barry Hertz, crítico del Globe and Mail hace unos días en Rotten Tomatoes. Otras miradas, como de la periodista Wendy Ide del medio británico Observer destacan precisamente lo contrario: “La frescura con la que Timothée Chalamet interpreta al personaje central, aportando una inocencia pícara y una energía ágil y desenfadada a uno de los misántropos más famosos de la literatura infantil, funciona bastante bien”.
Entre el público el éxito es rotundo. La película consiguió recaudar más de 43,2 millones de dólares en su primer fin de semana, cuando ni siquiera se había estrenado en Estados Unidos. En países como Reino Unido, se ha convertido en el mejor estreno del año detrás de Barbie.
Tal es el éxito, la nueva película ya tiene hasta su propia adaptación a libro. Alfaguara Infantil y Juvenil es la responsable de publicar en España WONKA, la novela escrita por la autora infantil Sibéal Pounder y basada en el filme de Warner Bros Pictures. “Charlie y la fábrica de chocolate fue un texto fundamental cuando yo era niña y tengo un gran recuerdo en mi infancia. Ha sido un proyecto muy especial en el que trabajar, el guion es tan mágico. Ha sido muy divertido adaptarlo para que los niños lo devoren en forma de libro”, reconoce la autora.
La fantasía de Matilda
La nueva película de King pasa a formar parte del nuevo universo Dahl, del que son protagonistas también las adaptaciones más recientes de Matilda (escrito originalmente en 1988). Habrá pocos millennials que no hayan disfrutado de la película de 1996 dirigida por Danny DeVito. Protagonizada por una joven Mara Wilson, el filme nos contaba la historia de Matilda Wormwood, una niña genio que desarrolla habilidades psicoquinéticas que termina utilizando contra su familia y la directora de su colegio.
En 2010, el escritor británico Dennis Kelly adaptó la obra a un musical con la letra y música del compositor Tim Minchin. El fenómeno Matilda acababa de empezar. Tres años después, se estrenaba la obra en Broadway, que fue todo un fenómeno en Estados Unidos con más de mil actuaciones.
La ola llegó a España el año pasado, cuando Matilda, el Musical, se estrenó en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid bajo la producción de SOM Produce. La primera temporada tuvo más de 250.000 espectadores y en septiembre se inauguró la segunda. El espectáculo se ha adaptado después de conseguir 100 premios internacionales, entre los que destacan 7 Premios Oliver, 5 Tony y 5 Drama Desk. “Lo más difícil de esta adaptación es la combinación entre dos tonos: el cómico y humorístico, rozando el cómic, de los compañeros de clase de la protagonista y el naturalista o realista de Matilda y la señorita Honey”, explica David Serrano, director y adaptador de Matilda, el Musical.
En 2022 Netflix también se hizo eco del poder de esta pequeña genio. La película Matilda, de Roald Dahl: El musical siguió alimentando la historia creada por el novelista en el siglo XIX. Como ya ha ocurrido con Wonka, el universo de Matilda también tiene su propia adaptación a libro ilustrado de la mano de la ilustradora Sarah Walsh y Alfaguara. Esta niña inteligente y pícara ha dejado de ser únicamente un icono pop para los niños y niñas criados en los 90. Ahora las nuevas generaciones también tienen como referencia a esta niña carismática, capaz de rebelarse contra las injusticias.
La polémica por el lenguaje de sus obras
Son muchos los éxitos del escritor Roald Dahl en el campo de la literatura infantil. Las lecciones morales y los personajes de sus obras consiguieron conectar con niños y niñas de todas las edades. Sin embargo, sus cuentos no se han librado de la polémica.
En 2022, la editorial británica Puffin Books decidió reescribir los libros de Dahl para eliminar ciertos términos ofensivos. Palabras como “gordo” fueron sustituidas por otras como “grande”. Insultos o expresiones despectivas como “cara de caballo” o “estúpido” fueron directamente eliminadas, así como descripciones sobre el género, la raza y otras cuestiones que pudieran herir sensibilidades.
La editorial incluyó un mensaje aclaratorio en las primeras páginas de los libros para justificar estos cambios: “Las palabras importan. Este libro se escribió hace muchos años, así que revisamos el lenguaje de forma periódica para asegurarnos de que cualquier persona pueda seguir disfrutándolo a día de hoy”.
Entonces se armó un gran revuelo. ¿Tenía sentido modificar estas palabras o eran un ejemplo de censura contra el autor y su obra? La editorial Alfaguara, propietaria de los derechos en habla hispana de la obra de Dahl, comunicó que no tenía intención de retocar las ediciones en español.
Roald Dahl murió en 1990, pero sus historias, sus personajes y sus mundos siguen vivos pese a la polémica.