María Velasco lleva el acoso escolar al teatro: "Los neutrales están del lado del abusón"
La dramaturga estrena Mantener fuera del alcance de los niños, una obra autobiográfica que aborda el bullying pero pone el foco en el trauma infantil y el terror de la exclusión.

Madrid-
Decía John Banville que lo peor que le puede pasar a un autor es haber tenido una infancia feliz. Concretamente, el novelista irlandés consideraba que el escritor necesita el trauma porque de la herida "brota el arte". María Velasco (Burgos, 1984) ha escarbado en su niñez, en las miradas de desprecio en el patio del colegio, en los abusones y en quienes miraban hacia otro lado, cuya complicidad por omisión dolía tanto como el hacha de los verdugos.
"Saquear mi infancia es como saquear una tumba", dice ella sobre las tablas del Teatro de la Abadía. "Nos construimos a partir de nuestros recuerdos, y yo voy a construir algo como un museo de cera de la infancia".
María Velasco es la protagonista de Mantener fuera del alcance de los niños, pero también la autora del texto y la directora de una obra en la que la acompañan el cantaor Al-Blanco y el bailarín Mario Patrón. Un relato en primera persona sobre "el terror de la exclusión y el sentimiento de no pertenecer", en el que la galardonada con el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2024 se retrotrae a su infancia en un aula de educación especial.
Yo me sentí muy protegida en el aula de educación especial
"Yo allí me sentía muy protegida, porque mis compañeros eran personas frágiles y vulnerables, por lo que estaba más arropada". Los problemas, reconoce la dramaturga, surgieron antes y continuaron después. "Nunca me diagnosticaron. Visto con la perspectiva del tiempo, padecía ansiedad social, porque tenía dificultades para estar en el grupo, tanto en el aula como, sobre todo, en el patio. Sufría verdaderos ataques de pánico, pero en mi clase social no se contemplaba ir a un psicólogo infantil".
Entre aquellas cuatro paredes, la hermana Paula atendía, pese a que carecía de formación específica, a "niños en riesgo de exclusión, con problemas de aprendizaje, que no hablaban español, con síndrome de Down o, simplemente, gitanos". Ella también los califica como "elementos perturbadores y molestos que no se atenían a un criterio delimitado: un totum revolutum".
El colegio, más allá de enseñarnos, también nos adiestra y nos domestica
A lo largo de la entrevista, María Velasco lanzará frases duras. Por ejemplo: "El colegio, más allá de enseñarnos, también nos adiestra y nos domestica".
Sin embargo, quiere dejar claro que la obra no es una arremetida contra el profesorado, que ahora mismo mantiene un pulso con la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, quien se niega a mejorar unas condiciones laborales que redundarían en una enseñanza de mayor calidad. "Las escuelas están a la altura de los recursos económicos que tienen, pero asistimos al desmantelamiento de la educación pública", denuncia. "Hoy sí se aborda la inclusión y hay profesionales concienciados, aunque fallan las ratios de alumnos por aula, porque si hubiese menos estudiantes podrían ser atendidos con más dedicación".
En realidad, comenta que el colegio también domestica para justificar la presencia de Mario Patrón sobre el escenario, un actor muy físico pero, sobre todo, un performer. "El teatro sigue ejerciendo el derecho a la reunión y necesita la presencia inalienable de los cuerpos. Frente a la metodología ordinaria y al fracaso escolar, contrapongo una educación emotiva y muestro un cuerpo que desafía esa fábrica de identidades en la que a veces se convierte el colegio a nivel de género, sexualidad o comportamiento. Eso es lo que quería investigar a través de la corporalidad de Mario Patrón".
Los quejíos de Al-Blanco, claro, remiten a sus compañeros gitanos. "En los noventa eran muy discriminados. Siempre se les ha exigido la integración, que hoy está en tela de juicio. O sea, ¿una minoría debe integrarse en la mayoría y asumir sus creencias y sus costumbres, sean buenas o no, por la fuerza? Eso es una forma de colonialismo, pero con el vecino", explica la dramaturga, quien pretende rendirles un homenaje "porque me sentí muy arropada y adoptada por la mayoría gitana que había en el aula de necesidades educativas especiales". Años después, vuelve a abrazarlos a través del cante de Al-Blanco.
El que no se atiene a una norma y no está dentro de una hegemonía dominante está condenado casi a ocupar los espacios marginales
Su hermana mayor es profesora de la pública y le cuenta los problemas a los que se enfrenta cada día. "Mantener fuera del alcance de los niños no es un ataque contra la educación, porque sería ridículo”, insiste. “Sin embargo, creo que en la escuela hay patrones casi eugenésicos. El que no se atiene a una norma y el que no está dentro de una hegemonía dominante está condenado casi a ocupar los espacios marginales. Y eso se multiplica y se amplifica ya en la vida adulta".
La otra hermana, Paula, era una monja, porque la dramaturga estudió con las franciscanas. "Paradójicamente, siendo yo atea, guardo un recuerdo entrañable de aquella época. Hoy parece que todo es tecnocracia, meritocracia, competitividad y capitalismo insuflado a los menores. En cambio, ellas me hablaban de valores que para mí han sido importantes en la vida, como la empatía y la solidaridad", afirma María Velasco, quien advierte de que "la obra no pone el foco en el bullying, sino en los procesos de inclusión y de exclusión que se producen desde la escuela y que luego continúan". Es decir, "cómo se diferencia y se marca un caminito estrecho para lo que se considera normal y para lo que se considera anómalo, anormal o subnormal".
No obstante, sobre el escenario apunta a los cómplices en la sombra y los llama tibios. "Cuando hay una amenaza y un liderazgo tóxico, declararse imparcial implica alinearse con el poderoso y la toxicidad. Eso se refleja a pequeña escala en un aula, donde los neutrales ante el acoso están del lado del abusón. Y también lo vemos en el terreno político, donde hoy ser neutral es estar a la sombra del auge del fascismo".
Mantener fuera del alcance de los niños, que se representa en el Teatro de la Abadía de Madrid hasta el 22 de noviembre, también habla del "apego ansioso", de la "crueldad en manada", de los niños y niñas trans que "no podían salir del armario", de "hacer sentir como un monstruo y de la seducción de lo monstruoso", de tantas cosas… pero ¿de qué?
Las escuelas están a la altura de sus recursos económicos, pero asistimos al desmantelamiento de la educación pública
"Yo quería hablar del trauma como terror, del tipo de adulto en que nos convertimos y de qué hacemos con esos traumas y terrores de la infancia. Por otra parte, también me interesa mucho la idea del monstruo como aquello que desafía lo canónico y lo normativo. Ya en la niñez reconocemos monstruos: el gordo, el flaco, el que rompe con las expectativas del género… Es decir, el monstruo como alguien que está desafiando las jerarquías y las expectativas, así como el canon conductual que intenta imponer la escuela". Por eso, la dramaturga apela a "la necesidad de esos elementos diversos y casi anómalos como contrapuntos a una normalidad que, por otra parte, está bien enferma".
También el monstruo de Carrie, aunque en este caso la regla del personaje de Stephen King es la perimenopausia de la protagonista de la obra. "El arte articula una justicia restaurativa y simbólica. Y yo, más que vengarme, he movido las palabras, los símbolos y los traumas para resignificarlos". Una justicia, pues, telequinética.
"El terror es el trauma", escribía María Fernanda Ampuero. O sea, las vivencias personales, sobre todo de cría. ¿Hay alguna que se calle la dramaturga? ¿Algo de su infancia que todavía no se atreva a contar?
Cita a Ana María Matute: "La infancia es más larga que la vida".
Luego, a Ocean Vuong: "La infancia es solo una jaula que se ensancha como esta luz del sol".
Al fin, confiesa: "Vamos descubriendo y redescubriendo nuestra infancia a medida que tenemos la oportunidad de envejecer. Estoy segura de que en mi obra volveré una y otra vez a ella para explicarme la adulta que he llegado a ser o la que quiero ser".



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