El Benidorm Fest vuelve renovado: sin la presión de Eurovisión, tras la primera semifinal ya hay favoritos
Nueve artistas han iniciado la carrera por un botín de 100.000 euros y viajes de promoción exterior, con Kenneth entre los finalistas destacados.

Benidorm--Actualizado a
La noche de ayer se encendieron los focos en el Palau d'Esports l'Illa y, por primera vez en el Benidorm Fest, sin el horizonte de una final internacional que justifique los nervios. A las 22.50 horas, nueve nombres propios se han lanzado a la arena para demostrar que merecen el reconocimiento de un certamen que termina el sábado y rompe el vínculo tradicional con el Festival de Eurovisión.
En este concurso, en el que España se mira a sí misma, el botín se ha vuelto material y simbólico. Ya sin bandera que defender en Viena, el premio económico asciende a 100.000 euros para el ganador y, en un gesto de justicia poética para los eternos olvidados, otros 50.000 para los compositores, que suelen quedarse a la sombra de los focos.
Nuevas reglas del juego
No es el único "caramelo" para compensar la falta de pasaporte. En la rueda de prensa previa al arranque del Benidorm Fest este martes, Melanie Parejo —directora de Música para el Sur y Este de Europa en Spotify— ha anunciado que el elegido podrá viajar a Estocolmo para grabar un single en la sede oficial de la plataforma, con el mismo equipo que han usado artistas de la talla de Ed Sheeran o Loreen.
Además, Parejo se ha mostrado contenta sobre el rendimiento de la playlist oficial del concurso: “El rendimiento de las escuchas ha alcanzado un 180% de crecimiento”.
También Ignacio Meyer, presidente de Univision Televisa, que ha calificado el certamen como un “evento de primer nivel” que merece el impulso internacional de la empresa de medios en español más grande del mundo.
En paralelo, ha anunciado otro trofeo que será otorgado este 14 de febrero y que brindará a la persona elegida la oportunidad de viajar a Miami para promocionar su carrera, visitando todos los platós de televisión, radio y plataformas digitales de la cadena —que ya colaboró con RTVE trayendo a Sevilla la celebración de Los Grammy Latinos—.
Seis billetes para la final
Con este despliegue de incentivos sobre la mesa, la competición puramente musical ha dejado sus primeras sentencias. Tras una gala que midió las fuerzas de nueve propuestas, el televoto y el jurado ya han seleccionado a seis de los doce nombres que pelearán por el cheque, el billete a Miami y el single en Estocolmo.
Kenneth ha ratificado su condición de favorito en redes sociales, sellando su pase junto a Tony Grox & LUCYCALYS y KITAI tras convencer a partes iguales al público y al jurado. También han obtenido ese doble reconocimiento dos participantes que pueden presumir de apellidos con solera: Izan Llunas y Mikel Herzog Jr. El nieto de Dyango y el hijo del que fue integrante de los Cadillac han demostrado que, en Benidorm, el linaje también suma. Y María León & Julia Medina han logrado la épica de ser blindadas por el voto popular, a pesar de que el jurado no las tenía en su hoja de ruta inicial.
Para llegar a este veredicto, el festival se apoya en una ingeniería de voto meticulosamente diseñada. El jurado profesional, capitaneado por el director de RNE Roberto Santamaría, representa la lógica de la industria y el 50% de la decisión final. El televoto mide el fervor del fandom y pesa un 25% y el panel demoscópico intenta “corregir sesgos” a través de un grupo de 350 personas seleccionadas bajo criterios estadísticos (edad, sexo, etc.) que intenta reflejar la demografía de la población española y producir una “opinión media”.
Más allá de los nombres propios y de la aritmética del consenso, la noche fue una celebración de la marca Benidorm, que cumple cinco años instalada en el imaginario colectivo y que ha logrado estatus de gran evento.
Con un “buenas noches” en todos los idiomas cooficiales y un saludo inclusivo de rigor, el trío formado por Javier Ambrossi, Jesús Vázquez e Inés Hernand ejerció de maestro de ceremonias en una gala que ha sabido mirar al pasado para reafirmar su presente.
El momento de nostalgia circular lo protagonizó Alaska, que regresó al escenario del Palau luciendo el mismo vestido con el que presentó la primera gala del concurso, hace un lustro: un guiño estético para recordar que, aunque las reglas hayan cambiado, la esencia sigue siendo la misma.
Porque al final, el éxito de la marca Benidorm se mide, este 2026, en su capacidad para ignorar el vacío que deja la ausencia de un escaparate en Europa. Con un impacto mediático que el año pasado alcanzó los 243 millones de euros y un programa volcado con actividades culturales y gastronómicas, el Benifest ha demostrado que ya no necesita Eurovisión.
La victoria este sábado será, por primera vez, un destino en sí mismo donde los premios, económicos y simbólicos, compensan el aislamiento de un festival que ha decidido que es suficiente con gustarse a sí mismo.

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