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David Sylvian, una noche con el hombre sin pasado

El compositor británico actúa hoy en Madrid, una nueva parada en su camino artístico y espiritual.

ABRAHAM RIVERA

Sabedor de la distancia que está empezando a tomar su repertorio en su nueva manera de afrontar la música, David Sylvian ha decidido despedirse, en un ambiente intimo, de clásicos como Brilliant Trees, Ghosts, Orpheus o Wanderlust. Por ello, y al contrario de su anterior gira, A Fire in the Forest, esta vez no sólo se hace acompañar de los visuales de Takagi Masakatsu y de su hermano y batería Steve Jansen, tambien habrá sitio para tres músicos más: Keith Lowe al bajo, Takuma Watanabe al piano y Theo Travis a la flauta.

La historia de David Sylvian comienza en 1982 tras la ruptura de Japan, grupo clave para entender la evolución del sonido inglés de comienzos de los ochenta. Jugando con el glam y con propuestas cercanas a los nuevos románticos, Sylvian sabe ofrecer algo más complejo con influencias que van de la ópera a la vanguardia neoyorquina del momento.

Pero es en su obra en solitario donde mejor se puede apreciar una evolución de un sonido único que bebe de fuentes como el zen, el budismo y el yoga, así como de una estimulante mezcla de jazz y pop.

Colaboraciones estelares
Son sus innumerables colaboraciones junto a Robert Fripp (King Crimson), Ryuichi Sakamoto (Yellow Magic Orchestra) o Holger Czukay (Can) las que le permiten seguir profundizando en una forma particular de enfrentarse a la composición.

Brilliant Trees (1984, Virgin) es el comienzo de una obra que no parará de investigar en esa relación bastarda entre el jazz, el pop y la vanguardia, dando como fruto una obra tan excitante y laboriosa como los trabajos de David Tibet o Brian Eno. Sylvian tiene en Secrets of the Beehive (1987, Virgin) uno de sus estudios mas elocuentes y sencillos de esta primera época, en la que innovación y sencillez se entremezclan para crear atmósferas de meditación y reflexión próximas a una forma de vida que esta empezando a desarrollar: el budismo.

Rompe con su sello
Dead Bees on a Cake (1999, Virgin) es el colofón a una primera etapa que muestra a un Sylvian más trascendental y meditativo que nunca, un artista imbuido en “el camino del amor perfecto”.

En torno al año 2002 Sylvian toma una decisión determinante en su carrera: rescinde su contrato con Virgin y se anima a formar su propio sello, Samadhi Sound. En la tradición hinduista y budista, samadhi es un estado de conciencia espiritual mediante el que se intenta alcanzar la unidad con el cosmos y con la divinidad. Un estado en el que se priorizan el recogimiento y la contemplación.

Este dato es clave para entender el devenir del sello. La primera referencia es Blemish (2003, Samadhi Sound), disco que cuenta con las colaboraciones de Derek Bailey y Christian Fennesz. Sylvian penetra y explora el uso del ordenador y el procesamiento digital de la guitarra de Bailey. Composiciones intrincadas que bordean el riesgo y las texturas menos convencionales, un lugar de tránsito que se lanza a explorar con los ojos cerrados, sin esperar ningún triunfo y del que sale más fortalecido que nadie en ese momento.

Un disco singular
Blemish es celebrado como algo singular, su propuesta de invitar a dos de las personas mas influyentes dentro de la improvisación y la electrónica da sus frutos y le hacen ver con claridad en un camino de independencia alejado de las grandes compañías.

Cada nuevo disco de Sylvian a partir de ese momento ha sido un paso más en la contextualización de las nuevas tecnologías y en su manera de trascender el mundo. Esta noche tendremos a los dos Sylvian: a aquel que dotó al pop de nuevas texturas, y al que ha decidido superar las barreras del mundo material para poder vivir en armonía.

Tras suspender la semana pasada su actuación en San Sebastián por enfermedad, la gira The World Is Everything, como se llama este tour de David Sylvian, llega hoy al Teatro Albéniz de Madrid, a partir de las 20.30 horas.

DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Ryuichi Sakamoto
Una buena forma de calibrar la calidad de un artista es echar un vistazo a sus colaboradores. Basándonos en esta clave, David Sylvian sería un fuera de serie. En 1982, justo en la transición entre Japan y su carrera en solitario, vio la luz su primera colaboración con Ryuichi Sakamoto, el disco ‘Bamboo Houses/Bamboo Music’.

Christian Fennesz
Músico austriaco, de los más respetados en la escena de vanguardia de los últimos años, Christian Fennesz ha brillado con sus creaciones atmosféricas que mezclan sonidos electrónicos con los de una guitarra eléctrica. Sylvian le llamó, junto al guitarrista de vanguardia Derek Bailey, para grabar su disco ‘Blemish’. 

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