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My Lai: crueldad extrema

Se cumplen 40 años de la masacre en la que el Ejército de EEUU mató a cientos de civiles después de ocupar su aldea

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El pasado 16 de marzo se cumplieron 40 años de la masacre de My Lai, la aldea vietnamita donde las tropas estadounidenses mataron entre 300 y 500 civiles –todavía no hay cifra oficial– en uno de los peores episodios de la Guerra de Vietnam (1965-1975).


Aquella aciaga mañana, los soldados de la compañía Charlie llegaron a un pequeño pueblo –situado en la región survietnamita de Son My– enfadados y frustrados. En los tres meses que llevaban desplegados en el país asiático habían sufrido cuantiosas pérdidas.


Su misión en esta parte del país era encontrar y acabar con el batallón 48 del ejército del Vietcong, las guerrillas comunistas que operaban en Vietnam del Sur. Es decir, una de tantas operaciones de búsqueda y destrucción a las que los marines norteamericanos estaban habituados. Dos meses antes de esta nefasta acción, Vietnam del Norte y el Vietcong había lanzado la exitosa Ofensiva del Tet, con la que consiguió acorralar a las fuerzas estadounidenses.


La compañía Charlie no encontró nada. Desesperada, comenzó a disparar indiscriminadamente a la población civil, incluyendo a ancianos, mujeres y niños. Todo ocurrió en cuatro horas. “Esto es lo que nos habíais pedido y aquí lo tenéis”, dijo el oficial al mando, el teniente William Calley.


El escándalo y su repercusión
No se supo nada de la matanza hasta más de un año después, cuando el periodista Seymour Hersh publicó un relato detallado de los hechos gracias al testimonio de un veterano de guerra, Ron Ridenhour, que había escuchado las historias de algunos de los soldados que perpetraron la matanza.


Tras el escándalo, la Comisión Peers se encargó de averiguar los detalles de la matanza. Tras más de 400 testigos y 20.000 páginas de declaraciones, el equipo del general William R. Peers encontró todo tipo de abusos en un ejército sumido en el más duro caos de Vietnam. Entre sus conclusiones narró cómo el 16 de marzo se cometieron violaciones, torturas y todo tipo de atrocidades, y reconoció que los altos mandos estaban al corriente y que no hicieron nada por denunciar los hechos. También recomendó que se atribuyeran responsabilidades a 28 oficiales. La lista se redujo a 14. Al final, no pasó nada.


Por aquel entonces, los militares ya habían concluido, en una serie de juicios secretos, que el único responsable era el teniente Calley, al que se le acusó de 109 asesinatos en septiembre de 1969. Calley salió de la cárcel tres días después por orden del recién elegido presidente Richard Nixon, y cumplió su condena en arresto domiciliario. Cinco años más tarde,en 1974, fue finalmente liberado y expulsado del ejército, reciclándose en el negocio de los seguros. La masacre aún está muy presente entre los vietnamitas. Más de un millar de personas acudieron el pasado 16 de marzo a la pequeña aldea para recordar los 40 años de la tragedia. “No tenemos odio”, dijo Nguyen Hoang Son, el vicegobernador de Quang Nsai, provincia donde ocurrió todo. “Hacemos un llamamiento a la solidaridad para defender la paz, defender la vida y recordar al mundo que no debe olvidar la matanza de My Lai”.