Azcón se radicaliza en busca de votos de Vox
El PP se lanza a por los electores indecisos con una estrategia de abrasión contra la candidata socialista, Pilar Alegría, a la que vinculan continuamente con Paco Salazar.
Feijóo y Azcón, que no tienen ni mucho menos asegurado su objetivo de los 30 escaños, siguen en el cierre de campaña el esquema de los últimos días: ataques al PSOE y "voto útil" contra Vox.

Zaragoza-
Jorge Azcón ha usado fundamentalmente dos camisetas durante la campaña electoral. La camiseta antiSánchez y la camiseta del voto útil frente a Vox. Cada vez con más decibelios a medida que han ido pasando los días, el candidato del PP ha embarrado su choque con el PSOE de Pilar Alegría para ponerse a la altura de la beligerancia de la extrema derecha contra Pedro Sánchez. Y, al mismo tiempo, tanto él como Alberto Núñez Feijóo han escenificado públicamente las chispas que saltan con Vox. Todo ello, para competir por el voto enfadado con el Gobierno central. El último tirabuzón es cristalino. Vito Quiles y Los Meconios han sido los encargados de amenizar el cierre de la campaña popular.
El acto, celebrado en la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza, ha seguido el esquema de los últimos mítines: Sánchez como protagonista, estrategia de abrasión contra Alegría y dardos envenenados a Vox. Azcón ha dividido su intervención en descalificar a la candidata socialista, a la que ha tachado de "mentirosa" y de la que ha dicho que está "inhabilitada" para ser presidenta de Aragón, y arremeter contra Vox. Cero sorpresas. "Escuché al populista Abascal, que nos llama estafadores, diciendo que hay formaciones que hablan del voto útil. Claro, el del PP es el voto útil y el tuyo, el inútil", ha aseverado.
También Feijóo, que ha intervenido después de Azcón y antes de Quiles, se ha referido varias veces a Sánchez. "Cada voto que no va a Azcón es una alegría inmerecida para él", ha deslizado antes de calificarlo como el presidente español "más inmoral".
El objetivo del PP desde el principio de la campaña es alcanzar los 30 escaños. Ese sería el mejor resultado de una candidatura popular en la historia de las autonómicas aragonesas y, además, es el número mágico que podría dar la posibilidad a Azcón de gobernar sin Vox, una formación, liderada en Aragón por Alejandro Nolasco, que rompió con él después de acordar un gobierno conjunto en 2023. Teniendo en cuenta que la mayoría absoluta está en los 34 diputados, alcanzando los 30 —siempre y cuando Aragón Existe se mantenga en tres y el PAR no desaparezca— Azcón podría pivotar en sus negociaciones electorales y evitaría depender exclusivamente de Abascal. No obstante, bastantes de las encuestas publicadas le dan menos.
Y es una estrategia que no puede calificarse de velada. Para muestra, dos respuestas del candidato popular a dos preguntas en la entrevista que ha publicado El Mundo este viernes. Se entienden mejor juntas. "El resultado que más incordia, que más fastidia y que más jode a Sánchez el domingo es una victoria del PP", dice por un lado. "Hay mucha gente que está enfadada y tenemos que explicarles que el cabreo puede servir para gritar como Vox o para ser útil como el PP", abrocha por otro.
Pero lo cierto es que esa sobreactuación que critica el candidato popular a Vox ha ido imponiéndose poco a poco también en los mítines del PP. La campaña empezó dura, pero sin sobrepasar ciertos límites. Antes de comenzar el debate que organizó El Periódico de Aragón el pasado miércoles, el propio Azcón agradeció el tono que mantuvieron los candidatos en los anteriores en RTVE y Aragón TV. El popular y Pilar Alegría también se enfrentaron en un cara a cara que terminó siendo utilizado como un arma arrojadiza contra Azcón por parte del ultraderechista Nolasco, que le recriminó no haber sido lo suficientemente duro con la socialista.
En el PP no han querido que ese mensaje calara en el votante indeciso aragonés y el tono de Azcón se ha extremado en la segunda mitad de la campaña. Si, al principio, su tema preferido para atacar a Alegría fue la financiación autonómica que está promoviendo el Gobierno, al final ha sido la figura de Paco Salazar. En una atención a medios que ha ofrecido en Zaragoza la mañana de este último día de campaña, se ha referido incluso a la portada de ABC de este viernes, en la que el periódico asegura que Salazar habría participado en la campaña aragonesa, algo que los socialistas niegan en rotundo. De hecho, el PSOE ha informado de que está trabajando una demanda contra dicho medio. En el mitin de por la noche, Azcón ha vuelto a repetirlo.
El camino que ha transitado Azcón ha sido el de la radicalización. Sus últimos movimientos, incluido el de introducir en su campaña a la figura de Vito Quiles, busca extender su marca tan a la derecha como sea posible ante los buenos resultados que pronostican los sondeos para Vox. La extrema derecha podría pasar en Aragón de los siete hasta los 12 escaños. Para el popular, lograr treinta sería el éxito absoluto: mejor resultado de la historia de Aragón para el PP y la seguridad de haber hecho los deberes en un contexto de pujanza de Vox. Y si Teruel Existe y el PAR se mantienen, la capacidad de negociar el ejecutivo más allá de Abascal.
Nacionalización de la campaña
La campaña, con todo, ha tenido un marcado carácter nacional a pesar de que en sus primeros compases fue precisamente el "servilismo" a los intereses nacionales la principal crítica que hicieron los candidatos de CHA, Teruel Existe o el PAR a PP y PSOE. Esa es una de las grandes diferencias entre las elecciones extremeñas de diciembre del año pasado. En Aragón hay partidos regionalistas fuertes que han afeado constantemente el perfil nacional de las candidaturas de Alegría y Azcón.
Pero el PP ha jugado a ese juego sin ambages. Solo así podía Azcón pelear a Vox el voto antiSánchez. Además, la presencia de Feijóo y de la marca PP en la campaña han sido constantes. El líder del PP ha ofrecido mítines junto con Azcón en Calanda, Binéfar, Figuerelas, Calatayud o Zaragoza. Hay que recordar que en Extremadura no apareció en ninguno junto a María Guardiola. En Aragón ha desembarcado durante la campaña incluso Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, algo que no ocurrió en ningún momento en tierras extremeñas. El candidato de CHA, Jorge Pueyo, llama a Azcón "el pequeño aprendiz de Ayuso".
Otra de los grandes temas de la campaña esgrimidos contra el popular ha sido la del modelo "privatizador" y "extractivista" —el hecho de que Aragón sea "el granero y la batería de España"— que las izquierdas le critican. El argumentario de Azcón ha ido, evidentemente, por la dirección contraria. El principal reclamo de su campaña han sido la construcción de viviendas y las inversiones extranjeras en la comunidad, con especial atención al mercado de la energía y los controvertidos centros de datos.
Enganchón público Feijóo-Abascal
Sí que ha sido parecido a Extremadura, en cambio, el repunte de las hostilidades entre PP y Vox en el tramo final de la campaña. En este caso, con acusaciones de guerra sucia incluidas. El intercambio más crudo ha tenido lugar en la red social X. Los protagonistas, claro, los partidos a nivel nacional. Todo partió de la filtración de un audio que publicó también ABC en el que se escucha a Ana Pilar González del Cacho, actual jefa de gabinete de la presidenta de las Cortes de Aragón, cargar contra Abascal en una conversación privada con el candidato de Vox. "Menudo conocimiento de España tiene Abascal. No tiene ni puta idea, es un puto basto", decía González del Cacho.
Abascal, en un acto de campaña, ha acusado al PP de "hacer la guerra sucia a Vox a través de sus terminales mediáticas". El partido colgó el mensaje en X. Más tarde, los populares, desde su propia cuenta de esa red social, respondieron así: "Hasta aquí hemos llegado. No es Génova quien llama inútil o puto basto al presidente nacional de Vox. Quien critica a Santiago Abascal es gente de su partido a la que aún hoy tiene en nómina. Que no focalice ni sus complejos ni las miserias de su partido en el PP".
¿Y después del 8F?
Sin embargo, existen muchas probabilidades de que unos y otros tengan que envainar las espadas después del domingo. En estos momentos, el escenario más probable es uno en el que la única salida para Azcón si quiere ser presidente sea un pacto con Vox, por lo que cabe esperar una rebaja de las tensiones tras el 8F. A nivel programático, el PP ha demostrado que a lo largo y ancho del territorio español no tiene problemas en ponerse de acuerdo con la extrema derecha.




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