¿Hay agua en la piscina de los centros de datos que impulsa el PP en Aragón?
Azcón ha activado un mecanismo para agilizar los trámites administrativos y, más adelante, reducir la carga fiscal para la ejecución de 13 proyectos de centros de datos en Aragón desde que es presidente.
Mientras que el candidato 'popular' ve en ellos una mina de oro, las izquierdas aragonesas muestran sus reservas. Podemos-Alianza Verde los rechaza abiertamente y el resto discrepa con el modelo.

Zaragoza--Actualizado a
Los centros de datos son infraestructuras diseñadas para alojar sistemas informáticos capaces de almacenar, procesar y distribuir grandes cantidades de información digital. Podrían definirse como lugares —porque, en efecto, son edificios— llenos de servidores que proporcionan potencia internáutica a empresas y usuarios. Y en Aragón y su campaña electoral son todo un tema. Si se cumplen las inversiones en el territorio que ha anunciado Jorge Azcón, la comunidad se posicionaría como "el tercer mayor mercado de centros de datos de Europa", de acuerdo con un informe que publicó la Fundación Basilio Paraíso en agosto de 2025. Sin embargo, son muchas las dudas que planean sobre la cuestión y, en mayor o menor medida, todas las formaciones de izquierdas han expresado sus reservas.
Muchas preguntas. ¿Por qué se va a instalar un gran número de centros de datos en Aragón? ¿Cuántos, exactamente? ¿Qué los atrae? ¿En qué beneficia a los aragoneses? ¿Quién está a favor y quién en contra? ¿Cuántos recursos hídricos van a consumir? ¿Y energéticos? ¿Tiene capacidad la región para asumirlo? ¿Van a crear tantos puestos de trabajo como dice Azcón? ¿El precio será demasiado alto? En definitiva, ¿hay agua en la piscina de los centros de datos que está impulsando el PP?
Quizá la primera incógnita que hay que resolver sea el número. Hay tres cifras de referencia. Por un lado, en estos momentos hay tres centros de datos —todos de Amazon— en funcionamiento en la comunidad. Por otro, Público ha solicitado al PP de Aragón los datos de los que están por venir. Hoy por hoy, hay hasta 13 proyectos a los que se les ha concedido la declaración de interés autonómico y general de Aragón (DIGA), que genera un escenario administrativo más fácil para su implantación y que es el primer paso para que cada uno de los proyectos se convierta en un plan de interés general de Aragón (PIGA), que, entre otras cosas, exime a los proyectos con ese estatus del pago del impuesto de construcciones.
Pero hay otra cifra más. Tanto desde Izquierda Unida como desde Chunta Aragonesista explican que, en total, hay más de 30 centros de datos proyectados en el territorio aragonés, aunque algunos de ellos estarían todavía en una fase muy embrionaria. Y es esa proliferación tan pronunciada la que ha puesto en alerta a las formaciones de izquierdas del arco parlamentario aragonés.
Las empresas e inversores que están detrás de esos proyectos son Amazon, Microsoft, Blackstone, Azora, ACS, Benbros, Repsol, Samca, Box2Bit o Best Wonder Bussines. Según el informe de la fundación antes mencionada, vinculada a Ibercaja, entre todos ellos suman una inversión comprometida de 47.000 millones de euros. El mismo informe habla también de beneficios millonarios para la comunidad. Pero todo ello tiene, a la luz de lo que explican a este medio voces de los distintos partidos, más de un asterisco.
El consumo de agua
Una de las claves para entender el enfrentamiento que están provocando los centros de datos en la campaña electoral es el consumo de recursos que llevan de la mano. Agua y, sobre todo, energía. Pero antes de entrar en harina es útil saber cómo funciona una de esas megaestructuras de computación para entender por qué necesitan tanto esos dos elementos. Lo explica el profesor de la Universidad de Zaragoza Víctor Viñals.
"Toda la energía que entra en un computador [en este caso, cualquiera de los servidores de los centros de datos] se disipa en calor", explica el catedrático de arquitectura y tecnología de computadores en una charla en su despacho de la universidad. Por eso, una parte muy importante de la infraestructura de esos computadores a escala industrial es la refrigeración. Y hay que tener en cuenta que el volumen de energía que consumen los centros de datos para procesar cantidades ingentes de información es muy alta, de manera que necesitan una refrigeración muy cuidada, que en los grandes centros de datos se intenta que no supere el 15% de la potencia total.
El profesor añade, en este punto, que existen dos sistemas para refrigerar las máquinas, que tienen que estar en un ambiente que no supere los 24 o 25 grados para funcionar bien y no colapsar. Es una temperatura aceptada internacionalmente, aunque normalmente las empresas propietarias no dan información acerca de ello. En ese sentido, se les afea un cierto halo de opacidad técnica.
"Todo ese calor que se genera con la entrada de energía hay que extraerlo". Y eso se puede hacer mediante un sistema parecido al aire acondicionado doméstico o mediante un sistema de enfriamiento evaporativo (ahí entra el agua). También existe la posibilidad de combinar ambos. Viñals concreta que la opción del aire gasta más energía y es, en principio, más cara. También apunta que, en el caso del agua, no sirve cualquiera, "sino que tiene que ser lo más pura posible". No es suficiente, por ejemplo, con el agua que se usa para el regadío, sino que tiene que ser agua de la que va por las tuberías de la ciudad. El agua que cualquiera bebe en casa. En caso contrarío habría que "purificarla" en el propio centro de datos y su atractivo económico disminuiría.
Pero, ¿cómo funciona la refrigeración con agua? De una forma muy resumida, como también explica el profesor Viñals, dentro de los centros de datos entran tuberías con agua fría que se calienta cuando se lleva el calor que generan los computadores. Ese agua sale, por lo tanto, a una temperatura superior y se empuja por tuberías a unas torres en el tejado para que pueda enfriarse, tanto por entrar en contacto con el aire exterior como por experimentar algo de evaporación. Esa pequeña parte del agua que se evapora debe restituirse continuamente para que el ciclo vuelva a comenzar y jamás se detenga.
El profesor Viñals, en principio, no ve un problema con el agua circunscribiendo la cuestión a los tres centros de datos que hay actualmente en el territorio aragonés, pero no tiene tan claro qué ocurrirá si se multiplican por diez, tal y como estaría previsto, según lo publicado en medios.
Rechazo activo de Podemos
Durante la campaña electoral, Podemos-Alianza Verde, la candidatura que encabeza María Goikoetxea, se ha posicionado radicalmente en contra de los centros de datos. "Por desgracia, en nuestra comunidad autónoma ya sabemos que padecemos de sequía", explicó en un acto en el que los morados desplegaron, en el zaragozano puente de Santiago, sobre el río Ebro, un cartel que rezaba No a los centros de datos: "Y cuando estén en marcha estos centros, el consumo de agua se incrementará tanto como si se creara una provincia más en Aragón".
"Llegará un momento", insistió la candidata, "en el que tengamos que decidir lo que vamos a hacer con el agua que tengamos: si la utilizamos para regar nuestros campos y hacer un buen uso de ella en nuestros pueblos o si, por el contrario, la vamos a utilizar para regar a multinacionales como Microsoft o Amazon".
El consumo de energía
Pero, más allá del agua, el consumo de energía también puede ser un talón de Aquiles reseñable. "Es lo más importante", remarca también en conversación con Público Jesús García Usón, responsable de modelo productivo y ecologismo en Izquierda Unida Aragón. "La materia prima de los centros de datos es la energía", explica, "y vienen aquí porque tienen energía barata y, cuando, por lo que sea, hay un momento de escasez de energías renovables, también pueden tirar de la energía segura".
Para ilustrar la cantidad de energía que consumirían los alrededor de 30 centros de datos proyectados, el de IU propone una comparación. "Ahora", señala, "en Aragón se consumen anualmente unos 10.000 gigavatios-hora; Catalunya, que es la comunidad que más consume, se fue en 2024 a los 41.000 gigavatios-hora... Pues bien, con los centros de datos estaríamos hablando de un consumo de 55.000 gigavatios-hora". El quíntuple de lo que consume hoy Aragón.
A continuación, García Usón echa la mirada hacia EEUU y recuerda que Azcón ha calificado, alguna vez, a Aragón como la "Virginia europea". Efectivamente, Virginia es uno de los estados del país norteamericano con más densidad de centros de datos. "¿Y qué ha ocurrido allí?", pregunta. "Que el precio de la energía se ha disparado", responde. Según un análisis de Bloomberg, en las zonas cercanas a los centros de datos las facturas de la luz aumentaron hasta un 267%. Y recuerda que, en el caso de Aragón, no afectaría solo a la comunidad, sino que la repercusión sería estatal, toda vez que España es un mercado eléctrico único.
Con todo, IU no está en contra —tampoco Sumar— de los centros de datos, pero sí desconfían del modelo "de libre albedrío del mercado" que, insisten, propone Azcón. Lo que consideran fundamental es que se pueda llegar a una conclusión de "cuántos centros de datos hacen falta" y "para qué". Por eso, lo que creen que hay que hacer es una moratoria para que no empiecen a construirse ya esos centros y generar una comisión de trabajo en las Cortes de Aragón —ya se constituyó una, pero decayó con la convocatoria electoral— para estudiar y, después, poner negro sobre blanco la información y las conclusiones.
Es una posición parecida a la que defienden en Chunta Aragonesista o Aragón Existe. En sus entrevistas para Público, tanto Jorge Pueyo como Tomás Guitarte defendieron repensar el modelo. "Los centros de datos son el nuevo trasvase", expuso Pueyo: "Esas infraestructuras no son malas de por sí, pero proyectar 30...". Para el candidato de CHA, Azcón está vendiendo Aragón a cachos al oligopolio eléctrico y a las multinacionales estadounidenses.
La misma postura de cautela defienden en el PSOE de Aragón. "No estamos radicalmente en contra de los centros de datos", apuntan los de Pilar Alegría, "pero exigimos al Gobierno de Aragón y a las empresas que expliquen el consumo real tanto de energía como de agua para asegurar que no hipotecan el futuro desarrollo de Aragón". Además, añaden que en su programa han incluido la necesidad de que los centros tributen "proporcionalmente a los recursos que consumen".
¿Los centros de datos darán trabajo?
Otro de los grandes interrogantes es el número de puestos de trabajo que generará el negocio. Ahí hay una diferencia brutal entre lo que pronostica el PP y lo que creen el profesor Viñals y las formaciones de izquierdas. Azcón habla de cifras muy elevadas en la fase de construcción de los centros y, aunque menos, también cuando entren en funcionamiento. Sin embargo, tanto Viñals como García Usón señalan que no son muchos los trabajadores que necesita un centro de datos para su operación diaria y, por otro lado, ven muy probable que la mano de obra cualificada no sea aragonesa, sino que trabaje a distancia, "siendo su lugar de residencia totalmente irrelevante para los contratistas", tal y como señala el profesor Viñals.
García Usón recuerda que, cuando se anunciaron los centros de datos de Amazon (los primeros y únicos que ya están en funcionamiento), el por aquel entonces presidente Javier Lambán (PSOE) —en un gobierno cuatripartito con CHA, Podemos y PAR— anunció que los puestos de trabajo iban a ser 1.500. "Al final, no superan los 300".
Para terminar, el concejal de Tarazona añade una variable en forma de pregunta: "Azcón ha dicho que los centros de datos van a representar un 2% del PIB de Aragón... Me pregunto si para ese 2% del PIB es necesario un consumo energético que es un 500% más de lo que consumen las 620.000 personas ocupadas que hay ahora mismo en la comunidad".
Es solo un interrogante más de lo que Azcón ha presentado como un valor absoluto de su gestión —más inversiones para Aragón—, pero que el resto observa con mucha cautela. Casi todos —excluyendo al Partido Aragonés (PAR), que se ha mostrado partidario de la implantación de los centros— se mueven entre el "no" y el "sí, pero no así".



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