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"Quería hacer una película realista con superpoderes"

El director Josh Trank estrena 'Chronicle' el próximo 24 de enero

J. R.

La penúltima vuelta de tuerca a las películas de superhéroes, que actualmente viven una edad dorada en Hollywood, consiste precisamente en alejarse de las grandes producciones y centrarse en los problemas humanos. O quizá no tan humanos. Chronicle, que se estrena en España el 24 de febrero, viene a ser un drama de instituto aliñado con superpoderes, o lo que es lo mismo, un filme de superhérores de corazón indie.

Su director, Josh Trank, pone sobre la mesa los conflictos de un grupo de adolescentes de instituto que ya tienen sus propios problemas (la popularidad, la frustración, los maltratos en la familia y en la sociedad) y que deben enfrentarse al hecho de poder mover objetos con la mente o volar. Como era de esperar, pronto pierden el control y lo que parecía tan guay se vuelve un dramón.

¿Cómo nace esta película? ¿Usted también soñó con tener superpoderes cuando iba al instituto?

"Si se hubieran metido conmigo en el colegio, usaría la telequinesia"

Sí: la película nació de mi deseo de ver una película de superhéroes interpretada de manera realista, es decir, desde la perspectiva de un grupo de adolescentes que podíamos haber sido mis amigos y yo con 16 años. Yo sabía entonces que, de haber tenido superpoderes, viviría dos fases: en un primer momento me divertiría haciendo travesuras y bromas; y en la segunda fase, seguramente, me metería en problemas. ¿Qué problemas? Si alguien se hubiera metido conmigo, tal y como me pasaba en mi colegio durante mi adolescencia, donde los chavales me trataban bastante mal, usaría la telequinesia, lo que abriría la puerta a muchos problemas. Quería hacer una película que se concentrara en ese tipo de situaciones y ver cómo pueden convertirse en algo extremo.

¿Es una película pesimista? Una de las conclusiones que saca el espectador es que la frustración, la familia y la sociedad nos convierten en supervillanos en potencia...

La película quiere sugerir que todo depende del individuo. Por eso hay tres personajes y se explica cómo cada uno de ellos utiliza los poderes de una manera. Por un lado, tenemos a Matt (interpretado por Alex Russell), que es un pseudointelectual de instituto, sin ningún tipo de ira hacia el mundo, y que sólo quiere demostrar que es un chico listo: él usaría sus poderes, por ejemplo, para hacer sus deberes de manera más fácil. Andrew (Dane DeHaan) seguramente lo mantendría en secreto para poder vivir su vida en privado, porque es más tímido. Y luego tenemos a Steve (Michael B. Jordan), el chico más popular y cool, que es el que al final averigua cómo volar, es decir, la parte molona de los poderes. Lo que sí creo es que si das superpoderes a gente que ha tenido una vida con circunstancias muy difíciles y que tiene inseguridades, termina siendo un problema. Lo puedes ver en la vida real: dale armas poderosas a alguien que ha sido abusado y maltratado y las usará mal. Un superpoder es un arma peligrosa dependiendo de las circunstancias. Pero la película es tristemente realista, más que pesimista.

"Dar superpoderes a personas inseguras termina siendo un problema"

Poderes, instituto... y rodaje casero. Es la tercera pata de la película. ¿Querías aportar veracidad así? ¿Por qué no explicas el origen de estos superpoderes?

Teníamos que decidir desde el principio qué tipo de sensación queríamos evocar con la película: si la gente saldría pensando que ha visto una de superhéroes o un drama. Y yo quería que fuera un drama. Por eso no me centro en las razones o las causas de los superpoderes. Lo de hacer una especie de formato de falso documental me parecía central para la ejecución de la película.