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'Rocketman' El hombre cohete, en el espacio de las adicciones, las lentejuelas y la soledad

'Rocketman', la historia del meteórico ascenso de Elton John desde los suburbios de Londres al estrellato del rock. Taron Egerton da vida al músico e interpreta sus canciones en este musical no demasiado autocomplaciente y que brilla en algunos momentos.

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Jamie Bell y Taron Rgerton, en 'Rocketman'

"¿Cómo puede un gordo salido de la nada convertirse en cantante?" preguntó Reggie Kenneth Dwight al americano Major Lance al terminar uno de sus conciertos. "Tienes que matar a la persona que ibas a ser y convertirte en la persona que quieres ser". Y aquel chico tímido de los suburbios de Londres, rellenito y con tendencia a la calvicie, se liberó de su vida y de su nombre, comenzó a componer música para las letras de Berni Taupin y en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en una estrella del rock.

Con 23 años, Elton John colocó Your Song en los primeros puestos de las listas de éxitos de Reino Unido y EEUU Un despegue meteórico hacia el espacio de los elegidos que continuó durante la década de los 70 en un viaje muy pronto sin control, por excéntricas autopistas de lentejuelas y plataformas, agazapado tras gafas estrambóticas y grotescas y zambullido en una orgía de cocaína y desamor.

La energía musical

Esos primeros años de la vida de Elton John, desde su infancia con un padre física y emocionalmente ausente y una madre egoísta y nada cariñosa, hasta convertirse en el "hombre cohete consumiendo su mecha aquí arriba en soledad" es la historia del musical Rocketman. Un biopic producido por él mismo, una película a años luz de distancia de la mediocre Bohemian Rhapsody, con dos actores espléndidos –Taron Egerton y Jamie Bell-, estructura de musical clásico, un relato no demasiado autocomplaciente y reflejo de su protagonista: por momentos excesivo, cursi, relamiéndose en detalles kitschs y sobrado de la energía de su música.

Elton John abandona una actuación y camina por la calle escondido en uno de sus esperpénticos disfraces. Cuernos y unas alas enormes, en rojo fuego, entrando en una desapacible sala de terapia. Es la primera sesión en grupo de su rehabilitación. Él mismo cuenta su historia de aquellos años a sus desconocidos compañeros de tratamiento. Él y sus canciones, interpretadas por Taron Egerton, que se ha fundido con el auténtico músico en este trabajo.

Taron Egerton, en una secuencia de la película

"Toda la cocaína que aspiré"

Rocketman, que se ha vivido como una fiesta en el Festival de Cine de Cannes, es una "versión fantástica" de la vida de Elton John, a medio camino entre la realidad y la ensoñación, con algunas imágenes inolvidables, algún momento de innecesaria exageración y, sobre todo, con una hermosa historia entre todas las demás, la de la relación entre el músico y el letrista Berni Taupin (Jamie Bell), de quien no se ha separado desde 1967.

No se encubre la adicción a las drogas y al sexo del cantante en la película, aunque sí se justifica

"A veces, cuando estoy volando sobre los Alpes, pienso: eso es como toda la cocaína que aspiré". No se encubre la adicción a las drogas y al sexo del cantante en la película, aunque sí se justifica, seguramente porque una de las intenciones más obvias de Rocketman es la de retratar a un hombre que consigue desde la soledad de la fama y las carencias de la infancia volver a quererse y respetarse a sí mismo.

"Tenía que ser sincero, tenía que decir la verdad –ha dicho el cantante en Cannes-. En ese período de mi vida me comporté como un monstruo y era completamente irracional. Decidí estar limpio y sobrio porque odiaba mi alma oscura. El comportamiento irracional, los estados de ánimo negros, la depresión, el odio a mí mismo vino como resultado de no tener equilibrio en mi vida y ser un adicto a la cocaína y el alcohol y la bulimia y el sexo y lo que sea".

Elton John, en el rodaje de la película

"Tú nunca has sido normal"

Generoso y comprensivo, es lo que han destacado de él los miembros del equipo de rodaje de Rocketman, obra de Dexter Fletcher, el director que cogió el relevo de manos de Bryan Singer y finalizó Bohemian Rhapsody, y que con esta película se reivindica como un profesional con cierto talento, bastante ausente en la anterior. Él y el guionista Lee Hall se han permitido tantas libertades como han necesitado, entre ellas, la de variar la cronología de las canciones de Elton John y utilizarlas en los momentos emocionales en que mejor encajaban en la historia.

Un relato que ha vivido felicísimo en el festival francés el propio Elton John, hoy un hombre de 72 años, que lleva 26 con su marido David Furnish, que disfruta de sus dos hijos: Zachary Jackson Levon y Elijah Joseph Daniel, de 8 y 6 años, y que, parece, lo ha pasado en grande hablando de aquel momento doloroso de su vida y haciendo algunas confidencias.

Al Daily Mail, por ejemplo, le confesó en Cannes que su primera relación sexual feliz fue con 23 años con su representante John Reid (Richard Madden en la película) y aseguró que estaba "muy contento de que esa escena esté en la película porque soy gay. Cuando él está recostado en mis brazos y yo estoy sentado con una sonrisa, estoy pensando: 'Ah, soy normal, he tenido relaciones sexuales'". Aunque a la vista de la historia de Rocketman y ante su indudable genio musical, es mucho más fácil coincidir con su 'hermano' Berni Taupin que hace ya muchos años le sonrió afectuoso para decirle: "Tú nunca has sido normal".

El pequeño Matthew Illesley, Taron Egerton y el drector Dexter Fletcher, en el rodaje