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Un test para acabar con la desigualdad en los museos

La asociación Mujeres en las Artes Visuales desarrolla un cuestionario que se podrá cumplimentar online, y que permitirá a las pinacotecas comprobar el grado de cumplimiento de la Ley de Igualdad aprobada hace 12 años.  

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Una mujer contempla una de las exposiciones del Museo del Prado.- EFE

Parece que hay un sujeto, por lo general burgués de clase media, al que interpelan los museos. Como si al atravesar sus salas y deleitarnos con su arte, en realidad estuviéramos asistiendo a una conversación en la que somos meros espectadores. Una brecha aparentemente insalvable que es de clase, pero también de procedencia y, cómo no, de género. La asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) se ha propuesto, por medio de un cuestionario online para museos y centros de arte, difuminar esa barrera, comprobar el grado de cumplimiento que dicho espacio hace de la Ley de Igualdad aprobada hace 12 años.

El test, que rondaría las 20 preguntas, se realizaría a través de la página web de la asociación y permitiría a los responsables del centro estar al tanto de las carencias en materia de igualdad que han de afrontar. "Recibirán una puntuación al instante y una serie de recomendaciones o nodos de mejora que serán específicos para cada caso", apunta Alma Porta, integrante del grupo de investigación que ha desarrollado esta herramienta.

“Nos da la impresión de que muchos centros están optando por una especie de maquillaje, algo que se queda en una mera exposición o en un itinerario concreto, pero que no va más allá, que no hay una decisión real de incluir a la mitad de la ciudadanía”, lamenta Marián López Fernández-Cao, artista, docente e investigadora que ha participado en la elaboración de esta herramienta que, además de ‘auditar’ el cumplimiento de la ley, permitirá también una labor de asesoramiento para mejorar sus datos.

Marián López: "Muchos museos están optando por una especie de maquillaje"

Basta con un paseo por el Museo del Prado para testimoniar la deuda de una de las principales pinacotecas del mundo con la mujer. Según el informe Museos en femenino: un proyecto sobre igualdad, empoderamiento femenino y educación, publicado este mismo año, el museo ubicado en el madrileño Paseo del Prado cuenta con una colección de aproximadamente 7.600 pinturas, 1.000 esculturas, 4.800 grabados y 8.200 dibujos. De ellas, sólo 83 han sido realizadas por 36 mujeres, es decir, un 0,3%. En cuanto a su exhibición, cabría decir que al comienzo de dicha investigación, en 2009, no había expuesta ninguna obra realizada por mujeres. En 2018 se rescataron de los almacenes del museo seis obras realizadas por mujeres para formar parte de la exposición permanente.

Pero lo cierto es que en el Reina Sofía los datos no son mucho mejores si tenemos en cuenta que se trata de un museo de arte contemporáneo. Según datos recabados en 2013 por la MUSAV, esta pinacoteca contaba con “una colección de 4.078, de las cuales sólo 508 eran obras de mujeres (12,46 %). El total de obras expuestas era de 1.020, de las cuales se mostraban sólo 56 (5,5 %) de mujeres. Es decir, que si en los fondos había un exiguo 12%, esta proporción bajaba a la mitad cuando se hablaba de las obras expuestas. Con respecto a las 3.117 adquisiciones realizadas entre los años 2000 y 2010, solo 416 (13,35%) fueron de mujeres”.

Redistribución, representación y reconocimiento

“Este proyecto quiere facilitar la reflexión sobre la planificación y la generación de una mirada crítica y propositiva sobre museos y centros de arte, desde una perspectiva de género interseccional y de justicia social”, explica María José Magaña, presidenta de MAV. Para ello, tras un primer paso en el que el museo en cuestión podrá determinar sus carencias en materia de igualdad a través del ya mencionado autodiagnóstico digital, se pondrá en marcha otro mucho más extenso y complejo, adaptándose a las necesidades y al contexto específico de la entidad.

María José Magaña: "Se trata de una herramienta de acompañamiento, no de control"

“Quiero destacar que se trata de una herramienta de acompañamiento, no de control, tampoco tiene como objeto realizar auditorías que denuncien procedimientos erróneos, sino aprender juntos a mejorar”, matiza Magaña. “No pretendemos ser la checa”, remata con sorna Marián. Se trataría de un ejercicio de asesoramiento en el que, siguiendo el marco teórico propuesto por la filósofa y feminista Nancy Fraser, contaría con tres ejes: redistribución, representación y reconocimiento. Un tridente concebido para corregir inercias que se han ido perpetuando a lo largo de los siglos.

“En muchas ocasiones no se trata de que estemos ante unos misóginos convencidos, simplemente es que han seguido la trayectoria que llevaba dicha institución, una línea muy marcada que solamente tiene en cuenta a una parte de la sociedad”, explica Marián. Una labor de inclusión del otro en el discurso cultural que pasa, inevitablemente, por mirarse al espejo y analizar cuántas obras se adquieren, qué presupuesto va destinado a obras realizadas por mujeres, cuántas mujeres hay en la colección o qué espacio ocupan en sala.

Una labor que, en palabras de Magaña, debe servir para “incrementar y regenerar la presencia de las artistas y gestoras mujeres en los museos a todos los niveles, desde la estructura de organización del trabajo y toma de decisiones, hasta en la transformación del relato que se transmite desde estos espacios simbólicos como contenedores de conocimiento que son”. Un cambio más que necesario para conseguir que el museo nos interpele a todos, de lo contrario, tal y como apunta la investigadora Marián López, “seguiremos pagando con nuestros impuestos desigualdad y segregación”.