Público
Público
series de tv

‘Westworld’, como todo juego, tiene sus reglas y sus protagonistas buscan romperlas

Imagen de 'Westworld'.
Imagen de 'Westworld'.

maría josé arias

"Todo juego tiene sus reglas, solo necesitas saber cómo romperlas", dice una Maeve (Thandie Newton) aún más desatada si cabe en el arranque de la tercera temporada de Westworld de lo que lo estaba en la segunda.

Es uno de los mejores personajes que las cabezas pensantes de Lisa Joy y Christopher Nolan han regalado al mundo seriéfilo y en esta nueva tanda de episodios que comienza este lunes en HBO (ocho en total) se medirá nada más y nada menos que a Dolores (Evan Rachel Wood). Ambas han tenido una evolución imponente y, como apunta el tráiler, la nueva coyuntura planteada por esta serie apadrinada por J.J. Abrams va a ponerlas cara a cara.

Antes de entrar a valorar esos dos primeros episodios vistos antes del estreno conviene, porque ha pasado mucho tiempo desde la emisión de The Passenger en junio de 2018, echar un momento la vista atrás y recordar dónde quedaron los personajes principales. Huelga decir que, a partir de aquí, este texto contiene spoilers de lo ya emitido.

Aclarado esto, ¿qué ocurrió con Dolores? Tras inundar el valle y recibir un disparo de Bernard (Jeffrey Wright), escapó de la isla que aloja el parque temático de los anfitriones ‘camuflada’ en una réplica del cuerpo de Charlotte (Tessa Thompson). A bordo de aquella barca subió con la no oposición de Ashley Stubbs y varias de esas bolas que contienen la conciencia de las inteligencias artificiales en su bolso.

Atrás dejó a su fiel Teddy (James Marsden), al que ayudó a cruzar La Puerta cuando parecía que todo estaba perdido para él. Mandó a su eterno enamorado (al que se echará de menos por su candidez en un mundo tan turbio) a un lugar mejor. Algo así como el paraíso en línea de la inteligencia artificial. El mismo en el que Maeve logró introducir a su hija y en el que ella y Hector no llegaron a entrar. De lo que pasó con ambos, no se aclaró mucho entonces.

Eso en cuanto a los anfitriones de primera línea, por decirlo así. En el caso de los humanos, The Passenger contó con una escena postcréditos en la que el protagonista era el Hombre de Negro (Ed Harris), al que una réplica de su hija, en un futuro que insinuaban bastante lejano, le sometía a pruebas para detectar su fiabilidad en la misma habitación en la que antes habían estado intentando replicar una y otra vez a Delos. Ahora el objeto de estudio y experimentación es él.

De todos los mencionados en párrafos anteriores la mayoría vuelve a estar presente es esta temporada según ha confirmado HBO, que no ha dado mucha información sobre la trama pero sí ha facilitado información de los actores que regresan y las nuevas incorporaciones. Los espectadores se reencontrarán de nuevo con Evan Rachel Wood como Dolores, Thandie Newton como Maeve, Ed Harris como el Hombre de Negro, Jeffrey Wright como Bernard, Tessa Thompson como Charlotte (o aquello en lo que se haya convertido puesto que su personaje humano falleció), Luke Hemsworth como Stubbs, Simon Quarterman como Lee Sizemore (el director de narrativa del parque) y Rodrigo Santoro como Hector Escaton.

En el apartado de nuevas caras, la cadena ha destacado las de Aaron Paul, Vincent Cassel, Lena Waithe, Scott Mescudi, Marshawn Lynch, John Gallagher Jr., Michael Ealy y Tommy Flanagan. De todos ellos, en los dos primeros episodios vistos tienen especial importancia los personajes de Aaron Paul, John Gallagher Jr. y Vincent Cassel. El primero es un veterano. Los otros dos, hombres de negocios y cuenta corriente abultada.

En cuanto a la trama, lo que se desprende de los tráilers y de la segunda temporada es que Dolores tiene un plan maestro basado en el conocimiento del ser humano que adquirió leyendo los archivos de La Forja y que este se reduce, simplificando mucho, a imponer a los de su especie en el mundo de fuera. Bernard no está de acuerdo. Quiere frenarla y para ello necesita reclutar a Maeve para su causa. Lo cual se presupone que desencadenará un enfrentamiento entre las dos anfitrionas más poderosas.

Ahora la acción (y parece que habrá mucha) se traslada al mundo real. La estética del oeste ha quedado atrás, en esa tierra rodeada de agua donde se construyó el parque. Es el turno del mundo de los humanos, uno con toques futuristas donde los coches vuelan, hay grandes rascacielos, tecnología para casi todo y algo llamado el sistema.

Los dos primeros episodios sirven a Joy y Nolan para situar a cada uno en su lugar, incluido al espectador, y establecer los dos bandos que lucharán en una guerra abierta por el control, ya no solo del mundo, sino de su propia existencia. El primero de los capítulos se centra en Dolores y sus aliados. El segundo, mucho más acelerado y vertiginoso en ocasiones, pone el foco en Bernard y Maeve.

Ambos son tan fieles al estilo de Westworld como cabría esperar de una serie en la que el ritmo pausado se alterna con el acelerado según la ocasión, se generan más preguntas que respuestas (aunque estas vayan llegando) y el misterio es su gran baza.

Westworld es una de esas ficciones en las que el nivel de atención ha de estar en lo más alto y en la que muchas veces da la impresión de que nada tiene sentido. Sin embargo, lo tiene, solo es cuestión de paciencia y esperar a que todo encaje. Lo suyo es intencionado, parte de su ADN y ahí nace la fascinación que despierta. De la tercera basta decir que empieza muy en alto y no decepciona. Todo lo contrario.