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Agresión miserable de Pepe

El central portugués hizo penalti a Casquero y le dio varias patadas cuando estaba en el suelo

P. Gª-CARPINTERO Y H. JIMÉNEZ

El Bernabéu creía que lo había visto todo. Pero no, le faltaba por contemplar los últimos cinco minutos del partido de ayer, memorables y vergonzosos al mismo tiempo, imposibles de descifrar. El Madrid tiró la Liga y la recogió cuando ya no había forma, el Getafe dio la campanada y la regaló como no se puede. Y Pepe perdió toda legitimidad para seguir jugando al fútbol.

El portugués ensució con una agresión múltiple la camiseta que viste y la Liga que le da cobijo. Cometió penalti sobre Casquero y nada más escuchar el silbato del árbitro, con el rival en el suelo, le asestó dos patadas. Buscaba la cabeza del azulón. Luego volvió a por él y le apretó contra el suelo y le pisó. Y cuando Gavilán y Albín le separaron, empujó al primero y asestó un puñetazo al segundo en la cara. Por más que Casillas le reprendió, le dijo que se fuera a la ducha tras la expulsión, el portugués seguía con ganas de gresca. Se ganó una sanción ejemplar. "De diez partidos al menos", comentó al final del partido un indignado Ángel Torres.

Juande Ramos dejó una vesrión mucho más benévola con su jugador. "Es cierto que ha tirado unas patadas, pero no ha ido a darle de lleno. Ha dado patadas al aire donde saliera. No creo que fuera a por él. Y lo de Higuaín lo vamos a recurrir porque es una injusticia. Pepe no ha tirado patadas al jugador del equipo contrario. Competición lo entenderá así. Se ha vuelto loco consigo mismo".

Más duro consigo mismo se mostró Pepe. "Sé que lo he hecho mal. Pido perdón para toda la gente. Por voluntad propia. Es un día triste. He tenido una actitud mala. El penalti me calentó, pero no puedo ir por ahí". A parte de las patadas, el acta recoge que se dirigió al cuarto árbitro, diciéndole "sois todos unos hijos de puta".

Más que las patadas, a Casquero le dolió tirar a la basura el partido con un gesto de chulería impropio. No quiso ganar al Madrid, pretendió humillarle. Por eso decidió lanzar a lo Panenka el penalti. Casillas lo paró y el Madrid se agitó. "La responsabilidad la ha asumido mal. Yo no estoy dentro del jugador para cambiarle el pensamiento", se lamentó Víctor.

Del posible 2-3 se pasó al milagroso 3-2. Higuaín, experto en goles agónicos, soltó un zurdazo a la escuadra imparable. "Ha sido magnífico remontar así en solo cinco minutos". Higuaín fue protagonista, con 1-1, de una jugada polémica. Cata le derribó dentro del área y el árbitro dejó seguir. "Está claro que fue penalti", dijo Higuaín. A la jugada siguiente, Albín puso el 1-2. Luego, Guti, el ninguneado, se inventó el 2-2 de falta directa. Y llegó el alboroto.

Concluido el partido, siguió la bronca. Marcelo se dirigió a Cata Díaz y se burló de él sacándole la lengua. Belenguer salió del banquillo para retar al brasileño. Cata también quería ir por el lateral.

Juande conocía la peligrosidad de poner sobre el césped a Robben. Por eso le dejó en el banquillo. Luego, con 1-1, le dio entrada por Van der Vaart. Y las previsiones más pesimistas se cumplieron. Robben se lesionó cuando llevaba sólo 20 minutos en el césped.