Este artículo se publicó hace 17 años.
Bancaja manda, Florentino acecha
Los accionistas del Valencia deciden este domingo el futuro del club

La sala de máquinas del Valencia chirría por todas partes. El pasado jueves dimitió su presidente, Vicente Soriano; el viernes, cuatro de los nueve consejeros. Así, en cuadro, acude el club a la junta general extraordinaria de accionistas que se celebra hoy en La Petxina. Se pretende aprobar una ampliación de capital de 92,4 millones, imprescindibles para salvar el temible concurso de acreedores, y nombrar un nuevo equipo rector.
A la junta se llega con un plan de ruta diseñado por Bancaja, la entidad a la que el Valencia debe la mitad de los 500 millones que adeuda. Manuel Llorente vuelve, ahora como presidente, al club donde estuvo diez años. Y lo hace de la mano de Juan Soler, máximo accionista de la entidad y el presidente bajo cuyo mandato Llorente se vio forzado a dejar la entidad.
Junto a Manuel Llorente, ex presidente ejecutivo del Pamesa de baloncesto desde el viernes, estarán Javier y Fernando Gómez, actuales consejero delegado y vicepresidente respectivamente, como delineantes del proyecto que la junta de accionistas debe aprobar hoy aprobar. El resto del consejo quedará formado por José García Roig y viejos conocidos de Mestalla: Társilo Piles, Vicente Andreu y Vicente Gil.
Benjamín Muñoz, todavía consejero, abandonará el órgano administrativo tras aprobar, merced a las 71.000 acciones delegadas por Juan Soler, la ampliación de capital y el nuevo equipo de mando.
Estrellas en el escaparateCuestión económica aparte, o directamente relacionado con ella, lo que más preocupa a los aficionados es el futuro deportivo de la entidad. La alargada sombra de Florentino Pérez ensombrece Mestalla. Javier Gómez, presidente durante tres días desde el viernes hasta hoy, se atrevió a decir con firmeza, justo después de su fugaz nombramiento, que "el Valencia no va a malvender a ningún jugador".
Sonó poco convincente. A terapia inconsistente frente a la intención del poderoso dirigente del Real Madrid, que es consciente de la mínima capacidad económica de la entidad valencianista para retener a sus estrellas, Villa y Silva. Incluso a alguno más como Mata o Albiol.
La junta de accionistas de hoy llega prácticamente cerrada en cuanto a los acuerdos que se deberán adoptar, pero ello no le restará polémica. "Lamentablemente, quienes rigen los destinos del club no piensan por el Valencia, sino por ellos mismos", declaró ayer a Público Vicente Vallés, presidente de la Asociación de Pequeños Accionistas del Valencia Club de Fútbol (APAVCF). Vallés cuestiona que Llorente "sea el hombre idóneo para dirigir el club, dado su pasado, tanto en el Valencia como lo que ha hecho en el Pamesa".
Ana Julia Roselló y Vicente Silla, dos de los consejeros que han renunciado, mostraron el viernes su contrariedad por la lista de nuevos miembros del Consejo confeccionada a sus espaldas. Y el propio Vicente Soriano se quejó de lo "solo" que se sintió durante el proceso negociador de la venta de las parcelas de Mestalla, cuya frustrada operación le obligó a dimitir el jueves, después de 315 días al frente del club.
La junta general extraordinaria de hoy pretende ser un punto y aparte en el errático rumbo del Valencia. Un Valencia que se ha convertido en una máquina de devorar presidentes y entrenadores: en dos temporadas, hasta cuatro veces ha cambiado de máximo dirigente, y cinco de técnico.
"Más que generar capital, lo que el Valencia necesita es generar una inmensa fuerza social". Lo dijo también el breve Javier Gómez. Más de 40.000 accionistas tienen hoy la palabra. Se prevén reproches, gritos y lamentos, pero todos confían en hallar un hilo de esperanza al que atar su futuro. De momento, pondrán el club en manos de Bancaja y, con ello, intentarán blindarse frente a las intenciones de Florentino.
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