Del ciclismo al baloncesto: la Euroliga se cierra en banda y mantiene a los equipos de Israel pese a las presiones
Pilar Alegría pide excluir a los equipos de Israel de la máxima competición europea, pero la empresa privada que gestiona el campeonato guarda silencio y se escuda en organismos internacionales.
La competición es una empresa privada propiedad de 13 clubes, entre ellos el Maccabi Tel Aviv. Real Madrid y Barcelona también son socios de esta compañía, que funciona como un club semicerrado.

Madrid--Actualizado a
"Creo que las organizaciones deportivas deben plantearse si es ético que Israel siga participando en competiciones internacionales", afirmó este pasado lunes Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, tras la histórica manifestación contra el genocidio de Israel en Gaza que tuvo lugar el domingo en Madrid y que obligó a suspender la etapa final de La Vuelta. La participación del equipo Israel-Premier Tech en la ronda ciclista despertó miles de conciencias y ha terminado por convencer al Gobierno español de que el deporte "ni puede ni debe ser una isla ajena a lo que pasa en el mundo", tal como aseguró este martes Pilar Alegría, ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes.
Alegría se mostró categórica tras el Consejo de ministros: "Este clamor popular no puede ser ignorado por quienes deben tomar decisiones", afirmó la máxima responsable política del deporte español. La ministra se refirió a otros organismos y competiciones deportivas como Eurovisión, el Mundial de fútbol o el Tour de Francia, que en 2026 arranca en Barcelona.
En su discurso, la ministra Alegría citó expresamente a la Euroliga, a la que pidió que tome cartas en el asunto. La máxima competición del baloncesto europeo arranca el próximo 30 de septiembre con dos equipos israelíes entre los participantes, el Maccabi y el Hapoel de Tel Aviv.
Será la primera vez que un equipo de Israel compita en España tras lo acontecido en La Vuelta. La cita es el próximo 15 de octubre, cuando el Hapoel se desplace hasta València para jugar contra el equipo de la ciudad. Será la primera, pero no la única patata caliente: Maccabi y Hapoel tendrán que visitar España varias veces a lo largo de los próximos meses para jugar contra los cuatro combinados españoles.
Preguntado por esta visita del Hapoel israelí al Valencia Basket y los planes del Gobierno al respecto, José Manuel Uribes, presidente del Consejo Superior de Deportes, apostó este martes por la cautela y no se atrevió a aventurar nada sobre los planes del Ejecutivo español al respecto: "Veremos lo que sucede. Yo no quiero anticipar acontecimientos. Ya saben ustedes cuál es la posición del Gobierno. Vamos a trabajar para resolver lo fundamental que es terminar con esta terrible tragedia del genocidio en Gaza", sentenció.
El escenario, en cualquier caso, se presenta complejo: a menos de dos semanas de empezar la competición, la Euroliga guarda silencio y, pese a las presiones, mantiene a los dos equipos israelíes en su nómina. El diario Marca informa de que la Euroliga sostiene que "la decisión de una exclusión tendría que provenir de los organismos internacionales, como el COI, tal y como ocurrió con la participación rusa y bielorrusa en eventos como los Juegos Olímpicos".
Una empresa privada
Estas explicaciones de la Euroliga se compadecen mal con lo que ocurrió en febrero de 2022 tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Entonces los equipos rusos que jugaban la competición fueron fulminados a los seis días de que Vladimir Putin, el presidente de Rusia, ordenara la invasión. No hubo piedad ninguna, ni siquiera con el CSKA de Moscú, uno de los conjuntos más laureados del continente, y uno de los propietarios de la sociedad que gestiona la máxima competición europea de baloncesto.
En este sentido, Pilar Alegría lanzó otro mensaje, que también tenía una carga de profundidad para la Euroliga. La ministra hizo un llamamiento a no responder con indiferencia "ante el genocidio" en Gaza y a responder "con la misma vara de medir" que se aplicó a Rusia.
Pese a que se declara incapaz de hacerlo, la Euroliga sí parece tener la capacidad de expulsar a los dos equipos de Israel. Hay dos razones que invitan a pensar en ello. La primera es que la Euroliga siempre ha presumido de su autonomía, sobre todo en su histórico enfrentamiento con la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), a la que muchas veces ha llevado la contraria.
La segunda razón es que, estatutariamente, la Euroliga es una empresa privada propiedad de 13 clubes de baloncesto, por lo que en principio tiene autonomía para decidir quien juega y quien no. El problema es que entre esos clubes propietarios se encuentra el Maccabi Tel Aviv. Real Madrid y Barcelona también son socios de esta compañía, que en realidad funciona como un club semicerrado: los 13 equipos tienen garantizada su presencia en la competición independientemente de su rendimiento deportivo.
Público ha intentado contactar sin éxito con algún portavoz de la Euroliga para aclarara este punto, pero no ha recibido respuesta.
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