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Odriozola, un hombre sin mano izquierda

El ‘caso Mullera' vuelve a retratar al presidente de la Federación de Atletismo, perpetuado durante 24 años en el cargo

ALFREDO VARONA

Hace tiempo que la vida no es cómoda en la Federación Española de Atletismo. De cada problema se hace un escándalo, una tendencia que arrancó hace doce años, antes de los Juegos de Sidney 2000. José María Odriozola ordenó prescindir entonces de Reyes Estévez y el atleta lo encajó como una puñalada. Era nuestro héroe en 1.500 y, a los ojos del mundo, la gran alternativa a El Guerrouj. Pero, a juicio del presidente, no llevaba vida de atleta.

Hoy, más de una década después, Reyes ya está retirado del atletismo, pero la Federación no ha abandonado la polémica. Su vida se asocia al dopaje con demasiada frecuencia. Hay atletas creíbles como el mediofondista Arturo Casado que, ante las pregunta de Público.es, anuncian su desánimo: 'No quiero hablar más', dice. 'Me he metido en muchos temas y, al final, no he sacado nada en claro'.

Casado es inflexible ante el dopaje, así que no se sabe lo que pensará ahora del caso Mullera o de los, todavía recientes, de Paquillo Fernández, Marta Domínguez o Alemayehu Bezabeh al poco de ser campeón de Europa de cross. Tuvo que ser el Consejo Superior de Deportes (la Federación lo había absuelto) el que suspendiese por dos años a Bezabeh, que fue cazado por la Guardia Civil, camino de El Escorial, para hacerse una transfusión de sangre. Aquello fue la famosa Operación Galgo pero el presidente Odriozola no aprovechó para jubilarse, porque 'hubiera sido una cobardía'.

Y, además, él, a diferencia de Marta Domínguez, a la que destituyó como vicepresidenta inmediatamente, se consideró 'una víctima'. Desde entonces, Odriozola ha cambiado. Tiene 73 años, pero ha cambiado. Ha perdido esa vieja costumbre de hacer pronósticos antes de los grandes campeonatos con lo que se ha ahorrado un histórico problema. Se equivocaba demasiado, incluso se equivocó en los Juegos de Pekín 2008 cuando no otorgaba la mínima posibilidad a Bragado en los 50 kilómetros marcha. El estímulo fue total para Bragado que, cuarto, se quedó a la orilla de la medalla y respondió al presidente. 'Mi relación con Odriozola es buena porque es inexistente'.

Bragado prepara una candidatura de oposición a Odriozola de cara a las próximas elecciones. Su idea es luchar 'contra la desidia y el conformismo' que, a su juicio, se ha generado en los últimos de los 24 años que Odriozola lleva al frente de la Federación. 'Su problema es que vive en un despacho', insiste Bragado, 'sin contacto con la realidad'. Los resultados en escenarios aparentemente idóneos, como en el último Europeo de Helsinki, tampoco acompañan. 'Sólo diré una cosa', señaló Odriozola al emitir el diagnóstico, 'he visto demasiadas cosas malas'. Pero eso ahora tiene un pase. Hay poco dinero y pocos atletas. Otra cosa es la falta de mano izquierda con la que la Federación acostumbra a resolver los problemas.

Ha esperado a que Mullera estuviese clasificado a los Juegos para supenderlo. Los correos electrónicos que ponían en la picota al atleta ya estaban en su poder desde hacía meses. La decisión del TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo), a 48 horas de comenzar el atletismo en los Juegos, ha sido la más inoportuna. Pero Mullera dice que no se podía quedar quieto ('mi nombre estaba en juego') y le llamó Marc Prat, un manager de motociclismo, que le prometió que, si batallaba, encontraría un final rápido y feliz que la Federación admite a duras penas. Miguel Cardenal, el presidente del Consejo Superior de Deportes, expresa el sentir general: 'Alguien que intercambiaba esos correos no es inocente', señala.

El problema es que, mientras el sustituto, Sebastián Martos aterrizaba, con sus padres, en el aeropuerto de Heathrow para correr los 3.000 obstáculos, Mullera 'lloraba de alegría' en Barcelona al conocer la decisión del TAS. De Carlos, director general de la Federación, reconocía 'un problema humano' al jugar con un chaval de 23 años como Martos y con su familia. Y ni se le pasaba por la cabeza que, de todo esto, podría salir la medalla que salvaría la vida al atletismo español. No parece fácil, pero Mullera, que ya está camino de la Villa Olímpica, dice que ahora llevará 'muelles en los pies'. Aunque, si la logra, ¿qué pensaría Odriozola de esa medalla? ¿Sería capaz su Federación de celebrarla?