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Olmedo recupera la tradición

España cierra su actuación en el Omnisport de Bercy con el pobre balance de un oro, el del 1.500, dos platas y un bronce

IGNACIO ROMO

Manolo Olmedo resucitó ayer al atletismo español, en coma tras los hallazgos de la operación Galgo. El sevillano, un hombre reconvertido de los 800 a los 1.500 metros, recuperó lo mejor de la tradición del mediofondo nacional y ganó el único oro de la selección en estos Europeos. José Luis González (tres veces), Mateo Cañellas, José Antonio Redolat y Juan Carlos Higuero son los nombres que le preceden como campeones de Europa indoor. Olmedo, que se entrena en Soria a las órdenes de Enrique Pascual (exentrenador de Fermín Cacho) es el continuador de la escuela española del 1.500, una rara mezcla de genética y métodos de entrenamiento heredados.

España se presentaba en la final de los 1.500 metros con tres mosqueteros que optaban a todo. Olmedo, recién llegado a la distancia pero con una tremenda velocidad final, Diego Ruiz, especialista en pista cubierta, y Juan Carlos Higuero, el más experto de los tres.

"El 1.500 español vuelve a ser el mejor de Europa", dice el hispalense

Los tres mediofondistas partían ya con la responsabilidad de saber que la selección andaba corta de medallas. La desafortunada caída de Marco en 800 había adelgazado el previsto botín de la selección.

Olmedo fue quien leyó mejor la carrera. Estuvo siempre en su sitio. Ni demasiado cerca de la cabeza (para evitar desgastes innecesarios ni trompicones inesperados) ni demasiado lejos, para poder reaccionar a un tirón imprevisto.

La final la lanzó un turco, Kemal Koyuncu, un atleta que lleva el camino opuesto al de Olmedo: procede de distancias más largas. Koyuncu marcó un ritmo medio (1:58.7 al paso por los 800) y no soltó la cabeza un solo instante. Por detrás maniobraba Olmedo, con mucha sabiduría, reaccionando al sonido de la campana que anunciaba la última vuelta. El sevillano se situó segundo a falta de 100 metros y descargó su ataque final, como los grandes, a la salida de la última curva. Ganó con mucha clase.

Kevin López, otro sevillano, logró la medalla de bronce en 800 metros

"Ha hecho una carrera magistral. No se le puede poner ninguna pega", declaró a Público Arturo Casado, campeón europeo en 2010 y que ha decidido no participar en la temporada de pista cubierta. "Olmedo ha sabido estar atrás y aparecer en carrera cuando tenía que aparecer. Se le veía con fuerzas y ha adelantado por fuera, sin desgastarse. ¡Chapeau!", concluyó Casado, quien reconoce que ya no echa de menos las carreras en pista cubierta.

Olmedo respondió a Casado en sus declaraciones tras ganar el oro. "Este año confío en ofrecer bonitos duelos con Arturo. En Barcelona él me lo puso difícil y yo se lo puse fácil corriendo mal. El 1.500 español vuelve a ser el mejor de Europa, como antaño. Hoy [por ayer] he subido cuando tenía que subir, para estar bien colocado en la última vuelta, y he demostrado que puedo correr bien tácticamente". El sevillano terminó recordando su cambio de distancia: "Ya no soy de 800 sino de 1.500. Puedo presumir de que soy campeón de Europa. Estoy supercontento, superfeliz".

La otra medalla del mediofondo español llegó en los 800 metros. Kevin López, otro talento sevillano, de sólo 20 años, conquistó el bronce en una carrera accidentada. La victoria fue para el polaco Adam Kszczot con 1:47.87.

El ritmo inicial lo había impuesto Luis Alberto Marco (¡también sevillano!), pero un choque con el alemán Schembera le hizo caer y lo apartó definitivamente de la lucha por las medallas: fue quinto.

Tras la final, Kevin aseguró que la desgracia de su compañero "empaña un poco la medalla", porque para él "era el favorito". López reconoció que el de ayer es el mayor éxito de su carrera. "Una medalla internacional, siendo la segunda vez que estoy en la selección absoluta, está muy bien". Las medallas de los dos atletas andaluces prometen éxitos futuros al mediofondo español. La cantera no se agota.