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La familia del Villarreal vuelve a deslumbrar

Como quedó demostrado en el Bernabéu, Marcelino ha construido un equipo en el que predomina el bien común y el sentimiento de unidad. El Villarreal ha tuteado a los grandes y es, con el Barça, el único superviviente en tres torneos.

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Los jugadores del Villarreal celebran el gol de anoche en el Bernabéu. /EFE

Lejos quedaron los tiempos en los que resonaban en los megáfonos de El Madrigal nombres con lustre y caché como los de Riquelme, Forlán, Pirès o Cazorla. Ahora el Villarreal se construye desde la humildad, sin alardes, sin estrellas a golpe de talonario. Pero el Villarreal ha vuelto a lucir orgulloso el cartel temible del 'submarino amarillo', capaz de hacer temblar los estadios de los grandes a los que rinde visita. Ganó en el campo del actual campeón de Liga, obligó a remontar al Barcelona y anoche puso contra las cuerdas en el Bernabéu al campeón de Europa (1-1) apretando la lucha por el título.

El conjunto castellonense se plantó en la casa del líder sin complejos, atrevido como acostumbra pese a que la etapa transitaba entre la remontada de Salzburgo y la épica que le espera el miércoles en la vuelta de las semifinales coperas frente al Barça. Sin apenas resuello en una semana de altura, Marcelino García Toral demostró que ha construido un verdadero equipo, en el que todos se sienten importantes y no hay distinciones entre titulares y suplentes. Y con una plantilla de 26 efectivos que se antoja escasa para afrontar con garantías tres competiciones de máxima exigencia.

Alguno tildó al Villarreal de ayer de equipo 'B' y el técnico sacó las uñas: "Me da mucha rabia cuando se pone en tela de juicio la profesionalidad o decisiones que tomamos. Creo que es una falta de respeto para los futbolistas que hoy salieron al campo". Y dio una lección sobre el campo. Tanto de inicio como en el transcurso del choque. Salió sin Mussachio, Vietto, Uche, Jonathan dos Santos y Trigueros. También sin Bruno, lesionado. Y sin Cheryshev, víctima de las infames cláusulas del miedo. 

Pese a todo, el equipo se plantó serio en Chamartín, sin dar opciones ni a la BBC ni al aclamado Isco.  En centro del campo, tuteando a Kroos y a Lucas Silva, y cuando hubo que meter una marcha más, las incorporaciones de Trigueros y Vietto ofrecieron el resultado esperado. Pudo, incluso, llevarse los tres puntos de no ser por un resbalón inoportuno del joven y talentoso argentino y de una mano milagrosa de Casillas a un cabezazo suyo en plancha en los minutos finales.

Asenjo, Gerard, Mario y Marcelino

De anoche, cuatro nombres salieron reforzados. Uno es el portero Asenjo, que vive un momento de forma espectacular, como lo demostraron algunas de sus paradas. Cristiano habrá soñado con él. Otro es el de Gerard Moreno, autor del gol del empate amarillo, y que hizo caso de las recomendaciones de Marcelino en el descanso. Uno que pasó desapercibido y que el técnico quiso sacar a relucir, el de Mario. Lateral de los que, sin ruido, neutralizan a cualquiera que se asoma por su banda. Ninguno de los cracks de la Liga han podido traspasar su muro y Del Bosque lo tiene en su agenda. Y por último, el de Marcelino. Un técnico que a base de exigencia, ansias de perfección y trabajo incesante logró subir al Villarreal del infierno de Segunda y ahora lo mantiene sexto en la Liga con 45 puntos y vivo en las tres competiciones.

Precisamente, es el Villarreal junto al Barcelona el único equipo de España que sigue compitiendo en Liga, Copa y competición continental. Uno de los dos, casualidades del destino, se quedará el miércoles como único en poder seguir luciendo ese honor.  Cuenta con desventaja el conjunto amarillo, que deberá remontar el 3-1 de la ida en el Camp Nou. Pero ha demostrado, que ahora mismo, no hay reto que no afronte con los brazos bajados. El sentimiento de piña es máximo entre plantilla y cuerpo técnico. Además de buen fútbol, el Villarreal ha logrado instalar un sentimiento de unión que le ha hecho acudir a todos los partidos con la intención de competir al máximo. Gerard lo resumía anoche: "La clave es que rendimos todos a un gran nivel y somos una familia". 

Y Asenjo pedía a la afición, que vuelve a disfrutar del 'submarino amarillo', que les acompañe en el duelo copero porque el equipo no les va a defraudar: "Este es un equipo que siempre da la cara y que va a intentar levantar esta eliminatoria. Sabemos que está complicado, pero creo que vamos a tener nuestras opciones y juntos podemos aprovecharlas".  El amarillo, pues, vuelve a ponerse de moda. Pese a los supersticiosos, pese a los talonarios y pese a quien pese.