RACING 4 - SALAMANCA 1

Con un presente en Liga claustrofóbico, el Racing extraña partidos como el de esta noche; baratos para el aplauso de la grada y sencillos de interpretar para un plantel con su crédito en números rojos. Por eso golear, ganar validez y pasar de ronda anticipó el tratamiento que ellos mismos buscaban, una terapia de choque alimentada por los goles. Y es que pese a las alarmas que hizo sonar Perico, Tchité, con todos los santos de cara, fue el talismán necesario para romper los candados de un cuadro charro que soñó media hora con los octavos. Juanjo González y Fede Castaños ganaron en su estreno en el banquillo. / ÁNGEL GARCÍA