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El BCE suaviza su previsión de recesión en la Eurozona por la crisis del coronavirus

La entidad monetaria mantiene sin cambios los tipos de interés seguirá y su política de compra de bonos.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, firma en una representación de los nuevos billetes de 20 euros, en un acto en noviembre de 2019 en la sede de la entidad monetaria de la Eurozona, en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, firma en una representación de los nuevos billetes de 20 euros, en un acto en noviembre de 2019 en la sede de la entidad monetaria de la Eurozona, en Fráncfort. REUTERS/Ralph Orlowski

Agencias

El Banco Central Europeo (BCE) ha suavizado su previsión de contracción económica de la zona del euro para este año hasta el 8%, frente al 8,7% que había pronosticado en junio, dijo este jueves en rueda de prensa su presidenta, Christine Lagarde, tras la reunión del Consejo de Gobierno.

Lagarde añadió que los últimos datos sugieren un "fuerte repunte de la actividad económica" según las expectativas anteriores, aunque "el nivel de la actividad económica se sitúa muy por debajo de los niveles anteriores a la pandemia de coronavirus".

El BCE prevé ahora un crecimiento del 5% en 2021 (5,2 % previsto en junio) y del 3,2% en 2022 (3,3% en junio).

El BCE pronostica también una inflación del 0,3% en 2020 (0,3% pronosticado en junio), del 1% en 2021 (0,8%) y del 1,3% en 2022 (1,3%).

La presidenta del BCE hizo hincapié en que es necesario un amplio grado de estímulos monetarios para apoyar el crecimiento de la zona del euro. "La fortaleza de la recuperación está rodeada de una incertidumbre significativa y sigue dependiendo mucho de la evolución de la pandemia y del éxito de las políticas aplicadas", apostilló Lagarde.

La demanda interna de la zona del euro ha registrado una "significativa recuperación desde niveles bajos", aunque la incertidumbre se nota en el gasto del consumidor y las inversiones de las empresas, según la presidenta del BCE.

Vigilando el euro

Lagarde comentó también que la autoridad monetaria está observando cuidadosamente las implicancias de un euro más fuerte. La moneda única de la Eurozona se ha apreciado hasta acercarse al umbral de 1,20 dólares por diversos factores, como la reacción a una inflación más irrestricta (luego de la nueva estrategia anunciada el mes pasado por la Reserva Federal de Estados Unidos) y después de que las autoridades de la Unión Europea acordaron un fondo de recuperación económica ante la pandemia.

Lagarde enfatizó, sin embargo, que no haría comentarios sobre el nivel que se consideraría apropiado para el euro y remarcó que las previsiones que emitió el BCE el jueves no incluían un riesgo de deflación para la zona euro.

Intentar guiar a la moneda es riesgoso, y cuatro miembros del consejo de gobierno del BCE, incluyendo a Lagarde y el economista jefe del banco central, Philip Lane, tienen previstas actividades públicas en las próximas 24 horas, lo que sugiere que el organismo se prepara para afinar su mensaje si los mercados no reaccionan lo suficiente.

Política monetaria sin cambios

Las autoridades del BCE dejaron la política monetaria sin cambios, pero en vista de que la recuperación de la zona euro está perdiendo fuelle los mercados esperan que el banco termine por otorgar más estímulos para contrarrestar el derrumbe del 12% del PIB calculado para el segundo trimestre.

Asi, mantuvo los tipos de interés de referencia para sus operaciones de refinanciación en el 0%, mientras que la tasa de facilidad de depósito continuará en el -0,50% y la de facilidad de préstamo en el 0,25%. Al igual que en otros comunicados anteriores, el BCE ha explicado que estima que el precio del dinero se mantendrá en sus "niveles actuales o más bajos" hasta que considere que los pronósticos de inflación "convergen robustamente" con un nivel lo suficientemente cerca, pero por debajo, del 2%.

Igualmente, la entidad decidió mantener intacto su ritmo y volumen de compra de activos. Así, el banco central seguirá adelante con las compras flexibles bajo su programa de compra de activos contra la pandemia (PEPP), cuyo volumen total alcanza los 1,35 billones de euros. Sus compras netas se realizarán hasta junio de 2021 y las reinversiores de la deuda que venza se producirán hasta finales de 2022.

Además, seguirá comprando 20.000 millones netos al mes bajo su programa tradicional de compra de activos (APP, por sus siglas en inglés). Hasta final de año, dispone de un paquete de compras adicional de 120.000 millones para distribuir en los meses en que considere más adecuado.

Consultada sobre posibles cambios en la política monetaria, Lagarde dijo que los integrantes del consejo de gobierno creían que las medidas existentes eran "eficientes y efectivas" y que posiblemente las emplearían en su totalidad. "Bajo las actuales circunstancias, ciertamente es muy probable que la totalidad de los fondos del PEPP sean usados", dijo Lagarde, en referencia al programa de compras de activos por emergencia pandémica de 1,35 billones de euros. Añadió que no se habían discutido cambios en el esquema.

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