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Burbuja en la Bolsa Terra: veinte años del gran fiasco 'puntocom' español

Este domingo se cumplen dos décadas de la salida a bolsa de la filial de internet de Telefónica, un ‘bluff’ cuyo vertiginoso burbujeo atrajo a decenas de miles de pequeños accionistas, y también a inversores profesionales, que acabaron viendo cómo se volatilizaban más de 46.000 millones de euros en una larga agonía de cinco años.

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La valoración bursátil de Terra llegó a triplicarse en un solo día en la desenfrenada subida de sus primeros meses de cotización. EFE

Las acciones de Terra no eran matildes, como se conoce popularmente a las participaciones de Telefónica desde finales de los años 60, a pesar de compartir ADN empresarial. Parecía que iban a ser lo mejor de lo mejor de la bolsa, pero acabaron revelándose como el gran fiasco español de las puntocom, en el que también tendrían su nombre Olé y Patagon: tanto, como para que cientos de miles de accionistas vieran esfumarse de sus bolsillos más de 46.000 millones de euros en la lenta agonía de algo más de cinco años de depreciación que siguió a su vertiginosa irrupción en el parqué (el 17 de noviembre de 1999), con una subida del 1.330% en apenas tres meses para acabar valiendo poco más de la cuarta parte que al principio.

“Aquí paso como en el resto del mundo, hubo una burbuja puntocom en la que todo lo que tenía que ver con internet se ponía a precio de oro”, explica Rui da Mota, experto de la Unidad de Análisis Económico y de Mercados de AFI (Analistas Financieros Internacionales), para quien la burbuja de Terra, y en general la de las empresas tecnológicas en todo occidente, formó parte de “un fenómeno global” estrechamente relacionado con una característica del ser humano: “el hombre es optimista, y tenemos la idea de que las cosas nuevas pueden provocar cambios fundamentales en el mundo, y creíamos que Internet iba a cambiar el mundo a mejor, pero veinte años después el crecimiento económico es menor”.

Terra Networks era una filial tecnológica de Telefónica fundada en 1998 tras segregar hacia ella la matriz todos sus activos y su negocio de Internet, la ventana cibernética que había llegado a España en 1990 y cuya red alcanzaba el millón de usuarios en el cambio de milenio tras haber comenzado a extenderse por el país a partir de 1993, con un primer servidor instalado en la universidad Jaume I, en Valencia.

A finales del 2000, un año después del lanzamiento de Terra en Bolsa, el 13,6% de los españoles accedía a internet, según los datos del Banco Mundial, lo que sitúa la cifra de usuarios en el entorno de los cinco millones y medio, según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística).

Fotografía de junio de 1999, del entonces presidente de Telefonica Juan Villalonga, en una rueda de prensa en la sede de la compañía. AFP/Eric Cabanis

Telefónica estaba en aquella época, la de los gobiernos de José María Aznar y aquel milagro económico de Rodrigo Rato que todavía sufre el país, dirigida por Juan Villalonga, el compañero de pupitre del expresidente, empeñado en disparar el valor bursátil de la empresa privatizada. Lo logró, y también, aunque solo durante unos meses, con su filial Terra, cuyo consejo de administración también encabezaba.

“Hubo marketing e intervinieron bancos de inversión”

Esta salió al parqué como Terra Networks el 17 de noviembre de 1999 entre unas inusitadas expectación y demanda que había llevado a la matriz a limitar la compra de acciones en paquetes de 25. Su precio de salida, 11,81 euros, se triplicó con creces en la primera jornada al alcanzar los 37 euros, en lo que era el inicio de unos arreones que tuvieron su cénit antes de que hubieran pasado tres meses, cuando el 14 de febrero alcanzó los 157,65 euros.

El histórico de la cotización de Terra traza la evolución académica de las burbujas: una apreciación vertiginosa antes de una larga agonía ruinosa.

El valor bursátil de la compañía había pasado de los 596.000 millones de pesetas iniciales (3.575 millones de euros) a 7,95 billones (47.700 millones) para iniciar entre la primavera y el otoño de ese año su desplome al socaire de la crisis mundial de las puntocom. Alguien había vendido humo, y muchos miles de ahorradores comenzaban a arrepentirse de haberlo comprado a precio de oro.

“En la burbuja de las puntocom también hubo marketing e intervinieron bancos de inversión”, señala Da Mota, que anota cómo “la gente creyó que ese tipo de empresas iba a cambiar la producción y los retornos de una manera estructural”, y que por eso eran una buena inversión.

Un sector en el que estaba todo por descubrir

Sin embargo, Terra no era más que un simple portal de Internet que tenía el correo electrónico entre lo más destacado de una cartera de servicios que incluía tráfico, algo de publicidad y un incipiente comercio electrónico. Era, eso sí, uno de los más potentes en castellano y portugués en aquella época de pioneros, aunque eso no evitó que ya en 2001 sus pérdidas operativas rondaran los 5.000 millones de euros.

“Desarrollaba el negocio de Internet a través de su presencia en toda la cadena de valor, ofreciendo acceso, contenidos y servicios en sus portales a una audiencia que posteriormente se monetiza a través de la publicidad y el comercio electrónico”, indica Carmen Soria en la tesis sobre el Telefónica con la que se doctoró en Administración y Dirección de Empresas en la UNED.

En 2001, y tras tomar el control del portal estadounidense Lycos, la empresa ampliaba su presencia de ocho a 41 países y centraba su expansión en Latinoamérica mientras ponía en marcha, añade Soria, joint Ventures y portales como Invertia y Quote, especializados en las finanzas personales, Rumbo y OneTravel, de viajes, y otros centrados en la entrega de productos, como A tu Hora.

Otros análisis ponen el acento en la incertidumbre que, en realidad, rodeaba su irrupción en la bolsa. “Era la primera empresa de Internet que se lanzaba al parqué en España y todos los augurios eran favorables a pesar de que las perspectivas de crecimiento sólo se basaban en el hipotético desarrollo de un sector del que aún estaba todo por descubrir”, señala Beatriz Dorado en su tesina sobre La información económico-bursátil en los medios digitales.

Más de 47.000 millones de euros esfumados

A finales de mayo de 2003, en plena hecatombe bursátil y un año antes de que quedara en agua de borrajas la operación de Terra Networks con el portal estadounidense Lycos, diseñada para reflotar la filial de Telefónica, la matriz sale al rescate y ofrece comprar las acciones a 5,25 euros, lo que provocó un ligero repunte de las cotizaciones que le permitió hacerse con el 76% del capital social.

La aventura acababa dos años después, el 15 de julio de 2005, cuando las acciones de Terra dejaban de cotizar en bolsa para canjearse por las del socio mayoritario, con un valor nominal de un euro, en una relación de nueve por dos y dentro de una operación de fusión por absorción.

Para entonces cotizaban a 3,03 euros, poco más de la cuarta parte del valor inicial, lo que significa que en los menos de 2.000 días transcurridos entre el 14 de febrero de 2000 y el 15 de julio de 2005 se habían esfumado casi 47.000 millones de euros (7,8 billones de pesetas) de capitalización bursátil. Fue el mayor fiasco que han vivido las bolsas españolas, protagonizado por una empresa cuya valoración a precio de parqué, aunque solo el 10% de sus acciones cotizaban en él, había superado la de bancos como el BBVA y energéticas como Repsol.

“Con el desarrollo de las puntocom, las empresas se vuelven atractivas cuanto más endeudadas están”, apunta Dorado. “Nadie sabía de dónde vendrían los beneficios, pero daba igual”, añade. Sin embargo, “los balances maquillados salieron a la luz y el castillo de naipes de muchos pequeños ahorradores se derrumbó”.