Público
Público

Catalunya Más de cuatro millones de horas extras de los empleados catalanes

UGT detecta que la mitad no se pagan y que el excedente crearía 2.600 ocupaciones, mientras expertos y patronal reivindican la desconexión digital e incorporar el control horario a los convenios.

Manifestación de CCOO y UGT en Barcelona el 1 de mayo de 2020.
Manifestación de CCOO y UGT en Barcelona el 1 de mayo de 2020. ACN

Tras cumplirse dos años de la aplicación del registro laboral obligatorio, la norma que establece el control de las horas de los empleados por parte de las empresas, los resultados son bastante decepcionantes. Lejos de reducirse, las horas extras han crecido, impulsadas especialmente por el incremento del teletrabajo y el miedo a perder el empleo por la situación de crisis económica. La ley prohíbe realizar más de 80 horas extras al año, supuesto que en pocos casos se cumple. Así lo atestigua un estudio del sindicato UGT Catalunya, que recoge una bolsa de horas extras que supera las cuatro millones en 2020, lejos del objetivo de acabar con la tendencia de no registrar jornadas que excedan lo pactado y que no se remuneren.

Cada empleado asalariado tiene un excedente medio de 7,4 horas semanales

El informe de UGT ofrece datos desoladores, ya que refleja que los trabajadores catalanes acumularon 4.366.057 horas extras en 2020. De estas, un 51,3% no se pagan. Para el sindicato, "la preocupación radica en que en años anteriores el porcentaje siempre se situaba por debajo del 50%". De esta forma, cada empleado asalariado tiene un excedente medio de 7,4 horas semanales, de la que 3,6 no las cobra. Las horas extras no remuneradas permitirían recuperar 2.600 puestos de trabajo en un momento en que la tasa de paro de Catalunya se encuentra en el 12,9%, según el Idescat. Los datos de la encuesta sindical se han extraído después de entrevistar a 802 trabajadores de diferentes sectores de actividad.

La secretaria de Política Sindical de UGT Catalunya, Núria Gilgado, admite que el único elemento positivo de la norma es que existe. "Era necesaria, pero las empresas están desarrollando un registro fraudulento e irreal". Aunque la normativa fija un régimen sancionador, que oscila entre los 612 y los 6.000 euros de multa, "las actas por incumplimiento suelen ser pocas, ya que los medios de la Inspección de Trabajo son limitados", lamenta Gilgado.

De extraordinarias a ordinarias

La responsable sindical reconoce que este exceso de jornadas laborales "ni se compensa con descansos ni con retribuciones". De esta manera, se produce un fenómeno, por el que las horas inicialmente contempladas como extraordinarias se convierten en ordinarias. Gilgado recuerda que una de las reivindicaciones de UGT Catalunya es que se instaure una jornada laboral semanal de 32 horas, aunque ahora los cálculos muestran que esta es de 50 0 60 horas de media. "Utilizan la situación de crisis sanitaria para obligar a hacer más horas, vulnerando el derecho a la desconexión digital, que también recoge la norma, y forzando a tener una disponibilidad continua". Gilgado precisa que sectores como mano de obra más cualificada, como la banca o el derecho, son los que más inciden en estas prácticas.

Ante este escenario, UGT Catalunya anuncia que denunciará ante la Inspección de Trabajo "la evasión de responsabilidades empresariales". Además, reclama la dotación económica y laboral necesaria para que este organismo lleve a cabo su actividad con una cierta normalidad. El sindicato enmarca estas exigencias en el marco del establecimiento de una estructura de trabajo que favorezca el respeto a la vida familiar y social en un entorno de teletrabajo. "Tenemos que garantizar el derecho a ignorar las órdenes fuera del horario laboral y el respeto al descanso", afirma el sindicato en un comunicado. Para llevar a cabo este propósito, revela que "utilizaremos la negociación colectiva para fijar los convenios, en los que negociaremos la jornada y la regulación del derecho a la desconexión para evitar excesos y el aislamiento del trabajador".

Productividad y eficiencia

Desde la patronal Pimec, la directora del Área de Trabajo, Sílvia Miró, recuerda que la entidad creó una aplicación tecnológica para que las compañías se adapten a este requerimiento "con la voluntad de facilitar la implantación del registro horario laboral y el cumplimiento de la normativa y evitar más costes para las compañías". Miró realiza una valoración positiva de la aplicación de la nueva norma, aunque "ha ocasionado numerosas dificultades que la regulación no prevé". La responsable de Pimec pone el foco en la eficiencia porque "la productividad no se mide en función del número de horas que la persona trabajadora pasa en su puesto de trabajo". Igualmente, Miró hace un pronóstico pesimista del futuro del control horario. "Tardaremos muchos años en tenerlo adaptado, mediante la negociación colectiva, a la realidad de cada sector".

El teletrabajo ha agudizado todavía más la necesidad de determinar una regulación horaria vinculada a la vida personal. Así lo considera la profesora de Economía Aplicada de la Universitat de Barcelona (UB) Lídia Farré. "Nos beneficiaría a todos un cambio de horarios que nos permita reducir y compactar la jornada laboral". La especialista se pregunta: "Cómo es posible que estando más horas en la oficina que nadie, tengamos la productividad laboral más baja de la Unión Europea?".

Planificación laboral

Farré atribuye el episodio a una mala planificación del trabajo, ya que "acumulamos más horas sin incrementar la productividad". La profesora coincide en la importancia de regular el teletrabajo y analizar el motivo por el que se distorsionan los horarios laborales. "¿Por qué existen estas horas extras? No importa tanto quién las realiza, si no por que motivo se generan. Si es por una mala planificación o por un desaprovechamiento del trabajador, ya que los empleados suelen estar sobrecalificados".

"Las cifras de la EPA no son ilustrativas"

A pesar de las encuestas, como la elaborada por UGT Catalunya, Lídia Farré precisa que no existen datos suficientes para averiguar si los trabajadores están utilizando más tiempo del necesario para cumplir con su jornada de trabajo o se les están poniendo más carga de la que pueden asumir. En este sentido, apunta que "las cifras de la EPA no son ilustrativas".

En el debate sobre las fórmulas legales y jurídicas para garantizar la desconexión digital, l'Il·lustre Col·legi d’Advocats de Barcelona (ICAB) pide que se efectúen las modificaciones legislativas necesarias que permitan la conciliación de la vida laboral y la familiar. Aunque la petición se refiere al derecho al descanso de los letrados, sus consideraciones son perfectamente aplicables a otros ámbitos laborales. La petición de los abogados se produce después de una sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza, que permitía la presentación de escritos judiciales incluso en días considerados inhábiles.

La decana del ICAB, Maria Eugenia Gay, solicita que la Reforma Laboral incluya una generación de derechos que se adecuen a la nueva era digital. En este capítulo, pide a las empresas que apuesten por el teletrabajo que inviertan en la salud y en el bienestar de las personas. Gay señala que "los excesos irregulares de la jornada dificultan la conciliación y empujan los salarios a la baja, lo que perjudica a las personas trabajadoras, especialmente a las mujeres y los jóvenes, colectivos vulnerables a quién las administraciones deben proteger para garantizar el ejercicio de sus derechos y el desarrollo de su autonomía personal".

El exceso de horas extras detectado en el mercado de trabajo catalán no deja de ser un síntoma de otras carencias que afectan a las relaciones laborales. Así, la introducción de tecnologías como el teletrabajo o las reuniones virtuales deberían ir acompañadas, según los expertos juristas y académicos, de medidas que refuercen la formación, el reciclaje profesional, la ocupabilidad y otros aspectos que ayuden a conciliar la vida personal y laboral.

Más noticias de Economía