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Comarcas de Zamora y Cáceres protestan contra Iberdrola por el "vaciado" de sus pantanos para producir luz en plena escalada de precios

En plena ola de calor y con la amenaza de sequía siempre presente, algunos municipios de la España seca protestan por el vaciado de sus embalses de agua, el recurso más precioso que tenemos. El problema tiene origen en el sistema tarifario español que fija el precio mayorista de la luz, que aprovechan las eléctricas para maximizar beneficios.

Sequía. EFE
Archivo.

El agua embalsada está tan cara como el gas natural. Ello es posible en España, en donde el mercado de generación de energía eléctrica (el llamado 'pool') fija por subasta el precio por megavatio/hora, que se corresponde con el más caro dentro de la oferta o 'mix'. En un momento de tormenta perfecta para la luz — con el petróleo y el gas por las nubes, y los derechos de emisión de CO2 también en máximos—, hay quien se beneficia de ello generando una electricidad barata y más que amortizada, la hidroeléctrica, para obtener enormes márgenes de beneficio

Esta semana, alcaldes y vecinos de localidades cercanas a dos embalses de Zamora y Cáceres (Valdecañas y Ricobayo, respectivamente) alzaban la voz ante el "vaciado" de estos pantanos por parte de Iberdrola, concesionaria de la explotación de sus presas y turbinas generadoras.

Según informa El Salto, alcaldes de los 19 municipios zamoranos afectados han enviado cartas al comisario de medioambiente de la UE, Virginijus Sinkevičius, y a Frans Timmermans, comisario del "Pacto Verde" europeo, para denunciar el "vaciado desmedido" —a razón de unos 60 centímetros diarios— de un embalse, el de Ricobayo, cuyas aguas cubren 5.684 hectáreas de terreno.

En plena ola de calor y mientras media España se ve amenazada por la sed, los ciudadanos ven impotentes cómo el agua se va sin saber si volverá. El diario La Marea destaca en un completo reportaje cómo esta práctica ha dejado en mínimos históricos el pantano de Valdecañas, es decir, al 21% de su capacidad. Las denuncias acerca de la privatización de la cuenca del Tajo no son nuevas, pero las protestas vuelven renovadas por la situación actual.

El gas, el agua y el margen de beneficio

El sistema tarifario español, como hemos explicado varias veces, se basa en una 'subasta marginal' diaria en la que se aplica a toda la energía que llega a la red el precio de aquella cuya producción es más cara y entra en último lugar en el 'mix', — la combinación de las diferentes fuentes de energía que cubren el suministro eléctrico. Ésa es, hoy por hoy, el gas, que marca precios máximos históricos en el mercado internacional por la demanda asiática.

Una vez establecido el precio, las compañías eléctricas —en este caso, Iberdrola— combinan sus fuentes de energía para rentabilizarlas al máximo. Y claro, la energía hidroeléctrica, además de ser la renovable más predecible (en contraste con la eólica), es la más barata de producir con creces: no sólo hablamos de presas construidas casi todas ellas en los años 30, 40 y 50 con capital público, sino que las concesiones de explotación no parecen tener fecha de caducidad.

De esta forma, Iberdrola puede producir electricidad muy barata cuando quiera y servirla al máximo precio, con lo que el margen de beneficio se dispara. En un amplio reportaje de El Confidencial, de hace ya dos años, se pone de manifiesto cómo todos los responsables de esta situación, —eléctricas, políticos, confederaciones hidrográficas— se ponen de lado cuando toca abordar este problema. Mientras tanto, España se seca cada vez más. Y todo sigue igual.

Obviamente, la respuesta de Iberdrola a este diario es que "la explotación de los embalses de Ricobayo y Valdecañas se está realizando dentro de los rangos establecidos y con normalidad". Esto es así porque la normativa que rige es sorprendentemente difusa. Si bien los ríos con de dominio público, para explotar sus riquezas entra la figura de la concesión administrativa que, como desvelóen el antes citado reportaje de El Confidencial, tienden a eternizarse en el tiempo. Por ejemplo, Iberdrola tiene la concesión de la presa de Ricoballo hasta 2040, tras una ampliación concedida por el Gobierno socialista de Felipe González.

El mismo diario ya constató en 2019 que no existe un registro público donde consultar la caducidad de las concesiones hidroeléctricas, es decir, no sabemos hasta cuándo qué compañía mantendrá cada concesión.

El portavoz de Transición Ecológica de Unidas Podemos en el Congreso, y coordinador de Alianza Verde, Juantxo López de Uralde, ha exigido precisamente ya un control sobre dichas concesiones estatales al Ministerio de Transición Ecológica e insta a que el Estado recupere las que vayan caducando. Pero sin un registro transparente es imposible controlar dichas concesiones.

La ausencia de normas claras hace que sea la Justicia quien establezca un poco de orden. Hace ya un año, la Audiencia Nacional dictaminó que el límite de 75 años de las concesiones supone "un plazo máximo improrrogable" que, además, conlleva para las compañías la obligación de indemnizar al Estado si lo exceden. Esta sentencia, sobre la reversión al Estado de la central oscense de Lafortunada-Cinqueta, apuntalaba la doctrina que comenzó a perfilar el Tribunal Supremo cuando, en un asunto sobre saneamiento y depuración de aguas residuales, estableció en 75 años el límite para la explotación de concesiones relacionadas con el dominio público hidráulico.

Iberdrola: "Los embalses cumplen su misión"

La postura de Iberdrola, mientras tanto, es rotunda. "Estos embalses no se han vaciado", alega en una nota enviada a Público, "sino que están cumpliendo con su función en el momento más necesario: producir energía para el suministro de la demanda y desplazar —junto a otras fuentes de generación eléctrica competitivas— a las tecnologías más caras en la conformación del precio de la electricidad".

"Los embalses están cumpliendo con su función: producir energía para el suministro de la demanda"

Para la eléctrica, "todos los embalses, y en especial los de regulación, son importantes reservas de energía que se encuentran a disposición del sistema eléctrico". Así pues, esta compañía asegura que, lejos de estar especulando con los precios mayoristas de la luz, libera energía hidroeléctrica "cuando más aporta al sistema y más se necesita, bien porque no hay disposición suficiente de otras fuentes de generación o porque sustituyen a otras más caras".

Para realizar estos desembalses, es necesario el permiso de la confederación hidrográfica correspondiente; Iberdrola asegura que atiende "todas las concesiones de abastecimiento [de aguas] de las que la compañía ha sido informada" e insiste en que "no se ha detectado ningún parámetro que presente valores fuera de lo habitual". Es decir, según la eléctrica, hay agua suficiente para todos y ésta es de calidad.

Según los datos facilitados este martes por el Ministerio para la Transición Ecológica, la reserva hídrica en España se sitúa esta semana, con 26.290 hectómetros cúbicos, al 47% de su capacidad, lo que supone 802 hectómetros cúbicos menos que la semana pasada y un descenso del 1,4% de la capacidad total actual de los embalses.

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